Imagen principal
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Antecedentes históricos
Pasado el año de 1585, después de salir de un pueblo llamado Santa Clara (del Cobre), nos relata Antonio de Ciudad Real, el padre Ponce, visitador de la orden de religiosos franciscanos: “Media legua cuesta arriba llegó a un pueblo de los mismos indios y obispado (tarascos de Michoacán), visita de agustinos, llamado San Felipe. Recibiéronla allí con música de trompetas y acudieron los principales con la justicia y otros muchos indios a tomar su bendición...”. Agrega: “...paso adelante y, andada legua y media, llegó muy lleno de polvo y fatigado del sol al pueblo y convento de Charapa...”. Esta visita puede datarse entre 1584 y 1589; a fines del siglo XVI aparece como dependiente de la cabecera de San Antonio Charapan. En una de las piedras recolocadas en uno de los muros largueros distinguimos y transcribimos la fecha 1612 (1615). El conjunto religioso de San Felipe conserva su sabor tradicional tanto en la iglesia como en los anexos, pese a las múltiples alteraciones de que ha sido objeto; sin embargo, su imagen queda verdaderamente afeada debido a la horrenda torre que se construyó en la esquina norponiente a base de concreto armado, que da la impresión de una araña en cuatro patas. Actualmente se construye, del lado anexo al curato, una obra de dos niveles que también daña severamente la imagen del edificio.
El atrio está registrado en los expedientes de Hacienda como cementerio, aunque ya no cumple con esa función. Es un amplio espacio de tierra carente de vegetación al que se le están construyendo andadores a base de empedrado.
La fachada, a la que se ingresa por una rampa empedrada, es un paramento liso con una portada de cantera rematada en frontón triangular, siguiendo las pendientes del tejado. Está enjarrada y pintada de blanco, con un guardapolvo de pintura a la cal en tono almagre, sobre el cual se observa una grieta horizontal que indica un degollamiento del muro. Un contrafuerte triangular refuerza el testero en el muro norte. La portada presenta un extraño diseño debido a severas modificaciones sufridas a través del tiempo: el vano se enmarca por un arco de medio punto con un angelito en la clave, flanqueado por dos guirnaldas de acanto y delimitado por listeles; se apoya en impostas dentadas que descansan en jambas cortadas, más anchas en su sección inferior. El corte de las dovelas es defectuoso y extraño, ya que se extienden formando parte de dos pilastras que se prolongan sobre las impostas, las cuales presentan tallas simulando capiteles y rematan en un entablamento moldurado con dentículos. Sobre el arco vemos veneras de reposición, de indudable origen franciscano, que denotan la primitiva fundación por miembros de la orden y que después fue transferida a los religiosos agustinos y, por último, al clero secular.
El segundo cuerpo constituye la ventana del ajimez del coro, que muestra en su parte central una columnilla cilíndrica, flanqueada por pilastras planas estriadas que atraviesan un capitel moldurado y continúan mostrando motivos de flores y angelitos para rematar en un cornisamento de diseño toscano. Entre los elementos que componen esta portada localizamos algunos que pertenecieron a la primitiva construcción, como son las veneras, el escudo de la orden en la pilastra del lado norte y, sobre todo, las amplias basas que soportaban el arco original. Una cornisa angosta remata el cuerpo de la fachada, doblándose para formar un frontón triangular coronado por una cruz de la que se sujeta una bocina; en el tímpano central está un rosetón mixtilíneo hecho de molduras de cantera, con el mismo diseño de la limitante del imafronte.
La nave es de planta rasa, de un solo cuerpo, con ábside plano reforzado en la esquina norponiente por un grueso contrafuerte que presenta un recuadro a la manera de nicho en su parte media. Los muros dejan expuesta parcialmente la cimentación al rebajarse el nivel de la calle que pasa a sus espaldas; los paramentos son aparentes por el exterior, mostrando piedra de malpaís al canto, junteada con mezcla de barro. Recientemente se abrieron ventanas rectangulares con jambas de ladrillo y dintel de viguería; se conserva un vano original hecho con arco escarzano. Por el interior se recubre con enjarre de lodo y pintura a la cal en tono blanco, con guardapolvos almagre. El piso es de mosaico y sube varios niveles hacia el altar, en donde vemos un retablo neoclásico de un solo cuerpo y una sola calle, ocupada esta última por un ciprés que contiene la imagen de San Felipe, protegido por un cupulín en gajos con forma abulbada que remata en un resplandor dorado con el ojo de Dios al centro. El entablamento, decorado con elementos vegetales y cornisa moldurada con dentículos, se apoya sobre columnas de tipo corintio, frenteadas con rostros de angelitos. El retablo propiamente flanquea el ciprés con columnas pares de capiteles foliados que semejan más hojas de lechuga que de acanto; el entablamento superior es de orden corintio y sobre él desplanta el tímpano en medio punto, que alberga el ojo de Dios y los rayos dorados que lo rodean.
La nave se divide, como generalmente sucede, en la sección correspondiente al presbiterio y la de los fieles, mediante unas medias muestras que denotan su antigüedad en sus bazas y capiteles, mostrando diseños toscanos ornamentados con pomas isabelinas sobre plintos cúbicos y lisos. Sobre los capiteles desplanta un arco rebajado que hace las funciones de arco triunfal, mismo que inicialmente debió ser de cantera. El tornavoz del púlpito se incrusta en la pilastra del muro sur, carente del púlpito que fue desmontado y cuyos restos no pudimos encontrar.
La cubierta es un artesón de doble batea, con veneras sobre el coro y sobre el presbiterio; la primera es de gajos en media naranja que convergen en una pieza circular con una piña pinjante en su centro. Se apoya sobre pies derechos de madera sobre basas lisas de cantera; la tablazón es un fino enduelado pintado de azul que se soporta mediante cerchas angostas pintadas de rojo. Las esquinas se absorben en pechinas planas a través de cuadrales, sobre los que se apoyan las tablas fijadas con clavos de forja sobre las cerchas. Al pie de la nave, sobre el coro, la solución es similar, aunque el despiece de la venera es diferente: las cerchas no son convergentes y los cuadrales se auxilian con vigas adicionales para lograr la curvatura de la batea. El artesón se apoya sobre vigas madrinas soportadas por canes; muchos de ellos fueron recortados y sustituidos por tirantes colocados en pares que se unen entre sí por rosetones de duelas con estrellas octagonales al centro, en una burda imitación de lacería mudéjar. Sobre el artesonado, una armadura de par e hilera carga la cubierta protectora de asbesto que suple al tejamanil original. El coro consiste en vigas recubiertas por un suelo de tablones, delimitados por un barandal torneado; ocho columnas cilíndricas de madera, desplantadas sobre elementos cúbicos de piedra con capiteles cuadrados, se unen mediante jaldetas formando una parrilla de marcos de carga.
Los anexos consisten en un espacio central rodeado por un pórtico cuyas columnas cilíndricas de madera desplantan sobre un murete jardinado; en la parte superior se angostan para abrirse en capiteles cuadrados que sustentan arcos de medio punto forjados con gruesos tablones. Una viga maestra sirve de apoyo a la viguería, que a su vez soporta el tapanco a dos aguas, conformado por estructura de madera en tijera de par e hilera, unida por fajillas y recubierta con teja de asbesto en sustitución de tejamanil. El pasillo porticado tiene piso de mosaico, al igual que la mayoría de las habitaciones, a las que se ingresa por puertas rectangulares de jambas adinteladas. Los muros son de mampostería con juntas de lodo; en la fachada principal, que da hacia el atrio, se abrieron ventanas cuadradas que desmerecen el diseño sobrio del conjunto. Comunicando atrio y curato se encuentra un vano con arco de medio punto, desplantado sobre columnas de basa y capitel toscano, monolíticas, de gran sobriedad, que indican su indudable procedencia de los tiempos primitivos de la evangelización.
Pese a la remodelación del interior hecha a fines del siglo XVIII, encontramos esculturas de interés en la nave: destaca la imagen patronal de San Felipe, de claro origen virreinal; un espléndido Cristo de pasta de caña en sus andas procesionales de nueva factura; colocada en andas con postes de angelitos sujetando el toldo que la cubre, la bella imagen de la Inmaculada Concepción, proveniente de Iuritzio (edificio ya inexistente). Tanto la imagen como el anda son dignos exponentes de la imaginería y carpintería purépecha.
Orden religiosa (original)
Agustina
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Michoacán de Ocampo > Charapan > San Felipe de los Herreros (160210006)
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Charapan, San Felipe
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Domicilio conocido
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Centro del Poblado
Código Postal
60241
Otra localización
San Felipe
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 noviembre, 1997






















