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Antecedentes históricos
La ex hacienda perteneció a la familia Jiménez Igartúa de Zamora, quienes la construyeron con la intervención de todos los medieros, a los que se les descontaban uno o dos centavos de su salario como “pago” estimativo o parte de su aportación, según nos informó monseñor Ignacio, de 79 años, ex prelado de la Catedral de Zamora y originario del lugar donde hoy tiene su residencia. El mismo nos contó que aquí venía a confirmar el obispo Arciga (¿?), quien fue muy amigo de los propietarios.
La capilla, de cara al potrero, se ubica a un costado de la casa grande, a fin de que la actividad de la familia no fuese interrumpida por los trabajadores y habitantes del lugar que asistían al culto y que no formaban parte de ella. Se practicó durante mucho tiempo el culto dominical, por lo que al sur de la nave se adaptó una parte de la finca para las habitaciones del cura que llegó a residir en el sitio, misma que, además de contar con independencia, se comunicaba con la casa a través de una puerta (hoy tapiada), obteniendo por parte del hacendado la necesaria protección y seguridad que, durante los azarosos tiempos de la persecución religiosa, demandaban los miembros del clero (1915-1935).
Se sabe que fue consagrada el 15 de agosto de 1873, ya que en el altar se encuentra una cantera labrada o “ara” con un pequeño recuadro del mismo material incrustado en la cara superior, indicio de que contiene una reliquia; muestra el siguiente texto:
La noria a 15 de 1873 L.C.
Que el padre Sotero Fernández traduce como:
La Noria Agosto 15 de 1873 Locus Consecratus (Lugar consagrado).
El sacerdote Sotero Fernández, de Churintzio, afirma que la A corresponde al mes de agosto, ya que en 1850 los vecinos de Zamora juraron a la Inmaculada Concepción como patrona de la ciudad, debido a que la salvó del cólera morbo; por ese motivo, a dicha advocación obedece la capilla de la Noria y su fiesta se celebra en ese mes.
Al sobrevenir los movimientos políticos contra las haciendas, esta no pudo sostenerse debido a las pérdidas propiciadas por la inseguridad del campo y tuvo que ser embargada por un banco. Los bienes se guardaron en cajas, inventariándose por Hacienda; no obstante, se perdieron muchas piezas de valor, como algunos cálices de oro, según informa monseñor Ignacio. El banco ofreció vender el casco de la casa, incluyendo parte de la capilla, a un mozo de la iglesia, quien compró, pero no arregló los límites legales de la propiedad federal que conformaba la finca. Sin embargo, el pueblo y los medieros respetaron el predio, incluyendo la casa del cura, que colinda con las habitaciones de la casona. Los expedientes de Hacienda nos ofrecen algunos datos que aclaran la reseña del litigio que prosiguió entre los compradores y el clero custodio del inmueble federal:
El 7 de enero de 1936, el jefe de Hacienda comunica al comandante del 5.º Sector Militar que la junta vecinal “…solicita garantías a fin de que permanezca abierta al culto… fue cerrada por órdenes de un profesor sin tener este autorización expresa de la Dirección de Bienes Nacionales…” y solicitan que se reabra, indicando que conservan las llaves y que “…están velando por la conservación del edificio y de las imágenes y demás objetos de culto que se encuentran en el mismo…”.
La relación de los hacendados con los agricultores de la Noria debió ser excelente, ya que durante el reparto agrario la Iglesia fue respetada, así como los bienes muebles que contenía, lo que fue poco común en territorio michoacano. Las agresiones mayores las sufrió durante el reparto agrario por los representantes de la SEP en la etapa cardenista; los miembros de la junta, el 22 de noviembre de 1937, informan al de Hacienda que la capilla fue cerrada por “…orden de un profesor de la Escuela Rural de El Tigre…”. Los vecinos insistieron en que el inmueble les fuese entregado para hacerle las reparaciones necesarias. El 28 de octubre se levanta el acta de entrega de la capilla a la junta vecinal, a fin de que se realizaran las reparaciones. Sin embargo, el área perteneciente a lo que fue el curato no se incluyó en este documento, lo que provocó que la junta insistiera en que también fuera entregada “…la habitación que ocupaba el capellán y que está contigua… y que se compone de dos piezas y cocina…”.
Sin embargo, el pueblo y los ejidatarios respetaron el predio completo, incluyendo el lote baldío con su barda de adobe limítrofe y la “casa del cura” que colinda con las habitaciones de la casa, lográndose, a través de la junta vecinal, que el 19 de junio de 1944 el agente de Hacienda y el presidente municipal les hicieran entrega de la casa cural de la capilla, “…que consiste en dos piezas, cocina y pequeño patio…”.
Los trámites para su nacionalización no fueron concluidos, por lo que se requiere del levantamiento de la parte original del predio a fin de que concluya el litigio y se regularice la propiedad federal, ya que los herederos de la finca, sin documentos probatorios de la venta específica de algunas partes de la misma, las reclaman como propias, ya que, al morir el comprador, sus descendientes y sobrinos se dieron a la tarea de apoderarse del área que siempre correspondió a la capilla y que hoy se encuentra en litigio, pese a la claridad de los vestigios que marcan los originales límites.
Descripción.
El atrio es un espacio abierto que sube cuatro escalones del nivel de la calle, carente de árboles de fronda, al que se le puso una fuente en medio de algunas jardineras que solo presentan alguna vegetación de ornato; el piso es de cemento a cuadros y sustituye al terrado propio del camino que le pasa al frente. Está delimitado por una barda baja, aplanada y pintada en vinílica; el acceso se flanquea por dos pilares de fuste almohadillado que rematan con una almena de perillón sobre un capitel dórico, a los que se fija una reja metálica de escaso interés artístico.
La fachada está conformada por una triple arcada con arcos de medio punto apoyados sobre impostas y jambas lisas, que están separados mediante pilastras de fuste liso que desplantan de amplias basas tablereadas y que tienen el capitel jónico, sobre el cual descansa un arquitrabe del mismo orden que se complementa por un frontón triangular que alberga en su parte central una moldura circular con un recuadro dorado en el que destaca la letra H, sobre la cual está una cruz de la que emergen rayos.
El frontón queda inserto en un ático decorado con bellas guirnaldas de acanto, que los escurrimientos y la mohosidad casi ocultan; está rematado por una cenefa de ladrillo, de cuyos extremos brotan pilastras con almenas floridas, de las cuales la del extremo izquierdo ha desaparecido. Sobre el eje de la arcada central, que conforma el pórtico del nártex, alineándose con el vértice del frontón, desplanta la bien elaborada y discreta torre de un solo cuerpo, de planta cuadrada, que achaflana por el exterior sus aristas; en el centro de cada uno de sus paramentos tiene una peana estriada, sobre la cual se abre un vano estrecho y alto con arco conopial que se flanquea de pilastras tablereadas con dintel apuntado; sobre dicho vano se observan detalles decorativos a manera de estrellas y frontones anástilos de clara ascendencia ecléctica, que rematan en una cornisa sobre la que se apoya un chapitel campaniforme, en cuya cumbrera desplanta una cruz y que en su parte inferior muestra un vano cuadrilobulado.
El color predominante de las arcadas es amarillo con rojo almagre. La fachada de la nave es plana; en ella destacan la portada, que enmarca el vano de acceso coincidente con la arcada central, consistente en dos pilastras de fuste liso y capitel dórico que soportan un entablamento del mismo orden y que se prolongan formando, a partir de su cornisa, dos arcos de medio punto que, colocados perpendiculares al pasillo porticado, definen la entrada, ornamentándose en el intradós con flores labradas en cantera y sobredoradas que destacan en medio de la viguería con entablillado que cubre el portal.
El vano de ingreso es de medio punto, con el extradós moldurado; se apoya sobre impostas y tiene la clave resaltada y dorada. Sobre los riñones del arco están labradas guirnaldas, elementos vegetales de origen clásico, y también están doradas. Sobre el entablamento se encuentra la ventana del coro, de marco cuadrado y dintel plano. En los extremos de la portada se encuentran dos nichos abocinados que imitan las jambas y el arco del vano principal y actualmente carecen de imágenes. La puerta, de jambas lisas y dintel en platabanda, que conduce a las oficinas parroquiales, coincide con la primera arcada, de menores dimensiones que las del frente de la iglesia y que forma parte del portal que se prolonga a lo largo de los paramentos de la casa del hacendado, en cuya colindancia inicia la destrucción de los portales y los muros antiguos para ser sustituidos por otros de materiales contemporáneos a base de tabique y concreto.
La puerta es de madera, con dos hojas de fijo inferior en tablero, mientras los superiores son de vidrio; está protegida por herrería metálica.
La planta de la nave es precedida por el sotocoro, que se cubre con un entresuelo de viguería colocada paralela a los muros largueros, que descansan sobre un arco rebajado de vigas sobrepuestas de madera decoradas con tallas doradas, sobre las que descansa un barandal de madera torneada. Hace poco tiempo se le quitó el cielo de manta decorado, ya que se presumía que la madera estaba dañada.
La nave consiste en una planta rectangular que se corta en los muros formando cuerpos mediante pilastras planas de capitel jónico, que soportan un entablamento moldurado con el friso ornamentado con motivos vegetales, que funge como deambulatorio y se delimita por un barandal de madera labrada; el ábside es plano y a él se adosa un retablo neoclásico.
Los muros en el interior están aplanados con mezcla de cal y pintados al temple en tonos blanco y azul celeste, propios de la Inmaculada Concepción, a la cual está dedicado el templo, con el rodapié en tono caoba. Varios altares de diseño gótico se insertan en el muro, albergando imágenes de madera propias de la obra escultórica del neoclasicismo. (Por el exterior son aparentes y muestran la piedra de origen volcánico con junta de tepetate calizo). Aún se conserva el púlpito de madera, con su escalerilla labrada y el tornavoz con tallas en su parte superior, así como los flecos de madera tan usuales en los nichos neoclásicos.
Empotrados en los muros se ubican los confesionarios, hechos en madera de pino con diseño neogótico, que fueron sustituidos recientemente por otros de igual diseño, pero labrados en madera de cedro. Por el exterior, los muros se reforzaron con arcos botareles que se ubican coincidiendo con las pilastras del interior; están hechos en piedra y muestran extensos parches de tabique.
El altar es de diseño neoclásico, constituido por tres calles. La calle central es de dos cuerpos: en el inferior se encuentra el nicho de la patrona del templo, la Inmaculada Concepción, protegida por una puerta de cristal cuyo marco consiste en un arco dorado sobre impostas, que se flanquea por dobles columnas y capiteles también dorados que soportan un entablamento de frontón triangular; el segundo cuerpo es rectangular, flanqueado por columnas sencillas sobre las que se ubica un entablamento similar al del cuerpo inferior, que se corona por un resplandor. En el interior del nicho referido se guarda un Cristo de excelente calidad que, a decir de los vecinos, al igual que la Inmaculada, fueron traídos de España por los antiguos propietarios de la hacienda.
Las calles laterales consisten en columnas pareadas que soportan entablamentos decorados y enmarcan nichos coronados por tres pináculos de ojiva, albergando interesantes imágenes de madera; bajo las peanas que las sustentan están las puertas que conducen a la sacristía, son de madera pintadas de blanco con finas tallas en la parte superior. Dos ánforas sirven de remate a los entablamentos y encuadran al nicho central; todo el retablo está delimitado por un arco de medio punto ornamentado por flequillos similares a los del púlpito.
El piso es de mosaico y sube un escalón hacia el presbiterio, bajando en el costado derecho hasta llegar al de una puerta que conduce al patio anexo, donde se ubica el curato y está el pasillo que comunicaba con la casona de la hacienda, cuyo extremo está cerrado por una reja metálica.
La cubierta consiste en una bóveda de arco escarzano que, según los vecinos, está aligerada con cántaros; se corta formando varios cuerpos mediante arcos que se prolongan, dando continuidad a las pilastras y que se ornamentan con rosetones de diseño neoclásico. Los espacios entre dichos arcos se recuadran a modo de tapices con una cenefa de filigrana dorada con motivos vegetales. Las ventanas cuadradas emergen de cortes triangulares a modo de lucarnas realizados en la mampostería y desplantan del pasillo que conforma el deambulatorio, que sirve de coronamiento, a través de su entablamento, a los muros longitudinales.
La puerta que comunica el presbiterio con el pequeño patio, formado en el espacio interior del arco de los botareles, sirve de acceso a las habitaciones del cura; según nos informó monseñor, en muchas ocasiones fue residente en el sitio. En el muro testero, flanqueando el altar y ocupando el primer cuerpo de las calles laterales, se ubican las puertas que conducen a la sacristía, hechas en madera, finamente labradas y sobredoradas.
La sacristía se ubica a espaldas del muro del ábside; es una habitación rectangular en la que aún se conserva parte del mobiliario del siglo XIX, consistente en cómodas y aguamaniles. El piso es de ladrillo colocado en diagonal; los muros están aplanados con mezcla de cal y pintados con vinílica. La techumbre es de concreto armado.
A un costado de la sacristía se encuentra una puerta que conduce a un patio cerrado, que comunica por la parte posterior de la nave hacia el predio que se encuentra al lado de la torre y que, por sus características, es indudable que pertenece a la iglesia; actualmente es tierra de jardín y se delimita de manera natural por un muro de adobe que pertenece a la casa colindante descrita en el expediente de Hacienda. Por el otro lado, comunica con el pasillo que conduce a la casa de la hacienda, así como al patio del curato.
El curato consiste en dos extensas habitaciones que se comunican con otra más que conduce al exterior y es en donde se ubica la oficina parroquial; actualmente carece de mobiliario. El patio es angosto y tiene varias puertas y ventanas que conducen a las habitaciones del párroco, en las que también hay una cocina; bajo uno de los botareles se adaptó un baño. Hacia el costado derecho, frente al presbiterio, está el pasillo que conduce al patio de la casa grande y, a su izquierda, comunica con un patiecillo que pasa por atrás de la sacristía hacia el predio baldío del otro lado de la nave, que un vecino ha empezado a sembrar y a considerarlo como propio sin pruebas documentales que acrediten su posesión, ya que esta ha sido siempre de la iglesia.
Esta capilla es considerada por los párrocos de la región como la joya del municipio de Churintzio; su estado actual es excelente. Monseñor Ignacio, nativo del lugar y hoy residente por motivo de su jubilación, ha dedicado su esfuerzo a realizar algunas mejoras, como la sustitución de los confesionarios en talla de cedro, copia de los originales. Aún se conservan en el lugar un amplio número de bienes muebles de tiempos de la construcción, como son el sagrario de latón y madera, el vía crucis, las imágenes de la Purísima, del Cristo, aguamaniles, el Cristo del viático, etc.
No obstante conservarse algunos bienes muebles de interés, observamos que la mayoría de los elementos que conformaban el acervo de la capilla y que fueron inventariados por la Secretaría de Hacienda ya no existen.
Orden religiosa (original)
clero secular
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán de Ocampo, Churintzio, La Noria
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Domicilio conocido
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
N/A
Otra localización
Churintzio
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 octubre, 2001














