La campana está deteriorada y presenta un color verdoso por la oxidación del broce. Tiene una inscripción que ahora es casi ilegible debido a la corrosión que presenta, así como por la cantidad de deyecciones.
La palabra campana viene de Campania, en Italia, donde se cree se usó por primera vez. Es un instrumento metálico, generalmente en forma de copa invertida, que suena al ser golpeado por un badajo o por un martillo exterior.