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Antecedentes históricos
En un documento expedido por la Secretaría de Hacienda se nos dice: “…no se encontraron documentos para integrar el expediente… los datos sobre la existencia de este predio fueron tomados del que obra en la Dirección de Bienes Nacionales. 15 de mayo de 1930, Oficial 2.º de Bienes Nacionales, Manuel Faz…”.
Este registro es el único antecedente de la capilla en cuestión, que formó parte de la Hacienda de Guayabo y que, al parecer, fue destruida junto con la finca al repartirse las tierras.
Gracias a la visita realizada por el inspector de la Dirección General de Bienes Nacionales, el doctor Darío López Velarde, y las fotografías que constan en el archivo, sabemos cómo fue la capilla que, en ese año de 1944, se encontraba en ruinas.
Desconocemos la fecha en que fue construida, pero ese documento nos indica que “…fue registrada por los primitivos dueños de la finca… (al parecer el culto fue suprimido)… en 1911 con motivo del movimiento revolucionario…”, lo que indica que ya existía antes de esa fecha y, por la documentación gráfica con la que contamos, pudiéramos datarla en el siglo XIX. Dicho inspector nos indica que en 1916 se reabrió el culto público, siendo bendecida por el sacerdote Julián Cortés. Desconocemos el motivo por el cual se abandonó posteriormente, pero casi con seguridad fue debido a los movimientos de guerrillas posrevolucionarias que asolaron la región.
Nunca volvió a ser ocupada como capilla, quedando así en estado ruinoso desde la primera mitad del siglo XX. En la fecha de la visita realizada por el inspector de Bienes Nacionales, se nos indica que un señor de nombre Calderón pagaba las “…contribuciones de la hacienda pero no de la capilla…”, que entonces estaba registrada a nombre de Rafael Calderón y Socios, por lo que una de las recomendaciones del gobierno era proceder a la regularización jurídica.
Un documento expedido por el presidente municipal, dirigido al licenciado Gustavo Herrera Equihua el 29 de octubre de 1971, la describe como inexistente: “…debo manifestarle que ya no existe ni la capilla ni mucho menos la hacienda porque la primera fue destruida y la segunda repartida…”. Conocemos sus características por la descripción del señor Darío López, quien nos dice que se ubicaba “…en la cima de un promontorio a corta distancia al sur del casco de la hacienda, al oeste, en la sierra de Curucupaseo. Colindancias: terrenos de la hacienda por los cuatro vientos…”. El precio que en 1944 se le asignó fue de $33,800.00, en el cual se incluye la capilla y el terreno anexo, que en ese entonces se encontraba “…sin uso y abandonado por el estado ruinoso…”.
Descripción:
El inspector de Bienes Nacionales realizó en 1944 la siguiente descripción: “…son cuatro muros derruidos los que atestiguan la existencia de una capilla que en otros tiempos fuera utilizada por los dueños primitivos de la hacienda y los peones acasillados, y el altar, que por ser de mampostería de piedra aún se conserva adosado al muro de adobe de fondo, del que solo quedan vestigios. La puerta se halla al norte y dos ventanas al oriente daban luz al recinto. Del lado de la epístola del presbiterio, a juzgar por los vestigios de la cimentación, había una puerta que daba paso a la sacristía. Un terreno como de 100 metros al frente del templo, sin linderos determinados, constituía el atrio, y una faja como de dos metros de ancho a toda la extensión de sus costados oriente, sur y poniente sirve de zona de protección al inmueble…”.
El estado de conservación se describe como en “…completo abandono y ruina, pues los muros se encuentran derruidos por el deslave de las lluvias, habiendo caído un gran tramo del poniente y el piso cubierto de hierbas…”.
Las fotografías que han llegado a nosotros nos muestran que la capilla tenía una fachada de adobe sobre mampostería, con un acceso de medio punto sobre impostas y jambas lisas. El muro testero debió ser de frontón a dos aguas. La puerta entablerada era de madera y, sobre esta, por el interior, se ve correr una viga que originalmente debió formar parte del coro.
El altar se observa en las fotografías con indudables características neoclásicas, hecho en mampostería. Está conformado por un basamento sobre el que se desplantan pilastras dobles que flanquean un nicho con dintel de arco de medio punto. Un entablamento sirve de cerramiento y soporta un frontón triangular.
Los muros habían sido destruidos en gran parte y los restos de la construcción muestran la indudable intervención de posibles saqueadores que realizaron excavaciones que la debilitaron y colapsaron.
En la actualidad, no existe inmueble alguno en el sitio.
Orden religiosa (original)
clero secular
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Tzitzio, El Guayabito
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Domicilio conocido
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
N/A
Otra localización
El Guayabo
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 noviembre, 2002








