Pintura de formato vertical que representa en el centro a una figura de pie vestida con hábito franciscano que puede ser identificada como San Francisco. A los lados dos ánimas del Purgatorio que con la manos en oración dirigen su mirada al santo. San Francisco está descalzo y separa los brazos dominando todo el campo plástico. El santo lleva un estandarte en el lateral derecho y una de las almas porta mitra.
San Francisco ha sido objeto de un culto muy extendido. Además de los textos de sus biógrafos, San Buenaventura y Tomás de Celano, más cercano en el tiempo a la vida del santo, existe un vastísimo material posterior en el que se multiplican los episodios y las maravillas de su vida. San Francisco fue representado en innumerable cantidad de escenas en el arte novohispano desde muy temprano.
Fue canonizado por el papa Gregorio IX apenas dos años después de su muerte en 1228, san Francisco se convirtió inmediatamente en uno de los santos más populares de la cristiandad. El rasgo más impresionante de la iconografía de San Francisco es su dualidad. Se han visto nacer dos iconografías la Giottesca que se desarrolló en el siglo XIII y la de la Reforma Tridentina. Esta última es una iconografía italiana que en el siglo XVII se vuelve internacional sobre todo es tomada por España y Francia.
Muy mal estado de conservación. Orificios y amplios desprendimientos de capa pictórica. Sobre todo, en la esquina superior izquierda.