Imagen principal
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Antecedentes históricos
En la relación de Hacienda está registrado como parroquia del Sagrado Corazón de Jesús y en las crónicas como San Francisco. No existe expediente de este edificio con ninguno de los nombres, aunque sí está en el inventario de esa dependencia. También se le llama Misión o Doctrina de Santa María de Jesús, Santa Patrona.
Tarecuato se ubica a 35 km al suroeste de la ciudad de Zamora, en el municipio de Tangamandapio. El conjunto conventual se encuentra en la parte más alta del poblado, frente a la plaza pública, que hace menos de una década era una de las más conservadas por su tipicidad, lamentablemente hoy severamente modificada por nuevas construcciones
El pueblo de Tarecuato deriva su nombre de la palabra tarasca: taracua, de Tare, viejo, y cuato, cerro; de donde Tarecuato quiere decir “cerro viejo”.
Este sitio existía seguramente desde la etapa prehispánica, correspondiendo su evangelización al ilustre franciscano fray Juan de San Miguel, que la llevó a cabo entre los años de 1530 a 1535, época en la que congregó a los indígenas de la región y los puso en policía. Es probable que también haya trazado el pueblo con el esquema de barrios que actualmente vemos, ubicados estos en los diferentes cuadrantes determinados por los cuatro puntos cardinales.
Cinco de estos barrios aún cuentan con sus capillas, ubicadas estratégicamente hacia las cuatro orientaciones. Los nombres de estas capillas, que debieron fundarse con individuos de distintos grupos congregados, son: capilla de San Miguel Arcángel, capilla de San Juan, capilla de San Pedro, capilla del Señor de la Salud, capilla de las Vírgenes y capilla de Santiago Apóstol.
Anexo al atrio se encontraba el hospital, complementado por el salón comunal donde se agrupaba el gobierno indígena, llamado la guatápera, con su capilla anexa o iuritzio. Del primero solo queda una parte en manos de particulares, mientras que la segunda se conserva, aunque en malas condiciones; se ubica en el interior de la escuela que fue edificada en el lugar, sustituyendo la construcción original.
Según datos sacados del informe del párroco Rubén Godínez López, que fue cura del lugar, después de fray Juan de San Miguel estuvieron en Tarecuato varios miembros de la orden, destacando los tres que le sucedieron: fray Juan de Pánuco, fray Jacobo Daciano y fray Juan de Espinoza. Se atribuye la reconstrucción del templo y del convento al danés fray Jacobo, que recibía el apelativo de Daciano por ser originario de Dacia, Dinamarca. Según , este fraile hizo la obra más sólida que la original durante su estancia en Tarecuato, que fue por los años de 1543 a 1566.
(Según la leyenda, fray Jacobo decía que tenía que construir su convento en el sitio llamado la Yácata, pero lo que ocurrió es que un día de madrugada se levantó de su cama y vio a lo lejos una llama que ardía y la siguió hasta que se paró donde ahora es la cruz que divide el atrio, y esa fue la señal que Dios le dio para edificar. Según la tradición, se le nombra Tarecuato porque ahí, donde hoy está la cruz, había un pino grande llamado cuate y de su medio salía la llama que guió al fraile.
Se dice que, cuando inició la construcción del templo, había 100 familias organizadas por un cacique llamado Juan; él era el cabildo del pueblo, o sea, el primer poblador, además de ser la voz principal del pueblo. Él poseía un bastón de mando y con ese mismo bastón comienza la medición del templo junto a fray Jacobo Daciano y terminan el trazo del templo en 1540 y su terminación en 1550.)
Esta comunidad es una de las que presenta un mayor arraigo en sus costumbres, desde la vestimenta de las mujeres, consistente en faldas blancas y coloridos mandiles arremangados sobre delantales cuadrados negros; se cubren con rebozos bordados en los extremos con flequillos de nudo que, según Marina Villaseñor, inicialmente eran plumas similares a los de los ángeles del artesón de Cocucho.
El conjunto actual consta de atrio, capilla abierta, templo con torre anexa, convento, casa cural, oficina parroquial y anexos diversos.
Descripción
El atrio es un gran espacio casi cuadrado (70 por 80 m) que originalmente hizo las veces de panteón. Está delimitado por una barda de piedra decorada con almenas piramidales que en 1990 estaba con algunos tramos faltantes, debido a que, según informes del párroco de entonces, Salvador Ávalos, “existía la idea de abrirla hasta la plaza, lo que se hizo imposible debido a la construcción de algunos edificios anexos a la barda...”. Conserva aún los tres accesos convergentes hacia la cruz que se ubica en el centro.
Los accesos están conformados por arcos de medio punto de grandes dovelas, con tallas similares a las que encontramos en San Lorenzo y en la Huatápera de Zacán. Desplantan de jambas monolíticas que apoyan en basas decoradas con pomas isabelinas. Estos arcos sirven de remate a núcleos de escalinatas de piedra que en 1990 se veían sumamente dañadas y que hoy en parte han sido recubiertas por cemento colocado cuando se remodeló la plaza.
El espacio atrial está dividido por dos andadores que se cruzan en su parte media y otro perimetral que sigue la orilla de la barda. de frente al templo se divide mediante extensa escalinata en la que fueron colocados un número considerable de piedras labradas y otros motivos que alternan con cuerpos peraltados que pudieran ser los alterados vestigios de algún basamento prehispánico.
El espacio delimitado por los andadores consiste en cuatro cuadrantes de jardinería, a los que les instalaron arriates de piedra con asientos de cantera. Al extremo poniente vemos enormes cipreses alineados a lo largo de la barda atrial, único toque de vegetación del sitio y que, además, son los únicos de esas dimensiones que subsisten en el poblado.
La cruz atrial es una de las más bellas de la región. Está construida en cantera rosa, desplanta de una basa cuadrada que remata con una cenefa labrada con el cordón de la orden de los descalzos, sobre la que surge una peana escalonada en cinco tramos tallados en su totalidad con diseños similares a los alfices de la Huatápera de Zacán, San Lorenzo y Angahuan. El fuste de la cruz está labrado de igual manera; en la cara oriente vemos algunos símbolos de la pasión, entre ellos la jarra de vinagre y la esponja, una parrilla (¿San Lorenzo?) o la escalera, así como dos huecos que pudieron albergar obsidianas o tallas de llagas franciscanas ya inexistentes. La iconografía de este elemento es de gran interés por la influencia indígena presente en ella.
La torre se ubica en la esquina norponiente de la iglesia. El basamento consiste en un cuerpo cuadrado hecho de piedra de calicanto, en el que destacan dos vanos circulares de cantera ornamentados con tallas formando círculos concéntricos. En la parte alta se encuentra una ventana rectangular de jambas y dintel decorados con molduras abocinadas. Dos cornisas en saledizo separan el basamento del campanario, dejando en la parte media un tramo en el cual vemos un vano circular. Este elemento se complementó con mampostería unida con mezcla terciada, siendo muy notoria la unión con la parte baja de la torre. El cuerpo del campanario es más reciente; está hecho en cantera, siguiendo las características de las obras neoclásicas. Presenta vanos geminados de medio punto muy esbeltos, desplantados de impostas decoradas con pomas isabelinas, imitando las que enmarcan el acceso de la nave. La talla imita las obras antiguas, pero denuncia su contemporaneidad al mostrar pilastras entableradas y frisos con motivos florales. Remata con cubierta de madera a cuatro aguas, hecha a base de vigas y recubierta con teja.
La fachada se vestibula con un empedrado de buena calidad que enmarca un enlosado de cantera rosa y que precede el acceso. Es muy sobria; se divide en dos mediante una cornisa de cantera que separa el frontón curvilíneo del cuerpo bajo de la fachada, que está recubierta con aplanado de mezcla terciada y pintada de blanco. La portada ocupa el eje central del paramento; se delimita por un cordón franciscano con siete nudos y borlas en los extremos, enmarcando un arco de medio punto que descansa sobre jambas monolíticas de basa y capitel ornamentados con pomas isabelinas.
Muestra indicios de haber sido modificada, sobre todo en las dovelas del arco, de menor tamaño que las originales, y el espacio entre estas y el alfiz, formado por el cordón, hoy recubierto por pañería de cantera, en donde debieron estar las canteras con pomas que hoy ornamentan la escalinata exterior y la basa de la cruz atrial. El vano del coro también fue modificado, colocándose una ventana de diseño neoclásico, rectangular, de jambas y dintel hechos con cantera de estrechos cortes que desentonan con la fuerza volumétrica de las jambas del arco; alberga un vitral de pobre calidad. La puerta es de madera entablerada reciente, sin interés alguno.
La nave es una planta rectangular delimitada por gruesos muros de piedra, aplanados y pintados de blanco, con guardapolvo de madera por el interior y aparentes por el exterior. Se cubre por viguería horizontal de holladero, soportada por canes y protegida por una armadura de madera con soleras que sirven de apoyo al tejado. El altar es de poco interés, con diseño neoclasicista; junto al mismo vemos una columna de orden ultrabarroco que debió haber formado parte de otro altar que debió haberle precedido. El piso es de mosaico corriente de pasta, que cambia de nivel en el presbiterio para dar más jerarquía al espacio interior. Cerca del acceso vemos un tramo delimitado por cantera labrada con flores y cordones franciscanos, colocada en cuadro alrededor de un pequeño espacio tres escalones más abajo del nivel de piso y que funge como bautisterio, en cuyo centro está colocada una pila bautismal. La basa de este elemento de cantera tallada es más interesante que la pila misma, que con toda seguridad es reciente, ya que la original se encuentra en los jardines como elemento ornamental.
Claustro. Anexo a la fachada se encuentra un volumen que debió fungir como bautisterio, al que se le abrió un arco de medio punto que antecede a la sacristía y a lo que seguramente fue el refectorio, que hoy hace las funciones de capilla anexa. Es una habitación rectangular con piso de mosaico y muros de piedra, en la que se guarda un lienzo que representa a fray Jacobo Daciano; en la parte superior se localiza un vano con dintel conopial.
Alineada al mismo paño de la fachada se encuentra la capilla abierta, formada por nueve columnas de pilares octagonales, dos de las cuales conservan su fuste monolítico. Las basas son lisas y los dinteles están ornamentados con flores y pomas; sustentan capiteles de madera con extremos roleados, sobre los que se apoya la viguería horizontal del tapanco, hecho este último de tablones. La cubierta de la techumbre es de teja con pendiente a dos aguas.
El patio claustral, en su parte central, tiene un naranjo que, según la leyenda, nació del bastón de fray Jacobo Daciano, que plantó en el sitio un domingo después de dar misa para pagar la penitencia de los problemas ocurridos durante el día, por lo que se le atribuye una edad de casi 500 años y la virtud de sanar a quienes comen de sus frutos. El patio claustral está delimitado por un pórtico que conforma el deambulatorio, constituido por arcadas de medio punto de grandes dovelas, soportadas por columnas monolíticas octagonales y desplantadas sobre basas, con el capitel también ornamentado con pomas. El segundo nivel del claustro ostenta pilares circulares de madera, colocados a eje de las columnas inferiores, sobre las cuales capiteles cuadrados sustentan vigas que sirven de apoyo al holladero del desván y soportan la armadura a dos aguas de la techumbre. Las habitaciones se desplazan alrededor del pórtico, en cuyos cruceros vemos arcos de trazo alaveado, similares a los del claustro de Erongarícuaro; los muros están recubiertos de mezcla y pintados a la cal.
Anexos. En el lado sur del terreno se encuentran construcciones adicionales para vivienda de sacerdotes, que conforman un complejo arquitectónico de cierto interés. Están hechas de mampostería, con vanos recientes que siguen el diseño conopial.
Estado actual. El inmueble presenta un buen mantenimiento y condiciones estructurales adecuadas, exceptuando el desagradable aspecto exterior que da a la plaza, afeada por la modificación de la arquitectura típica que en tiempos no muy lejanos se recargaba en la barda atrial y que hace menos de diez años fue sustituida por otra de menor calidad, “contemporánea” o “moderna”.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Tangamandapio, Terecuato
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Domicilio conocido
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
N/A
Otra localización
Tarecuato
GeoCoordinate
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 octubre, 2001















