Los Santos Óleos usados por la Iglesia Católica son 3: el Santo Crisma, usado para consagraciones, ordenaciones y confirmaciones; Óleo de los Catecúmenos, para aquellos que se preparan para el Bautismo; y el Óleo de los Enfermos, con el que se unge a quienes participan de la Unción de los Enfermos.
El conjunto consta de dos recipientos casi cilíndricos, con pequeña asa y tapas, donde se leen SC (Santo Crismo) y SO (Santos Óleos). Un tercer recipiente, un prisma rectangular, tiene en su tapa al Cordero, símbolo del sacrificio de Cristo, título que le fue aplicado por el profeta san Juan Bautista, durante el episodio del bautismo de Jesús en el río Jordán.