Se trata de una escultura de madera, con brazos móviles y peluca de cabello natural. Se encuentra yacente dentro de una urna de madera y vidrio, y cubierto con tela blanca de manufactura moderna, bordada con motivos de flores y uvas. La escultura tiene los ojos semicerrados y presenta orificios en pies y manos para representar las llagas de Cristo así como poder colgar la escultura en una cruz por medio de clavos. El naturalismo barroco del siglo XVIII produjo una serie de esculturas dolientes muy populares entre las que sobresalen los Cristos procesionales, con posturas de un realismo que sobrepasa algunas veces los límites de la crueldad, la sangre se desborda por las heridas abiertas. Representa a Cristo Yacente o Santo Entierro luego de haber sido descendido de la cruz y colocado en la sepultura. Una costumbre heredada de España fue la "Ceremonia del Descendimiento" por lo que se elaboraron Cristos articulados en la cabeza, brazos y piernas para efectuar con ella el Descendimiento y ser posteriormente colocada en sus andas para salir por las calles.