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Descripción del bien mueble
La pintura muestra al evangelista sentado sobre una roca en el campo, observa entre las nubes la Sagrada Eucaristía representada por la hostia y el cáliz, en la mano izquierda sostiene un libro en blanco y en la mano derecha una pluma, a sus pies se encuentra un águila. Viste una túnica color azul y un manto rojo.
Las Escrituras nos ofrecen muchos datos acerca de San Juan, "el discípulo amado", autor del Cuarto Evangelio, tres Cartas, y el Apocalipsis.
Fue pescador en Betsaida, hijo de Zebedeo, hermano de Santiago, discípulo del Bautista y apodado "hijo del trueno", participó con Pedro y Santiago de los episodios más significativos de la vida de Jesús, y en la Última Cena recostó su cabeza en el pecho del Señor (por ello es llamado en griego "Epistehios": el que está sobre el pecho). Estuvo con María "junto a la cruz" (Jn. 19, 25-27), y fue testigo junto a Pedro del sepulcro vacío: "vio y creyó" (Jn. 20, 8). Los Hechos de los Apóstoles lo nombran nuevamente junto a Pedro, y San Pablo formando parte de las "columnas de la Iglesia" (Gal. 2, 9).
Es llamado "el Teólogo" por la profundidad de su Evangelio, que difiere en no pocos aspectos de los sinópticos (San Mateo, San Marcos y San Lucas).
Fuentes muy antiguas -algunas legendarias- señalan que vivió primero en Antioquía y luego en Éfeso. San Ireneo, hacia 175, escribe: "Juan, el discípulo del Señor, el mismo que descansó sobre su pecho, publicó también el evangelio cuando se encontraba en Éfeso". Luego viajó a Roma, donde por orden del emperador Domiciano, fue echado (ya cerca de los noventa años de edad) al aceite hirviendo cerca de la Puerta Latina (lo que dio origen a una fiesta, hoy suprimida del Calendario Romano: "San Juan delante de la Puerta Latina", que se celebraba el 6 de mayo como memoria del "martirio" del apóstol); salió ileso del suplicio y fue deportado a la isla de Patmos, donde escribió el Apocalipsis. Murió a finales del siglo I.
Por lo general se representa como un joven sin barba y de pelo largo; sin embrago, sobre todo en Oriente, aparece a veces como un anciano de larga barba blanca, a causa de haber sido el apóstol que alcanzó una edad más avanzada.
Muchas veces lleva una pluma o un rollo en que se lee, generalmente, el comienzo de su Evangelio ("In princípio erat Verbum", "En el principio era el Verbo"), está acompañado por un águila, que es su atributo como evangelista, por el alto vuelo de su pensamiento y porque su Evangelio comienza justamente ´arriba´, ´en el cielo´, "junto a Dios" (Jn. 1, 2).
El atributo del águila es muy antiguo, y el más común de los que identifican a Juan. También corresponde a la asociación que se hace de los cuatro evangelistas con los cuatro vivientes mencionados en el Apocalipsis (4,7), precisamente escrito por él.
Juan suele ser representado en los numerosos episodios y circunstancias que lo tienen como protagonista en los Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles, muchas veces junto a Pedro. De modo particular, son muy populares sus representaciones en la Última Cena apoyándose en el pecho de Jesús (cfr. Jn. 21, 20) y junto a María al pie de la cruz de Jesús (cfr. Jn. 19, 25ss). Una representación muy común, pero de origen extra bíblico, muestra a Juan con una copa entre sus manos; de ella, en ocasiones, sale una serpiente. El origen de este atributo es un escrito apócrifo del siglo VI que cuenta que a Juan, en Éfeso, un sacerdote del templo de Diana le ofreció a beber a Juan un vaso de veneno; él lo bendijo y luego lo tomó sin sufrir daño. La iconografía muestra cómo se escurre el veneno en forma de una serpiente, atributo que se hizo popular desde el siglo XIV.
Otro atributo muy antiguo, pero no tan usual, es un tonel o una caldera, recuerdo de su martirio en aceite hirviendo, del cual salió ileso.
La piedad popular le encomendó diversos patronazgos: es patrono de los teólogos (por la profundidad teológica de su Evangelio), de los escritores y de los libreros (por haber escrito varios libros del Nuevo Testamento y por creerse que él mismo era librero), de los molineros de aceite (a causa de su martirio en aceite), de los que sufren quemaduras (por el mismo motivo), de los escultores (porque salió rejuvenecido de la caldera, interpretación simbólica de la labor artística), de los que sufren envenenamientos (por la leyenda del veneno cuyo poder maléfico Juan anuló), de los que sufren dolores de pies (por haber curado a un cojo junto a Pedro, como se cuenta en Hechos 3, 1-8).
Su fiesta se celebra el 27 de diciembre, es decir, dentro de la Octava de Navidad, privilegio que comparte con San Esteban, primer mártir (26 de diciembre) y con los Santos Inocentes, mártires (28 de diciembre). Ya desde el siglo IV -como lo atestigua expresamente San Gregorio de Nissa- los calendarios litúrgicos mencionan la fiesta del "discípulo amado" en las cercanías de Navidad, lo cual es lógico tratándose del evangelista que nos introduce en el misterio del Verbo que "se hizo carne y habitó entre nosotros" (Jn 1, 14).
Observaciones del bien mueble
Tiene la inscripción "San Juan" en la parte superior de la figura, este letrero está colocado en el cimborrio.
Materiales constitutivos
Acrílico, Yeso
Técnica de manufactura
Pintura Mural
Alto
2.5
Ancho
1.8
Profundidad
0
