Imagen principal
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Antecedentes históricos
El edificio episcopal más importante del occidente del país es el único de su tipo al que se puede observar desde cuatro puntos de vista distintos: ello debido a que, alrededor de 1948 se consolidaron las plazas que rodean a la Catedral después de que sólo tuvo una, la de Armas, que se encuentra frente a su fachada sur.
El conjunto tatedralicio, además, también ostenta, desde entonces, todas las fachadas recubiertas de cantera, una obra que correspondió a los trabajos urbanos en las plazas en su entorno. Hasta antes de esa intervención los muros de la Catedral fueron de mamposterías recubiertas de aplanados y pinturas de diversas calidades. El edificio ganó en prestancia con la adopción de las canteras como sus acabados pero desde luego ofrece una apariencia que nunca tuvo.
Las cuatro fachadas y las múltiples perspectivas del complejo proceden del diseño de un volumen verdaderamente ejemplar aunque las imágenes más conocidas del templo son las que se forman con sus torres, elementos cuya planeación y construcción son parte de leyendas, de historias contradictorias y descle luego de procedimientos verdaderamente excepcionales pues son de piedra pómez y van recubiertos con azulejos de Sayula con el doble propósito de garantizar ligereza y procurar estabilidad frente a los sismos.
Las fachadas laterales son, pues, paramentos de gran interés porque corresponden a un volumen Muy bien construido y por la calidad de las canteras en los recubrimientos. Pero esos paramentos no fueron hechos para expresarse directamente sobre las calles o frente a espacios abiertos, desde luego ni la principal, que fue orgánizada durante mucho tiempo frente a un
número considerable de edificios. Las varias propuestas que condujeron a integrar la fachada de acceso, sin embargo, finalmente tuvieron éxito sí se considera que ese paramento se convirtió en un ejemplo para un número muy considerable de edificios en toda la cuenca del Pacífico.
La fachada principal del edificio está formada por una extensa portada que se forma con los cubos de las torres, las tres puertas de acceso al edificio y un remate que no formó parte del proyecto original pero que está en el ánimo de quienes evocan este inmueble como fuente de recursos consagrados. Las bases de los cubos llevan ventanas cuadradas y de trazo circular a
distintas alturas para iluminar los interiores y las escaleras; la portada propiamente dicha presenta tres arcos, uno para cada una de las naves en el interior del recinto, y un segundo cuerpo sólo en el área del arco central. Las dos portadas laterales llevan arcos flanqueados por columnas medias muestras que soportan entablamentos y frontones triangulares ornamentados con
jarrones; la central lleva dos pares de columnas para flanquear el vano y, luego del entablamento, en un segundo cuerpo, integra un paño al que caracterizan tres nichos terminados en arcos de medio punto en los que se encuentran otras tantas esculturas, la de María, al centro, y las de San Pedro y San Pablo a sus lados. Ese rasgo en número de tres luego ha sido repetido
innumerables veces en otros varios ejemplos de arquitectura para el culto en una vasta región de Jalisco y de otros estados si bien se considera, sobre todo, una característica del diseño arquitectónico de Guadalajara.
En el remate de la portada se encuentra un relieve que consagra la idea de la Asunción de María al cielo en cuerpo y alma: se encuentra en el tímpano del agregado en forma de frontón curvo que corona la composición y al que se completó finalmente con una serie de almenas de trazo gotizante que sólo se interrumpe para alojar el reloj que fue adicionado al complejo en los primeros
años del siglo XX.
Las torres de los campanarios, que son los objetos arquitectónicos quizá más tapatíos de todos, siempre fueron parte de una obra controvertida: se trata de agujas de aliento neogótico que se
alzan sobre un par de primeros cuerpos de planta cuadrada y de dos vanos por cara que sobrevivieron al último derrumbe de otras torres. Los primeros cuerpos que perduraron hasta la primera mitad del siglo XIX, en efecto, tuvieron otras obras en sus partes superiores aunque, como previsión, ya habían sido hechos con suave y ligera piedra volcánica, como tezontle, y
cantera para garantizar su estabilidad y durabilidad. Las agujas, que son de planta octagonal, reflejan, sobre todo, la naturaleza caprichosa de un arquitecto y un obispo empeñados en encontrar una solución a los riesgos del edificio y de sus campanarios frente a la inestabilidad de los suelos. Más allá de las leyendas, sin embargo, estas obras son ejemplos únicos y ahora
inseparables del carácter arquitectónico de la ciudad y del Estado de Jalisco.
El interior de la nave congrega las mejores expresiones del edificio pues se trata de los elementos que se encuentran en sus sitios desde los primeros tiempos de la obra, que fue consagrada a principios del siglo XVII. Por decisión de los arquitectos, la iglesia incluyó soluciones góticas verdaderas, es decir, de estructuras y de propuestas plásticas que no simulan proceder de alguna escuela sino que, de fondo, funcionan como construcciones de la época gótica. La estructura, en general, está compuesta por haces de columnas medias muestras congregados en pilares
cuyas alturas fueron determinadas por cimasios, es decir, por elementos complementarios que contribuyeron a la consecución de las proporciones exactas que los clásicos habían recomendado para las columnas y sus capiteles.
La obra conserva sus pavimentos de madera de mezquite, como se usa en Jalisco. Y como las naves van cubiertas con elementos de la misma altura, el complejo interior a veces tiene problemas de iluminación pues las ventanas en los muros laterales no son suficientes para el ingreso de luz al ambiente. A pesar de ello, los colores claros -blanco- que cubren la mayor parte de los componentes facilitan la claridad de las circulaciones y la comprensión de los distintos elementos. Ese fenómeno de escasa iluminación está resuelto en el área del presbiterio mediante la cúpula
que se agregó al fondo, en el área en la que ahora se encuentra el coro de canónigos, justo detrás del presbiterio propiamente dicho. El edificio está rematado por ese lado con un vitral en tres
tableros que se acusa en el exterior por medio de ventanas relativamente sencillas.
El edificio es ciertamente más complejo de lo que puede resumirse en cortos espacios. Lleva una cripta bajo el área del presbiterio, tiene una de las sacristías más espectaculares del país y aloja una vasta multiplicidad de espacios para las dependencias de un arzobispado grande y activo como el de Guadalajara. Entre sus tesoros, que son muchos y variados, habrá que destacar la pintura de la Asunción de María que se atribuye al pincel de Bartolomé Esteban Murillo y que se conserva en la sacristía.
Los altares laterales neoclásicos actuales sustituyeron a los históricos barrocos en época inmediatamente posterior a 1827, cuando éstos fueron retirados por crear problemas de limpieza y seguramente por anacrónicos. La sustitución, empero, fue un proceso particularmente respetuoso porque se hizo con apoyo en una escuela plástica novedosa pero sobre la misma idea de conjunto: cada uno de los altares, primero barrocos y luego neoclásicos, estableció ligas y métodos de dialogo con los demás y con otros componentes del edificio para subrayar, a cada paso y con la presencia de diversos personajes, el mensaje del edificio a la comunidad: la casa de Dios es un espacio sagrado.
Este es el edificio de carácter religioso más importante del occidente del país; es una de las siete catedrales cuya construcción fue iniciada en el siglo XVI y probablemente sea la segunda que comenzó a funcionar ton el esquema de su trazo original. La primera que fue terminada y puesta en operación fue la de Mérida; la de Guadalajara fue la segunda.
La Catedral de Guadalajara fue siempre un edificio paradigmático y ejemplar: fue proyectada por Diego Siloée, quien había sido alumno de Brunelleschi. Siloée, además, trabajó en el diseño de las catedrales españolas de Málaga y de Jaén, de manera que conocía no sólo del tema sino de los recursos constructivos que exigían los edificios de estas dimensiones. Por otra parte, ha de recordarse que ya había en España edificios renacentistas cuando fue iniciado el último en _estilo gótico, circunstancia que es clave en la comprensión de lo que ocurrió en Nueva España, y en
Nueva Galicia, desde el siglo de la Conquista hasta bien entrado el XIX.
Esta obra tapatía es un edificio gótico desde el punto de vista estructural pues sus bóvedas se cuentan entre las últimas que se levantaron con nervaduras funcionales; también es un conjunto renacentista pues muchos de sus detalles fueron resueltos con apego a las normas clásicas revisadas y hasta con aportaciones como los cimasios, pequeños elementos de ajuste que fueron
utilizados en la obra para no alterar las proporciones que debían guiar y guardar los trazos y las dimensiones de las columnas, los capiteles y los entablamentos. Y también es un edificio ecléctico, como lo demuestran sus altares laterales, el presbiterio y otros elementos que se le unieron en la primera mitad del siglo XIX, justamente después de 1827 cuando fueron retirados los
altares barrocos que ocupaban esos mismos sitios. Y también lo es por sus rasgos finalmente más conocidos, que son las torres que construyó Manuel Gómez Ibarra después de 1854 para resolver el problema de estabilidad que fue común a toda sus antecesoras, que sucesivamente habían caído por efectos de los sismos que a veces se presentan en Guadalajara.
Y también, finalmente, es un complejo paradigmático porque inspiró la disposición de cuatro plazas, una frente a cada una de sus fachadas, de manera que, a diferencia de lo que ocurre con las otras catedrales del país, en ésta se puede acceder a las cuatro fachadas sin interrupciones de ninguna naturaleza.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Guadalajara, Guadalajara
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Domicilio conocido
Número y/o identificador de la vialidad o calle
10
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Centro del Poblado
Código Postal
44100
Otra localización
Guadalajara
Planta arquitectónica (original)
Basilical
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 diciembre, 2008




















