Uno de los cuatro doctores de la Iglesia Latina, san Jerónimo vivió durante el siglo IV y dedicó su vida al servicio de Dios. Hizo vida de ermitaño, tal como a veces se lo suele representar. Otro tipo iconográfico es el que se utilizó en este púlpito: San Jerónimo escuchando la trompeta del Juicio Final, que parece proceder de una carta apócrifa del santo donde decía que dormido o despierto siempre escuchaba la trompeta de Juicio Final. La trompeta se ve en la parte superior, a la derecha, hacia donde el santo vuelve su rostro. Lleva las manos cruzadas sobre el pecho, y con una de ellas sostiene un pequeño crucifijo. Es un anciano de larga barba blanca y el rostro lleno de arrugas.