La pieza está perfectamente proporcionada en las secciones del cuerpo humano, marcado por elementos vegetales con roleos, separados por pequeños tableros con espejos símbolo del paso al mundo espiritual. Al centro, uno circular rodeado de rayos. Estos siete espejos representan los siete dolores de María y las llagas de Jesús en el calvario.
Esta pieza se saca en procesión en los eventos religiosos y representa los estofados tardíos policromados al temple del barroco de la región purépecha. En el remate superior una cartela tiene grabadas las iniciales INRI.
Es de las pocas que conservan el dorado del estofado sin repintes de pintura votiva.
Observaciones del bien mueble
La cruz está atada a la mesa con alambres metálicos.