La imagen es muy pequeña y sumamente ligera por estar realizada con pasta de caña con la técnica prehispánica de caña mezclada con resinas. Se considera única en su género, ya que la temática (Sn. Nicolás) no es usual en este tipo de material. El Santo se encuentra con una rodilla en tierra y la otra doblada hacia el frente, descalzo, con el hábito despojado hasta la cadera. En la espalda muestra las marcas del martirio en forma de llagas. El rostro de gran naturalidad, pálido y grave con ojos de cristal y cabeza con tonsura, se ve deteriorado por el tiempo y por múltiples fracturas con pérdida de encarnado, quedando el estuco visible. Le faltan algunos dedos y se ve la rodilla muy dañada por pérdida del material. El hábito negro está decorado con flores de lis, debió ser estofado, aunque ya quedan pocos restos.
Tiene una perforación en la cabeza donde seguramente se fijaba una aureola, hoy inexistente.
Observaciones del bien mueble
La pieza presenta considerables fracturas, ya que es sumamente frágil. Es única en su género en la entidad.