Imagen principal
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Antecedentes históricos
El inmueble fue modificado en el siglo XIX y en la última década del XX, perdiendo la parte superior de la fachada original.
El pueblo de San Bartolomé del Monte es nombrado desde el siglo XVII por el cura y juez eclesiástico de la entonces Villa de Zitácuaro, el bachiller Pedro Joseph de Velasco, en su informe al rey sobre la descripción de los pueblos de que se componía la doctrina de dicha población. Solo dice que desde el cercano pueblo de San Andrés, en donde había establecido doctrina y “ministro de asiento”, se administraban dos pueblos: el de San Bartolomé y el de San Francisco el Nuevo, lo que nos indica que ya existía capilla de dependencia a la vicaría previa a 1765, año en que se firma la relación. En 1760, el bachiller Antonio Irigoyen dice, refiriéndose a Zitácuaro, que “…entre los pueblos que comprende el recinto de su jurisdicción…” está incluido San Bartolomé y agrega: “…todos son de puros indios… todos para sus causas así civiles como criminales, para todos sus negocios y despachos reconocen a su alteza la Real Audiencia de la ciudad de México. La alcaldía es de la Corona de España sin tocar ni pertenecer en cosa alguna al marquesado del Valle…”.
Lejarza, en 1822, dice que se trata de “…un pueblito de indios carboneros casi inmediato al de San Mateo… produce maíz y trigo y sus habitantes comercian en tejamanil, ocote y carbón… con 233 almas…”.
La capilla que hoy vemos tiene una placa que dice:
“SE COMENZÓ
EL 13 de FEBRE
RO de 1846
L. R.
A. T. M.”.
Posiblemente se trate de la reconstrucción durante la cual se modificó el paramento, eliminándose el alfiz y el vano original del coro, y que la placa se haya colocado para conmemorar la construcción de la torre. Nos inclinamos a pensar, incluso, que es anterior a las descripciones de los visitadores inquisitoriales, ya que encontramos vestigios de indudable ascendencia del siglo XVI, como son las pomas del arco que comunica a la sacristía y otros elementos más.
Sabemos que los frailes de San Francisco, radicados en Zitácuaro, evangelizaron los pueblos de indios aledaños después de haberlos convocado a la reducción, por lo que no dudamos en pensar que San Bartolomé debe su capilla a esta orden y que fue construida antes del “despojo” de que fue objeto por los seculares.
El edificio que hoy vemos fue modificado en el siglo XIX, perdiendo en gran parte sus primitivas características. El atrio es amplio, de 72 m de frente por 65 m de fondo; se utiliza aún como cementerio, adquiriendo un gran colorido acorde con los gustos del grupo étnico mazahua de que está compuesto el pueblo. Al centro de un andador de placas de cemento se ubica la cruz, elemento de gran importancia para los mazahuas, que le rinden homenajes superiores a otras comunidades indígenas. En la peana, frente a la iglesia, se ubica un pequeño nicho en el que hacen ofrendas a base de copal y flores; el resto del terreno está recubierto de pasto, con algunos altos oyameles propios de la región serrana.
La fachada es un paño liso enjarrado con mezcla terciada y pintado con pintura vinílica color de rosa. Está cortado por una cadena perimetral que cruza la ventana del coro, tapando la mitad del pequeño óculo de la torre. El acceso, a eje de la misma, está conformado por un arco de medio punto que se apoya en capiteles de tosca factura, ornamentados con dentículos que denotan a la legua la mano indígena. Están soportados por jambas monolíticas que fueron despojadas de sus basas para colocar en el sitio escalones de concreto, haciéndolas ver con esto aún más pesadas. Sobre el arco, a regular altura, hay una piedra con una cruz tallada y, más arriba, un vano cuadrado que pertenece al coro. A una distancia igual a lo alto de la ventana se observa un corte en el muro en el que se remete el tímpano del frontón de paños inclinados, siguiendo la pendiente de la techumbre y sobre el cual esta se apoya.
La torre, ubicada al lado norte de la nave, consta de dos cuerpos apoyados sobre el ancho basamento. Se ingresa a ella por la parte posterior y se iluminaba con un pequeño óculo hacia el poniente, que ha quedado cegado con la trabe de concreto con que se cinchó el perímetro de la nave. La placa referente a la construcción, fechada en 1846, se refiere con toda seguridad a ella; no tiene comunicación con el interior. Los cuerpos que la componen desplantan de una cornisa moldurada: el primero es cuadrado, con vanos apuntados en cada una de sus caras, flanqueados por pilastras planas que se unen por un entablamento toscano; el segundo cuerpo es similar al que le precede, aunque en vez de las pilastras tiene ochavadas las esquinas, conformándose así su planta octagonal. El ático de remate, también octagonal, presenta en cada una de sus caras óculos ovales; culmina en un chapitel sobre el que se desplanta una peana bulbiforme con una cruz en la cúspide. Se recubre de aplanado y pintura rosa igual que la fachada, dejando la piedra de los arcos.
La planta es rasa, de una sola nave con ábside plano, construida con muros de mampostería junteados con mezcla de cal. Por el exterior se observa una reciente remodelación, quedando aparente el perfil de una cadena de concreto que rodea el perímetro de la planta como una trabe de liga; por el interior está enjarrada con mezcla de cal al talochazo y pintada en color azul. Carece de vanos, exceptuando la ventana del coro y otra cuadrada que ocupa el muro sur a la altura del presbiterio; previo al mismo está un vano de arco en medio punto, apoyado sobre capiteles ornamentados con grandes dentículos que están soportados por gruesas jambas monolíticas de indudable ascendencia virreinal.
El piso es de mosaico de pasta corriente y sube dos escalones hacia el presbiterio, delimitado por un comulgatorio que más parece la reja de un corral que de un inmueble religioso. El altar es ecléctico y se apoya sobre un basamento de mampostería; se divide en cinco calles por delgadas columnillas de capitel anástilo que soportan un entablamento de similares características. Carecen de imágenes religiosas; en su lugar vemos dibujos de la capilla, divididos en dos secciones y enmarcados con un recuadro blanco. En la calle central, más ancha, se ubica un fanal que contiene un magnífico lienzo en el que están representados, en la parte inferior, las imágenes del arcángel Miguel y San Juan Evangelista, señalando con el índice el Agnus Dei, flanqueando al apóstol San Bartolomé, quien sostiene las escrituras con su mano izquierda y porta una extraña aureola. La parte superior del cuadro representa la Trinidad en medio de un coro de ángeles. Ocupando la parte central del nicho se encuentra la imagen de bulto de San Bartolomé, recargado de toda clase de objetos, de sarapes, paliacates, mantos y velas prendidas a su vestimenta; se corona con un círculo de latón similar al de la pintura que se encuentra a sus espaldas.
Dos pequeñas esculturas le flanquean, representando a Jesús y a la Virgen, esta con tres espadas lisadas sobre su cabeza, ambos también cubiertos de vestimentas.
Del lado opuesto al altar, sobre el acceso, se ubica el coro, al cual se ingresa por una escalera provisional de madera de doble alfarda. Conserva aún los espléndidos canes de características mudéjares, apoyados sobre una solera tallada con un cordón franciscano, en los que se apoya la viguería a la cual se han fijado los tablones del piso del sotocoro; en este último se encuentran muebles de la época colonial y una escalerilla de caracol mediante la cual se ingresa al techo horizontal de holladero y al tapanco que se forma entre él y la estructura inclinada recubierta por láminas acanaladas.
La techumbre interior es plana, de alfarje de un solo orden de vigas apoyadas sobre canes y recubiertas por gruesos tablones con una capa de aceite quemado que hace ver negra toda la carpintería, bellamente labrada y cortada con hachuela.
Los anexos consisten en habitaciones dispersas por el terreno, construidas con adobe: una al lado oriente, atrás del edificio, y otra al sur. La sacristía se ubica también al sur de la nave; es de mampostería y está aplanada tanto por el exterior como por el interior. La techumbre es de madera y teja, con el piso de barro. En el lado norte de la capilla observamos algunos muros con un ancho de 0,75 m, cuyas dimensiones son 10 m de frente y 20 m de fondo; los indígenas del lugar no recuerdan el porqué están ahí o a qué elemento arquitectónico obedecen.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Michoacán de Ocampo > Zitácuaro > Francisco Serrato (San Bartolo) (161120023)
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Zitacuaro, Francisco Serrato
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Tercera manzana
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
61531
Otra localización
Francisco Serrato
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 noviembre, 1997
























