En algunas oportunidades se tomaban mascarillas de cera de las personas que acababan de morir lo cual aseguraba que el retrato que se hiciera post mortem no desvirtuaría sus rasgos. Es por eso que en algunos casos se pone al pie de un retrato, verdadera efigie o verdadero retrato. En este caso es dudoso que así sea, pero de todos modos, el pintor representó a un hombre medianamente joven, tonsurado, con barba, con mirada fija y concentrada. A pesar de su esfuerzo, el retrato no deja de ser superficial.
Observaciones del bien mueble
En el borde inferior se lee:
"VERRE EFIGIE S. ANTONI".