Imagen principal
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Antecedentes históricos
El pueblo de Ihuatzio, cuyo toponímico purépecha significa “lugar de coyotes”, es nombrado con frecuencia en las relaciones de tiempos de la gentilidad. Estuvo bajo el mando de uno de los tres sobrinos de Tariácuri, Hiripan, cuando el señorío se dividió en tres señorías a la muerte del jefe purépecha. Posteriormente, se consolidó en la cabecera con sede en Tzintzuntzan, bajo el control único de Tzinzipandácuare. La importante ciudad indígena tenía el control ribereño y en ella se adoraba a la dualidad creadora: Tata Unalaca (nuestro padre sol) y Nana Cutzi (nuestra madre la luna), a quienes se dedicaban cantos y “mitotes”, así como sacrificios humanos para favorecer las cosechas y el triunfo en las guerras.
A la llegada de los conquistadores, fue dado en encomienda a Juan Infante, a quien le fueron quitados mientras estuvo encarcelado para formar parte de la herencia del heredero del Gran Calzontzi, don Antonio Huitziméngari, a quien se le devolvieron por mandato real en el año de 1554. Sin embargo, la antigua gloria de la ciudad indígena se perdió ante la modificación del culto. “El Obispado de Michoacán en el siglo XVII” nos dice que era uno de los pueblos dependientes del convento de San Francisco de la ciudad de Pátzcuaro, en “...donde de ordinario hay un guardián y cuatro o cinco religiosos sacerdotes para la administración de los naturales que son a su cargo...”, y agrega: “...Iguátzeo que tiene de cuenta diez vecinos...”. En el siglo XVIII nos informan que “...San Fco. Iguatzio, pueblo solo de indios, tiene casados de uno y otro sexo 160; viudos y viudas 40; de doctrina de ambos sexos 79, que hacen por todos 279...”. El pueblo continuó, como siempre, dedicado a la pesca después de perder su jerarquía en el lago. Para esta época, el clero secular administraba el antiguo edificio fundado por los franciscanos, quienes trazaron el pueblo dividiéndolo en nueve barrios gobernados por uretis, siguiendo la tradición indígena de gobierno con sus quenis, priostes y anchachas.
En el siglo XIX, de igual manera que la cuenca del lago, la fiebre “modernizadora” porfiriana afectó al edificio religioso, que sin embargo se modificaría sustancialmente a mediados de este siglo al encementarse la fachada y remodelarse el interior.
El inmueble se ubica con la fachada hacia el norte y el ábside al sur, casi al borde del lago. Consta de atrio, nave con su coro, torre, sacristía y casa cural.
El atrio es un amplio espacio al que le fue seccionada una parte del lado oriente para convertirlo en plaza del pueblo, hacia donde se abre una portada igual a la que se alinea frente a la fachada de la iglesia. El predio está delimitado por una barda en la que vemos los misterios del viacrucis. El espacio abierto está pavimentado con laja volcánica propia del sitio y un amplio andador de concreto que marca el camino hacia el acceso. Del lado oriente se escalona siguiendo el desnivel del terreno hacia el centro cívico. En la esquina noreste se encuentra la casa del Queny, adonde durante un año vive toda la familia siguiendo los lineamientos testamentarios de don Vasco de Quiroga.
La fachada es una de las más relevantes del lago por su iconografía, a pesar de la remodelación sufrida en la que se imitó sillarejo con junta en relieve de cemento. La portada es un espléndido alfiz del siglo XVI ornamentado con tallas de origen plateresco. El arco que cubre el acceso es de medio punto, cortado en anchas dovelas con tallas de flores, estrellas inmersas en círculos y, en la clave, un querubín sobre el que vemos una piedra con un chalchihuite. El extradós se delimita por dobles medias cañas; el capitel toscano de las pilastras que forman las jambas se extiende para prolongarse en un quiebre y crear el alfiz, sobriamente moldurado de gran elegancia.
Las amplias jambas monolíticas se dividen en dos rombos con tallas en el interior, conteniendo un pato, una garza y dos peces; todos símbolos propios de los productos del lago, pero relacionados con el sentido litúrgico cristiano.
Abarcadas por el alfiz y colocadas sobre los riñones del arco se encuentran las veneras típicas de la arquitectura regional. Dispersos en el paramento, vemos algunos relieves: un buey, una canoa con dos pescadores, vírgulas y árboles, colocados con cierto orden pero sin liga entre ellos.
Sobre el alfiz vemos un amplio óculo que funge como ventana coral, enmarcado en cantera, sobre el cual está la Virgen de Guadalupe en mosaico y un hueco mixtilíneo alineado con una cruz en la cumbrera.
La torre se encuentra en la esquina surponiente; es posterior a la nave. Desplanta de un amplio cubo liso con la fecha “Julio de 1947”, conmemorando así la remodelación de la fachada. Tiene el acceso al frente mediante un arco trilobulado, presenta dos vanos colocados en los tercios de la altura; una cornisa a la altura del vértice del imafronte lo separa de los dos cuerpos superiores, bajo la cual están el sol y la luna tallados en piedra rosa.
Los cuerpos son casi iguales, cuadrados, con un vano de medio punto sobre pilastras en cada cara y almenas en las esquinas; el segundo presenta un frontis triangular con un coyote en la cumbrera, en referencia al nombre del pueblo. El chapitel superior remata en una cruz de brazos trilobulados.
La nave es de planta rectangular y de ábside plano, delimitada por gruesos muros de piedra volcánica propia del lugar, aplanados por el interior y con tres vanos con vitrales en cada larguero. Están divididos en cuerpos a través de falsas pilastras de madera que se prolongan en arcos fajones para soportar el plafón de yeso y alambrón, decorado a la manera neoclásica, que tapa la armadura de tijera con teja que conforma la cubierta.
El piso es de mosaico de pasta que se escalona hacia el presbiterio, en el que se ubica un altar neoclásico que ocupa todo el muro testero, conformado por tres calles a base de arquivoltas de arco rebajado sobre entablamento y columnas compuestas, a través de las cuales surgen amplias pilastras rematadas en balcones con barrotes. Las dos laterales se unen mediante un amplio arco que abarca casi todo el paramento. El cuerpo central es más grande; en él se ubica un segundo cuerpo que alberga a San Francisco, mientras en el primero se encuentra un magnífico Cristo del siglo XVII. El retablo está profusamente moldurado con guirnaldas floridas y molduras en oro de hoja aplicadas sobre pintura de esmalte de tierras que imita el mármol, tan en boga durante la etapa neoclásica.
En los muros se encuentran altares neoclásicos de poca relevancia que albergan imágenes de poco mérito; sin embargo, entre ellas vemos un San Francisco y un San Nicolás Tolentino del siglo XVII, así como una Inmaculada Concepción de talla indígena.
Al pie de la nave está el coro, construido de vigas apoyado sobre gruesas columnas de diseño toscano, plafoneado en el sotocoro con malla de yeso. Se ingresa a él a través de una escalera metálica. En una de las esquinas se conserva el órgano del siglo XIX.
La casa cural, ubicada al poniente de la nave, se desplaza perpendicular a la misma en dos niveles y se une a la sacristía, que se comunica directamente con el presbiterio mediante un pórtico con columnas de madera con base de piedra volcánica y zapatas superiores que soportan la viga madrina, en la que se apoyan las vigas del entrepiso y del tapanco de la techumbre, construida en armadura de tijera y fajilla con teja de barro. Los muros son de adobe y piedra con lodo, colocados como mirador hacia el lago.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Tzintzuntzan, Ihuatzio
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Plaza Principal
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Tzintzuntzan
Código Postal
58440
Otra localización
Ihuatzio
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 marzo, 1196


















