Esta escultura, lo mismo que la anterior de María Magdalena, parece haber pertenecido a un cuadro escultórico hoy totalmente desmembrado. De gran fuerza expresiva que se denota en la posición de sus brazos, la aparición de su dentadura, una boca entreabierta que manifiesta dolor, esta escultura transmite una sensación de movimiento por la forma natural en que cae su cabellera y por los pliegues que se forman en su ropa.