Imagen principal
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Antecedentes históricos
Sabemos que la comarca montañosa de Angangueo fue dada en encomienda a Gonzalo de Salazar, el famoso encomendero que fue enviado en cadenas a España, acusado del maltrato de los indios y de acciones de injusticia. Perdonado por la corte, no pudo regresar a gozar de su encomienda, que pasó a manos de su heredero Juan Vázquez de Salazar, quien también fue beneficiado por las autoridades con tierras en esa región. En 1592, Gaspar de Negrete fue beneficiado con un sitio en las inmediaciones de Angangueo. Según algunos informantes, Angangueo tuvo fundación franciscana, que edificó el templo de San Simón, ubicado frente a la capilla de la Concepción (otro indicio pudiera ser la presencia ruinosa de la capilla de San Antonio).
El pueblo no adquirió relevancia hasta el descubrimiento de las ricas minas en el año de 1792, con las plantas de beneficencia y el comercio del personal que laboraba en ellas. A principios del siglo XIX contaba con 1896 habitantes asentados en típicas y cómodas viviendas, entre los que destacan elegantes casonas ocupadas por los funcionarios de las minas y un buen número de extranjeros; muchos de ellos se aislaron en una pequeña colonia-club en la parte media del poblado, sin mezclarse con el resto de los vecinos. La importancia económica del lugar propició que en 1822 se le dotara de Ayuntamiento ("... en consideración a su población y a la de la Hacienda de su propio nombre que se encuentra inmediata..."). En el sitio se comerciaba con el producto de las minas y el de las haciendas, en un auge económico inusitado. Para 1897, un empresario alemán, Carlos Leyendecker, asentado en Angangueo, escribe a las autoridades de Irimbo: "... es público y notorio que este minera con las fundiciones en Las Trojes por su denodado y pereune trabajo hace sentir sobre todos los pueblos de esta circunferencia su benéfico influjo, consumiéndoles sus semillas y artefactos que envían a su mercado semanariamente...".
Durante la etapa revolucionaria, la iglesia quedó en estado ruinoso. Según don Fermín Barajas, los rebeldes se protegían con los lunetos de la cúpula recubierta con lámina de zinc; en la agitación política, los cristeros se organizaron y utilizaron como refugio el templo. En 1927 tomaron la compañía minera, exigiendo la participación sindicalista en la propiedad.
El templo de la Concepción fue construido como propiedad privada de un personaje apellidado Sotomayor; a él acudían los vecinos europeos que abundaban en Angangueo, orgullosos de la altura de su torre, que domina el paisaje, opacando incluso a la parroquia de San Simón.
Según la señorita Auxilio Malagón Barjas, atrás del templo corría un río y varios túneles comunican a casa de los potentados del pueblo (recientemente se inauguró uno que conduce a la casa del señor Parker, prominente vecino inglés, que fue convertida en museo).
En 1953 se acabó la mina, que fue reactivada por el arzobispo don Estanislao Alcaraz; en esa época se restauró la iglesia, tratando de respetar sus características originales.
El atrio es un espacio libre al poniente de la plaza del pueblo; rodea la iglesia, ubicada en la parte central del terreno. Cuenta con tres accesos: el del lado norte, a ras de la calle, y los otros dos a un nivel más alto, con escalinatas de comunicación. Está encementado y carece de vegetación, dando al templo un aspecto de desolación y sobriedad casi medieval.
La fachada es de torre-pórtico y se ubica al frente de la nave. El acceso es abocinado en arco de medio punto, con derrame hacia el interior, decorado con tres capas de columnillas en cordón a la manera compostelana. Está construida en fina cantera tallada de las vetas que se encuentran camino al mineral, explotándose en su diseño el contraste de los distintos colores y la variedad de los bancos. Una cornisa separa el segundo cuerpo, en el que se encuentra la ventana del coro, con dos pares de ventanas también apuntadas, separadas por una columna, con un rosetón en forma de cruz en la parte central, insertas dentro de una moldura acanalada, sobre la cual está un reloj.
La torre propiamente es de tres cuerpos: el primero, cuadrado, con dobles arcos en cada paño, formados por columnillas en secuencia que se cierran hacia el interior, donde se albergan las campanas; en las esquinas también desplantan columnas, soportando otras exentas y de menor diámetro. La cornisa vuela considerablemente, soportando sobre ella un cuerpo octagonal con vano en cada cara, que se separa del subsecuente por una franja formada por una cornisa moldurada. El tercer cuerpo es igual al que le precede y remata con almenas de aguja que encuadran el chapitel piramidal, coronado con una cruz de piedra sobre una peana esférica.
La nave es de planta de cruz latina, de ábside poligonal; está construida en gruesos muros de cal y canto, con las aristas escuadradas en cantera pulida. Por el interior se recubren de aplanado, quedando aparentes por el exterior. Rectos contrafuertes recortan los paños, enmarcando vanos apuntados de clara influencia gotizante propia del eclecticismo, unidos por pares en la nave y aislados en los cruceros. Molduras de media caña sobre esbeltas columnillas decoran el extradós de cada ventana. Los contrafuertes coinciden en nervaduras apuntadas, en una reminiscencia gótica que denota la fina talla de las piedras con que fue construida; en el crucero desplanta, sobre pechinas, una cúpula apuntada de ovoide sin tambor, con su alta linternilla de fierro forjado y pizarra de zinc como remate. La que hoy vemos es producto de una restauración, dado el estado en que quedó durante la época revolucionaria, etcétera.
El interior carece de imágenes, ya que hasta hace pocos años se reabrió al culto y se mantiene bajo el cuidado de los cofrades. Destacan el púlpito, el coro y la fachada del órgano como obras de excelente carpintería neoclásica; los nichos de los muros testeros están vacíos. El acceso al coro se hace a través de un vano bajo la torre, al que se ingresa por el pasillo del pórtico y se sube por una espléndida escalera metálica, construida a base de placas y remaches que denotan la excelencia artesanal de los herreros de la población y que, al igual que la linternilla, constituyen interesantes ejemplos del trabajo de forja de la localidad.
Orden religiosa (original)
clero secular
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Michoacán de Ocampo > Angangueo > Mineral de Angangueo (160050001)
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Angangueo, Angangueo
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Plaza de la Constitución
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
61411
Otra localización
Angangueo
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
privada
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 diciembre, 1996




















