La imagen es de pasta de caña, de talla completa, viste de color de rosa, y se apoya sobre una peana que perteneció al altar principal, donde seguramente ocupaba el sitio de honor. El rostro es de bella talla, con ojos de vidrio y con cráneo despejado para el uso de peluca: una de las manos sosteniendo el pañuelo, símbolo de su poder curativo. Su corona con piezas de madera tallada con flores, es la única que está bañada en oro legítimo.
Está repintada y en su rostro alcanzan a verse los rayones de desplante del pelo, sin embargo no desmerece la calidad de la talla.
Observaciones del bien mueble
Se cubría al fotografíar la toma con 46 mandiles bordados, cada uno representa un voto por un milagro concedido.