Esta pequeña capilla ubicada antes de la sacristía, alberga a esta única imagen. Se creó allí un ambiente propicio para la oración y es evidente que la imagen de Cristo provoca una gran devoción popular. Así lo demuestran sus pies, donde el paso de los años y de las manos devotas han dejado totalmente expuesta a la madera de la talla. En las piernas, tanto las rodillas como las tibias muestran partes de hueso. Esto fue muy utilizado durante el siglo XVIII, inclusive algunas incrustaciones se hacían de hueso. La unión de los brazos con el cuerpo, está hecha de tela. La espalda está totalmente lacerada por el castigo corporal recibido. En la cara se ven por la boca entreabierta la presencia de dientes hechos de conchanácar. Los ojos son de vidrio rodeados de pestañas. Lleva una peluca de pelo natural.