Imagen principal
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Antecedentes históricos
Aranza es una de las fundaciones originadas durante el siglo XVI por la orden de San Francisco, que la dedicó a San Gerónimo, aunque pocos años después quedó en manos del clero secular. Antonio de Ciudad Real dice en su crónica: “…Pasó el padre Ponce entre 1584 y 1589, después de pasar Sevina (Sivina o Sabina), en donde ya había estado en el año 85, y así, andada legua y media, llegó a otro pueblo de los mesmos indios y obispado, visita también de clérigos, llamado Haranza…”.
El bachiller José Cardoso y Luna, en 1865, contesta para la Carta Cordillera del pueblo de “San Gerónimo Haranza”. Explica en su respuesta al rey, describiendo la cabecera de Paracho y los pueblos de su jurisdicción: “…tiene la misma situación de la de Paracho, aunque dista el agua como un cuarto de legua, por lo que experimenta continua escasez. Se compone de siete familias de indios, aunque muy racionales. Su ejercicio es la labranza, porque gozan de muchas buenas tierras.
Tiene una iglesia nueva muy decente, la que se dedicó el año pasado. Su fábrica es de piedra. Se halla adornada de tres colaterales decentes, con sus pies de altar revestidos de lo necesario. Actualmente se está fabricando la torre, para la que tienen tres campanas: la una, que pesará veinte quintales, es la mayor y más sonora que tiene toda la sierra; la otra pesará ocho quintales y la otra, más pequeña, cuatro quintales. Tiene sacristía también nueva, con una caja grande en la que se guardan los ornamentos, que son los siguientes:
Primeramente, una casulla de persiana blanca nueva con sus necesarios; otra de lana con capa; una lana morada antigua; una encarnada de raso decente; otras dos fichas, una negra y otra verde de raso.
Y las alhajas de plata son las siguientes:
Primeramente, dos cálices, uno sobredorado con piedras y otro blanco, con sus patenas y cucharitas; dos vinagreras con su plato, que pesa dos marcos; una lámpara, que pesa 18 marcos; dos candeleros, que pesan cuatro marcos…”.
Esa iglesia que el cronista indica que se dedicó el año de 1864 es la que hoy vemos; en el año de 1865 se estaba construyendo la torre. Es probable que en esa época se modificara el vano del coro y la molduración del imafronte; también, posiblemente, se recolocaron las tallas de cantera de la primitiva fundación franciscana en lugares donde originalmente estuvieron.
El atrio, que hasta hace pocos años fungió como cementerio y hoy acata las disposiciones surgidas por diversos ordenamientos de autoridades civiles, está delimitado por una barda baja de mampostería cortada por una reja metálica. Queda de frente a lo que constituye la calle principal, que ocupa parte de lo que fue el atrio, como lo indica la posición de la cruz atrial. La barda se corta por una construcción ocupada por la Jefatura de Tenencia, cuyos paramentos fueron decorados con murales hechos en la etapa del agrarismo, que dañó severamente los inmuebles religiosos. Hace algunos años se colocó un empedrado a base de piedra negra volcánica cortada en cuadros, que revistió de dignidad el acceso atrial y conduce desde el acceso a la entrada de la iglesia. Cerca de la barda está la cruz atrial, colocada sobre un basamento cuadrado; brazos y crucero de extremos foliados se ranuran por una media caña y constituyen una pieza monolítica que se remata por una esfera integrada. El poste es corto y de forma piramidal y peana cúbica; conserva restos de color a la cal.
La fachada consiste en un paramento liso rematado por un corte mixtilíneo a base de cornisa de cantera que la protege, en cuyo vértice superior desplanta una cruz del mismo material, desfasada de su peana. Muestra claros vestigios de haber sido remodelada; esta transformación data seguramente de 1864, ya que los elementos que componían la portada se ubican, de cualquier manera, en lugares que no les pertenecen, como son los cuerpos de la torre. Esta portada, similar a las primitivas realizadas por los franciscanos en el siglo XVI, conserva el arco de medio punto de grandes y lisas dovelas, desplantado sobre impostas ornamentadas con flores y hojas que surgen de amplias jambas monolíticas; el paramento es de piedra con mezcla de lodo aparente, mostrando claramente la alteración sufrida en el siglo XVIII, en que se alteró el remate y la modificación de la ventana del coro realizada en el XIX, sustituyéndose el vano ajimez por otro de arco rebajado y moldurado sobre estrechas jambas, flanqueadas por dos espléndidas veneras que se escalonan con las que delimitan el sitio que alguna vez ocupó el amplio alfiz.
La torre es cuadrada, de anchos muros y macizos; en el cuerpo inferior muestra un óculo con derrame hacia el exterior y, bajo la cornisa que lo separa del segundo cuerpo, se observan canteras talladas, entre las que destacan el nicho en el que seguramente estaba el patrón del templo y que debía alinearse al centro de la portada, y una venera que formó parte de la misma. El segundo cuerpo conserva un vano con arco conopial que evidencia haber sido recolocado. La cubierta es de vigas a cuatro aguas que soportan, con fajilla, la capa de teja.
La planta es de una sola nave de ábside plano; se delimita mediante muros de piedra volcánica junteada con lodo, aunque conserva vestigios de aplanado en la fachada y la torre; el resto está sin recubrimientos, quedando la piedra aparente. Por el interior, los muros se cubren con un aplanado de mezcla y lodo decorado a la cal a la manera neoclásica, con un guardapolvo almagre; por el exterior, el acabado es aparente, con piedra de malpaís cortada al canto, con junteo de lodo charandoso. Corresponden seguramente a la fundación original o bien se modificaron en el siglo XVII, en que se colocaron los magníficos canes que, con sus roleos, nos recuerdan los de Angahuan; en su sección alta se conservan claramente las dobles vigas de arrastre que sujetan las hileras de canes y las vigas que forman el holladero o alfarje de un solo orden.
En la nave, la cubierta es plana, a base de vigas horizontales colocadas sobre los canes bellamente roleados, soportados por doble solera tallada con el cordón franciscano y cuyas tabicas se decoran al temple con ánforas y mantos encarnados, similares a los que vemos en Cheranatzicurín y Pomacuarán. Sobre el envigado horizontal desplanta un entablado que estuvo pintado a la cal; sobre el exterior, la techumbre se conforma de una estructura de madera en triángulo, unida por fajillas sobre las que se apoya la teja.
El coro, al que se ingresa mediante escalera de doble alfarda, es un bello ejemplo de carpintería colonial, soportado por columnas de madera sobre basas de piedra, con zapatas roleadas en las que se apoya la gualdra en la que se desplanta el barandal torneado, que aún conserva restos de colorido y oro de hoja. El piso es de mosaico y sube un escalón hacia el altar, donde se encuentra el retablo ultrabarroco, conformado por dos cuerpos divididos por un grueso entablamento ornamentado con tallas manieristas que nos recuerdan la abstracción de las estrellas grabadas en las puertas y pintadas en los artesones; está formado de tres calles separadas mediante columnas ultrabarrocas que deforman el original estípite. En la parte central de las calles, sobre peanas estilizadas y en medio de tarjas ya de corte manierista con policromía al maque, se ubican las imágenes de San José y la Inmaculada Concepción. Sobre andas barrocas vemos una esbelta cruz de espejos, la imagen de Santa María Magdalena y San Gerónimo peregrino, cuya imagen se repite en la parte central del segundo cuerpo del altar.
En el muro norte de la nave se encuentra un altar de diseño neoclásico de buena calidad, que alberga las imágenes del Calvario; ambas, tanto la Virgen como Cristo con su cruz de espejos, de espléndida calidad. En la base del ara vemos el frontal policromado y decorado, siguiendo las características del maque.
A la altura del presbiterio, una bella portada de grandes jambas monolíticas que data de la época de la fundación comunica a una habitación de techo plano, apuntalada para evitar su colapso, que conforma la sacristía.
Las funciones parroquiales se hacen en un anexo alineado a la portada; sus características son neoclásicas: tres vanos con jambas y dintel de madera horadan el paramento; se cubre con vigas y cubierta de teja sobre fajillas.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Michoacán de Ocampo > Paracho > Aranza (Arantzán) (160650003)
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Paracho, Aranza
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Plaza Principal
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
60251
Otra localización
Aranza
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 noviembre, 1997




























