Casulla de tela damasco con flores bordadas de colores. Tiene una banda al frente y la cenefa no posee detalles por su evidente desgaste. El forro es rojo, por el reverso los detalles de las flores se aprecian con más precisión.
El origen de la casulla está en la paenula o casula de los romanos, que era un manto de forma acampanada, generalmente púrpura, que tenía una apertura a la mitad para pasar el cuello, las manos quedaban ocultas debajo.
La paenula tuvo varias modificaciones a lo largo del tiempo. En un principio los trajinantes y la gente del campo usaban la viatoria, elaborada con tela burda y que tenía un cucullum o capuchón para cubrir la cabeza. Esta prenda era usada dentro de una tienda o casa, por lo que se le dió el nombre de casula. A finales del siglo I se originó la paenula, que se confeccionaba en tela fina y muchas veces se suprimía en ella el capuchón. En el siglo III se consolidó esta vestimenta, sin capuchón y con clavi (franjas ornamentadas que van en línea recta hacia abajo) desde los hombros hacia abajo. Como estaba constituida por dos o tres trozos de tela, frecuentemente tenía costuras en la zona del pecho y la espalda, mismas que fueron cubiertas posteriormente por la superposición de una franja de color que originó la cenefa. Posteriormente se bordó y se le aplicaron ornamentos, así mismo los cambios litúrgicos dispusieron que se recortara.