Fué traido de España, se dice que fué castigado y por eso se trajo a Pátzcuaro. Según los patzcuarenses en el siglo XVI el reloj ocupaba un lugar predominante en una plaza de la península en la cual se iba a ajusticiar a un reo al toque de la doceava campanada, sin embargo esta nunca sonó y el reo tuvo que ser liberado. La indignación de las autoridades no se dejó esperar y exiliaron del país la pieza, que vino a dar a Pátzcuaro.
Después de su montaje en la torre del templo Jesuita, jamás dejó de marcar con toda pntualidad la hora, hasta nuestros días, según afirman los vecinos de la localidad.
Es una bella maquinaria hecha con procedimiento manual y artesanal pieza por pieza, con un trabajo de gran calidad, aunque ya se ven intercaladas algunas piezas de reciente factura.
S/N OBSEQUIO DEL PATRONATO DEL TEMPLO.
Observaciones del bien mueble
SE ENCUENTRA FUNCIONANDO DESDE QUE LLEGO A MEXICO, ESTA COLOCADO EN LA TORRE Y SE LE DA BUEN MANTENIMIENTO.
EN UNO DE LOS SOPORTES ALCANZA A DISTINGUIRSE LA FECHA "Julio 22 de 1809".