Naveta de base circular con reborde concéntrico. Se llama así porque recuerda a las naves o barcos. Tiene la "proa" levantada con forma de pico en el extremo, la popa se mantiene plana y guarda su esquema semicircular. En este caso, la pieza no tiene decoración. Posee una cucharilla sin detalles decorativos.
En general los recipientes para guardar incienso adoptaron el formato de nave y su evolución formal quedó sujeta al paso de los diferentes momentos estilísticos. A lo largo del siglo XVII, las navetas mexicanas van perdiendo la estructura de galeón al suavizar el esquema de casco, que se hace ahora semiovoide, y equilibra en altura y superficie a las cubiertas de proa y popa, esquema que se mantendrá hasta mediados del siglo XVIII.
Con la aparición del gusto rococó, el recipiente va adquiriendo forma de caracol, estructura que con la llegada del neoclásico será más habitual.
Observaciones del bien mueble
Véase:
Esteras Martín, Cristina. "Platería virreinal novohispana siglos XVI-XIX" en El arte de la platería mexicana: 500 años. México, Centro Cultural de Arte Contemporáneo, 1989. Pp. 79-119.
Esteras Martín, Cristina. "Plata y platería, fortuna y arte en América Latina" en Revelaciones. Las artes en América Latina, 1492-1820. México, Fondo de Cultura Económica, 2007. Pp. 182-228.
Lesage, Robert. Ornamentos y objetos litúrgicos. Andorra, Casal I Vall, 1959.