Imagen principal
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Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-14-005205
Nombre del Inmueble
Sagrado Corazón de Jesús
Nombre del Inmueble (en cédula)
Sagrado Corazón de Jesús
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVIII-XIX
Siglo de inicio de edificación
URL de Cédula del inmueble
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
La capilla dedicada al Sagrado Corazón de Jesús se encuentra en la esquina noroeste de la plaza principal de Jalostotitlán, justo donde termina el espacio público abierto y comienzan los paramentos de los edificios que se suceden sobre la calle Ramón Corona. Esa ubicación, en verdad peculiar, permite a los transeúntes conservar la imagen de la obra en las varias perspectivas que ofrece un espacio como el de la plaza.
Esta capilla es una de las obras barrocas más importantes del Estado de Jalisco pues se trata, sobre todo, de una construcción verdaderamente excepcional a la que se ha conservado en excelente estado. La obra fue construida con sillares y mamposterías de piedra y algunas aplicaciones de tabique. Las fachadas, muy probablemente desde el principio de la vida del edificio, fueron terminadas en placas de la misma cantera.
El volumen está dispuesto de manera que buena parte de sus fachadas son observables; a ello concurre, también, la circunstancia de que las torres y la cúpula son de dimensiones suficientes como para contribuir a perfilar una zona importante del centro de la población. La fachada principal, que de hecho es un resumen de los varios paramentos del monumento, está formada por una portada que es verdaderamente un volumen y, luego por dos los paños de los cubos de las torres y, desde luego, por los propios campanarios.
El primer volumen de la fachada, que como se anotaba es la portada propiamente dicha, es un pórtico de tres lados que, con el muro frontal, forma un trapecio en planta. Ese pórtico permite al edificio tener un vestíbulo muy importante dadas sus reducidas dimensiones y, gracias a eso mismo, también disponer de un sotocoro francamente poco habitual pues la planta alta de ese elemento aloja al coro. Cada uno de los lados del pórtico lleva una puerta inscrita en un arco de medio punto, abajo, y una ventana rectangular vertical en la parte alta. Flanquean al pórtico los cubos de las torres, componentes básicos de la fachada del templo que también ostentan una puerta en la planta baja y una ventana en la alta.
Los arcos de acceso en la planta baja del pórtico van delimitados por jambas sencillas, Impostas a la manera de capiteles y dovelas cuidadosamente labradas: esa composición, que se repite en cada lado, forma un tablero que se desprende del muro de fondo. Las esquinas que se crean entre los lados del pórtico van señaladas por los cambios de paño, desde luego, pero, igual, por columnas de linaje clásico, es decir, terminadas en capiteles del orden compuesto, apoyos que, además, flanquean los arcos que se mencionaron antes. Sobre los capiteles de esos soportes va un entablamento muy interesante porque ocupa dos planos en la medida en que las columnas son exentas, es decir, no están construidas en el mismo paño de los lienzos en los que se abren los arcos. En los entablamentos pueden advertirse algunas influencias de las soluciones estructurales que Diego Siloeé ensayó en la Catedral de Guadalajara pues presentan una ampliación a manera de cimacio que también contribuye a recibir la cornisa del propio entablamento, un elemento fundamental en la integración de la portada.
El segundo cuerpo, o planta alta, de la portada es una interpretación del primero. Sobre los ejes de las columnas de abajo, en efecto, aparecen nuevas columnas que también llevan capiteles compuestos y que igual soportan entablamentos finamente elaborados. En lugar de los arcos del primer sector, en esta porción alta se encuentran las ventanas de trazo rectangular vertical que ya se habían mencionado. Esos vanos van enmarcados por piezas molduradas y sobre ellos se encuentran entablamentos sin apoyos que semejan frontones curvos a cuyas claves se atribuyeron funciones plásticas de la más alta importancia. La composición termina en las cornisas de los entablamentos y, desde luego, en el remate de toda la pieza, que es un murete de perfil curvo en cuyo lienzo fue labrada una espléndida representación del Sagrado Corazón, motivo al que acompañan un límite como de cartela, motivos vegetales y una corona en la parte alta.
Los cubos de las torres forman parte de la estructura básica del templo y van terminados, como se anotó, con puertas en la planta baja y ventanas en la alta. Sus formas, en general, son las mismas que las de los componentes del pórtico y sus funciones, desde luego, son las de recibir los volúmenes de los campanarios. Las torres son de un solo cuerpo y de planta octagonal y, además, son iguales entre sí. Sus aspectos más interesantes se encuentran en el diseño de sus dobles paños, es decir, en la circunstancia de proyecto que, como en la planta baja, incluyó columnas exentas fuera y frente a los paramentos que contienen los arcos que alojan a las campanas. Como se trata de volúmenes de planta de ocho lados, las esquinas fueron resueltas con la aparición de las columnas, apoyos cuyos fustes fueron divididos en tres secciones y cuyos capiteles del orden compuesto también reciben ampliaciones de los entablamentos que se desplazan hacia fuera creando una sucesión de entrantes y salientes verdaderamente ingeniosa y espectacular. Se trata, sin duda, de uno de los alardes de la arquitectura barroca más notables de Jalisco o, lo que podría ser lo mismo, de un espléndido divertimento comprensible sólo si se atiende al apego de la comunidad a sus símbolos más entrañables.
Las torres terminan en remates que afectan las formas de cupulines a los que siguen altas y notables linternillas en las que también se ensayaron soluciones llenas de audacia. Los exteriores de la cúpula son igualmente interesantes si bien sólo el tambor contiene arreglos y piezas de cantera en las que se buscaron propuestas tan comprometidas como en los otros elementos del templo, La planta de la cúpula es de trazo circular: ello produjo un tambor de superficie continua al que se agregaron molduras que simulan un amplísimo entablamento que señala los espacios de dos clases de vanos a los que se encargó introducir luces al interior del crucero.
El interior de la nave es pequeño y estrecho pero es tan interesante como el exterior: en los muros laterales se advierte la presencia de los refuerzos de la estructura mediante las pilastras que soportan los arcos y las bóvedas de arista con nervaduras que cubren el recinto. de la sencillez de las pilastras se pasa, empero, a la profusa decoración de Entablamento que recorre todo el salón y que sólo se interrumpe en el área del presbiterio. Después del acceso sigue el sotocoro, espacio de vestíbulo que se forma en la planta baja del pórtico de acceso. Ese elemento, que desde luego sostiene al coro, arriba, crea un ambiente de diálogo plástico entre los varios componentes del espacio pues sobre el coro se dispuso la primera de las curvas arquitectónicas que conducen hasta la cúpula y desde luego al presbiterio. Las bóvedas de arista llevan nervaduras agregadas que dividen el intradós de cada una en ocho zonas a las que luego se pintó con motivos y con los colores que fueron característicos en las intervenciones que sufrieron muchos edificios de esta clase en el curso del siglo XIX.
El motivo principal del conjunto es, desde luego, el presbiterio en el que tienen lugar las celebraciones. Se trata de un pequeño espacio acondicionado con apego a las disposiciones de la modernidad de la liturgia y con muebles que fueron producidos localmente: se trata de objetos de una carpintería representativa de las habilidades de los artesanos que han conservado la tradición de la madera incrustada. En el presbiterio, y respaldado por el muro testero, se encuentra un pórtico que hace las funciones de un retablo que, sin duda, ha sustituido al retablo barroco que alguna vez y desde su edificación tuvo el templo. El pórtico es de un solo cuerpo y consta sobre todo de un entablamento en curva al que soportan tres columnas exentas de cada lado y dentro del cual aparece una imagen escultórica de Jesús que muestra su corazón. Arriba del arreglo, y sobre el tímpano del testero, se encuentra un resplandor dorado hecho de madera.
El crucero de la iglesia va cubierto con una espléndida cúpula de planta circular a la que se trabajó de manera profunda y cuidadosa hasta convertirla en una obra verdaderamente excepcional si bien dejó de ser exclusivamente una propuesta barroca para convertirse en un ejemplo de transición de escuelas y de tendencias pues ahora muestra, en las pinturas y en otros de sus elementos, las aportaciones de la modernización neoclásica que enfrentó el inmueble en los primeros decenios del siglo XIX. La cúpula se eleva sobre pechinas a las que se pintó con escenas relativas a la eucaristía y a las que, además, se decoró con motivos vegetales realizados en yeso. El interior de la cúpula lleva columnas medias muestras que flanquean los vanos del tambor y que, más arriba, soportan los marcos de un segundo juego de vanos abiertos en la curvatura de la superficie más alta.
Los brazos del crucero llevan altares laterales muy interesantes en la medida en que fueron resueltos con las aportaciones de la carpintería local que ya se mencionaba antes: el del lado del Evangelio está dedicado a la Virgen de San Juan de los Lagos -Inmaculada Concepción- y el de la Epístola a Nuestra Señora del Refugio. Del brazo poniente se pasa a una capilla también lateral que fue construida en el vacío que se creó entre el cubo de la torre de ese lado y la sacristía, espacio de apoyo que se dispuso también al poniente del presbiterio. La pequeñísima capilla conserva un Cristo en la Cruz de calidad notable y de seguro una de las piezas históricas más notables del monumento. En ese salón adicional, como en toda la obra, la pintura mural que perdura es la que se acondicionó en el siglo XIX y a la que ha sido posible mantener en buen estado.
La capilla del Sagrado Corazón de Jesús es, como se indicó antes, una de las obras cumbres de la arquitectura barroca de Jalisco. Esa condición es un indicio relativamente preciso de la procedencia del complejo, pues las formas y los procedimientos proceden de la etapa sobria del barroco, es decir, de los primeros años del siglo XVIII. El edificio, a pesar de todo, luego fue objeto de algunas intervenciones, algunas de las cuales han terminado por convertirse en divisas del edificio, como las de linaje neoclásico.
La obra no fue alterada en sus aspectos exteriores, lo que desde luego es una fortuna para el patrimonio cultural de la población y para el estudio de la historia de la arquitectura en la región. Jalostotitlán ha sido y es una población con un cierto grado de desarrollo pero también fue la sede de una comunidad capaz de invertir tiempo y recursos en un edificio aparentemente secundario en el que se ensayaron soluciones que podrían considerarse como productos de los excedentes.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Jalostotitlán, Jalostotitlán
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Ramón Corona
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Sin Información
Código Postal
Sin información
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Observaciones
El inmueble comprende los siguientes espacios: Capilla Anexa, Anexos Varios y Capilla Simple.
El inmueble comprende los siguientes ámbitos: Sacristía y Coro.
Se observan diversos materiales: Muros de Cantera y Piedra, Ventanas de Solera y Puertas de Madera.
Se observa la siguiente categoría eclesiástica del templo: Capilla.
Descripción del exterior: Campanarios y Cúpulas.
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
14 junio, 2009

















