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Antecedentes históricos
El pueblo de Puácuaro tiene sus origenes desde antes de la conquista,
el término con que se denomina es de origen tarasco y quiere decir:
“lugar donde hay caracoles”, quizá por su ubicación tan cercana al lago
de Pátzcuaro.
En lo religioso depende de la parroquia de Erongarícuaro y en lo civil es tenencia de la misma cabecera, su fundación como pueblo
evangelizado se debe a la orden franciscana misma que organizó la traza urbana y fincó la iglesia dedicada a Santa María
Guadalupe, con su respectivo hospital de advocación Concepcionista.
En sus inicios se encontraba rodeado por una huerta hoy invadida por los vecinos. Su orientación es distinta a la generalidad de
los templos franciscanos, ya que la portada ve hacia el oriente, en vez de al Poniente como es común en las construcciones de
la orden, quizá con la intención de aprovechar la vista del lago abatiendo así algún culto prehispánico sugerido por el
toponímico.
La crónica nos dice que tuvo “... la capilla del hospital muy desaseada, de tierra el suelo, mal entablado superior, el techo de
tejamanil y una sola indecente tarima y sobre esta un cuadro rasgado con la imagen de nuestra señora...”, actualmente la capilla
es difícil de localizar en el pueblo, fue cercada por algunos vecinos que bloquearon su acceso apropiándosela como vivienda
particular, siendo imposible acercarse a registrar los restos que de ella quedan por el celo de los invasores.
El conjunto actual del templo, consta de: atrio, nave con sacristía y antesacristía torre exenta y casa cural, quedando en alto la
construcción respecto al resto del predio.
El atrio es de amplias dimensiones, carece de acceso principal conservándose solo el cruce de norte a sur, hecho con el corte
de la barda sin enmarcamiento alguno, no existe cruz atrial y el espacio está invadido por lavaderos públicos y una cancha de
básquet bal construidos desde los años setenta; recientemente se agregó un núcleo sanitario sin ningún respeto de la autoridad
civil por el recinto religioso ni las indignadas protestas de los encargados de la iglesia que fueron agredidos y amenazados para
evitar su oposición.
La torre ubicada al lado Norte de la nave, es uno de los pocos casos de torre exenta en la entidad, substituye a la original descrita
en la Inspección Ocular: “... fuera del templo está una torrecita que sirve de campanario...” La que vemos actualmente data de
principios del siglo XIX y es de un solo cuerpo desplantado de un elemento cúbico hecho con piedra volcánica y mezcla,
quedando aparente pero enmarcando las aristas de las esquinas con piedras talladas en dentellones; a través de una puerta se
ingresa a la escalera de caracol que se ilumina mediante un óculo enmarcado en cantera y desembarca en el campanario.
El cubo remata en una comisa, el cuerpo superior se angosta y peralta, con la piedra colocada en sillarejo haciendo un marcado
contraste con el elemento inferior: Se abre en sus cuatro caras con vanos de arco en ojiva y se corona por otra comisa, sobre
la que se apoya el chapitel cuadrado de forma piramidal con una cruz y su veleta en el vértice, hechos en fierro forjado.
La fachada es de franca reminiscencia plateresca de indudable factura del siglo XVI, consiste en un paramento liso con remate de frontón triangular siguiendo las dos aguas de la techumbre, está aplanada y pintada de blanco, destacando en la parte central
la portada de cantera rosa con vestígios de color rosa y azul propios de Nuestra Señora de Guadalupe, y restos color verde
en la ornamentación vegetal.
Dicha portada consta de un acceso de medio punto con anchas jambas monolíticas sin decoración de basa e imposta moldurada,
enmarcado por un espléndido alfiz delimitado por una moldura en cordón. Se decora por el interior: con seis veneras en el tramo
horizontal; dos medallones con azucenas en las esquinas; y ramos de flores con hojas alineadas en los laterales.
Sobre el cordón del alfiz desplanta la ventana ajimez del coro, con arcos de medio punto de molduras acanaladas y extradós
abocinado con flores simulando estrellas inmersas en círculos ubicadas en las impostas y la clave. Al centro, la columnilla
plateresca profusamente moldurada de fuste abalaustrado y capitel corintio, sirve de apoyo a los arcos; se rodea de un alfiz
de doble moldura con dentellones hacia el interior.
La nave es de un solo cuerpo rectangular de alargada proporción, que indica ser la misma descrita en la Inspección que nos dice:
“... es un cañón estrecho y largo con paredes de piedra y lodo, sacristía indecente, de tierra el piso, coro alto, entablado superior,
techo de tejamanil y un solo altar con un retablo dorado...”, el edificio actual desplanta de los antíguos muros de piedra volcánica
de tezontle rojo y lodo ó topure como mezcla hasta el arranque del cañón interior, y de adobe hasta los arrastres de amarre de
la tijera, enjarrados al interior y aparentes al exterior a excepción de la fachada. En el muro Norte se abrieron cinco vanos que
iluminan precariamente al recinto.
La techumbre es de tablones de madera en medio cañón desplantada de madrinas y canes con cerchas intermedias que coinciden
con las armaduras transversales sobre las que se apoya la cubierta de teja sobre fajillas; el cañón se abre en el presbiterio
formando una media naranja, está pintado de azul obscuro con estrellas. El piso es de madera, y por el corte de los tablones
parece datar de fines del siglo XVIII, sube un par de escalones hacia el presbiterio donde un altar neoclásico substituye al
“...Retablo dorado...” que tenía en el siglo XVIII; es de madera y pintado en blanco, conserva la imagen de la Virgen María,
Nuestra Señora de la Salud y al centro la Guadalupana. El mobiliario data del siglo XTX en que se modificó la costumbre indígena
de sentarse en el piso. El coro es un entablado con barandal de madera al que se ingresa por la torre.
La casa cural, es digna en comparación a la descrita en la crónica: “... las casas curales, la parroquia anexas, son ruinas y mal
cuidadas...”. constituye un elemento característico de la tipícidad de la arquitectura doméstica michoacana, tiene doble acceso,
el principal es una escalinata que conduce a un portal de tres vanos separados por cuatro pailastras desplantadas de basas de
cantera y zapatas que soportan la gualdra en la que se apoyan las vigas y que continúan a eje hasta un segundo nivel en cuyas
gualdras descansa la tijera a dos aguas cubierta de teja. Los espacios interiores son dos, separados por un pasillo, ante un patio central al que se ingresa por el lado Sur; la escalera se adosa al muro de la nave. Del lado opuesto del patio están la sacristía
y la antesacritía, con la cocina de humos anexa, todo en abandono, amenazando ruina.
La iglesia presenta una grieta al centro de la fachada, y la estructura a nivel del ábside muestra desprendimientos de algunos
amarres de las vigas.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Erongaricuaro, Puacuaro
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Domicilio conocido
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Centro del Poblado
Código Postal
61630
Otra localización
Puacuaro
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 diciembre, 1995








