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Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-21-000379
Nombre del Inmueble
San Juan de Dios
Nombre del Inmueble (en cédula)
San Juan de Dios
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVII
Siglo de inicio de edificación
URL de Cédula del inmueble
Estudio Monográfico
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios se originó en Granada durante el siglo XVI. Fue creada por Juan Ciudad Duarte, un hombre que llevó una vida fortuita: fue soldado, pastor, librero, albañil, enfermero y terminó convirtiéndose en santo 130 años después de su muerte. Él no visualizó fundar una orden religiosa; esta la crearon sus seguidores, basándose en su principio de asistencia corporal y espiritual a los enfermos, la cual obedecía a todo necesitado sin discriminar etnias, enfermedades, clases sociales o religión.
Los juaninos pasaron a la Nueva España a iniciativa del virrey Juan de Mendoza, quien hizo la solicitud al rey Felipe III, firmando la cédula aprobatoria en 1602, la cual tardó más de un año en llegar por las labores presentadas en Cuba y Nicaragua. Al llegar a la capital novohispana, el virrey logró que el presbítero Jusepe López les cediera la administración del hospital de Nuestra Señora de los Desamparados, fundado por su padre, el doctor Pedro López. La institución pasó a los juaninos por el legado que se firmó el 25 de febrero de 1604. A partir de ese momento, la ciudad de México se convirtió en el centro de actividades de la orden hospitalaria en el norte de Hispanoamérica y Filipinas.
Existen dos versiones sobre la fundación del instituto juanino en Puebla. La primera indica que el cabildo angelopolitano cedió a los juaninos un terreno con una ermita en 1629, mientras que la otra indica que en 1626 un vecino de Puebla llamado Antonio Hernández donó a los frailes un terreno, tres mil pesos y materiales para la construcción de un hospital. Con estas bases, fray Domingo de Guerra pidió licencia para la fundación, autorizada por el virrey marqués de Cerralvo el 18 de septiembre de ese año. Sin embargo, los jesuitas del Colegio de San Ildefonso se opusieron en 1627; no se sabe por qué motivos. A pesar de este inconveniente, tres hermanos de la orden, encabezados por fray Carlos Cíbico de Zepeda, abrieron el hospital en 1629, aprovechando la ermita y algunos cuartos ya existentes.
de este modo, los juaninos erigieron un primer edificio hospitalario con su templo bajo la advocación de San Bernardo.
Concluida la obra en 1632, la institución quedó bajo la protección del Real Patronato.
Por otra parte, se continuó trabajando en la decoración interior de ese primer templo: Lucas Méndez realizó un retablo dedicado a San Carlos en 1634, mientras que otro de la Purísima Concepción pudo haber sido obra del mismo Méndez y de José de Cuéllar, concluido en 1630.
En 1771, un terremoto destruyó parcialmente el hospital y su templo, incluidos los retablos antes mencionados. El hospital fue reparado rápidamente, no así el templo, que se terminó hasta 1775. El templo de San Bernardo mostraba una decoración acorde con el último cuarto del siglo XVIII. El altar mayor, al estilo churrigueresco, aún subsiste.
Un año antes, en 1774, el prior de la congregación en Puebla, fray José Larburu, informó sobre el estado de los institutos juaninos en la Nueva España al visitador real fray Pedro Rendón, declarando que el instituto poseía bienes que alcanzaban la suma de 32 494 pesos, lo que producía rentas por 1 624 pesos anuales, además de los 660 que entraban por limosnas. Entre 1771 y 1774 habían recibido a 1 074 enfermos, de los cuales 227 habían fallecido.
Para 1820, las órdenes hospitalarias se suprimieron en España y sus posesiones. Como la Independencia de México se consumó al año siguiente, tanto los juaninos como los hipólitos pudieron pasar por alto las disposiciones de Cádiz, pero cuatro décadas más tarde no lograron evitar los efectos de las leyes de Reforma: a partir de 1861, la orden hospitalaria tuvo que abandonar definitivamente su edificio. Ya en 1867, el ex hospital sirvió como Cárcel Municipal. Luego, en 1881, parte del establecimiento fue demolido y rehabilitado como Palacio Penal.
En 1954 fue declarado Monumento Nacional.
El antiguo conjunto hospitalario de San Bernardo ocupaba anteriormente la cabecera de una manzana contigua a la de la parroquia de San José. El predio del templo se reduce ahora a la esquina que forman 5 de Mayo y 16 Oriente.
El conjunto hospitalario reúne sus espacios abiertos en dos áreas definidas: el atrio del templo (una franja que lo rodea en escuadra) y el patio cuadrangular del ex hospital. El atrio se encuentra delimitado por una barda con tres portadas atriales de ingreso, no muy comprensible hoy en día.
El templo, en forma de cruz latina, se divide en seis tramos: el primero y el último, con el coro y el presbiterio respectivamente, son dobles, ya que cada uno está cubierto por un par de cortas bóvedas de cañón con lunetos; del segundo al cuarto tramo hay otras tres bóvedas de cañón con lunetos, y en el quinto se encuentran el crucero (con arcos torales y pechinas, soportado el zócalo octagonal sobre el que se alza la cúpula gallonada con lucarnas), así como los brazos del transepto, cubiertos por cortos cañones con lunetos.
Desde el atrio lateral del templo se ingresa a una pequeña capilla dedicada a San Judas Tadeo.
OBSERVACIONES
Juan Ciudad Duarte nació hacia 1495 en Montemayor el Nuevo, una pequeña población de la diócesis de Ëvora en la provincia de Alentejo, al sur de Portugal. Pertenecía a una familia modesta, de probable origen judío. Su nacimiento se sitúa en una época de grandes sucesos para la península ibérica. Fernando de Aragón e Isabel de Castilla han conquistado Granada; América ha sido descubierta y se ha iniciado la empresa colonizadora; el Tratado de Tordesillas se ha firmado y las expediciones marítimas estaban n boga. En Roma el Papa Alejandro VI -Rodrigo Borgia- abría la puerta al Renacimiento y al Humanismo.
Escasas son las noticias que e tienen de su infancia, a los ocho años, un clérigo español lo llevó a Oropesa, España. Tomando en cuenta el origen de su apellido, es factible que Juan haya sido confiado a una familia para que fuese educado en la fe cristiana, ya que desde fines el siglo XV España y Portugal fijaron el objetivo de hacer una limpieza de sangre en sus territorios, en la cual tanto musulmanes como judíos fueron expulsados o convencidos de adoptar la religión católica a través del bautismo. Aquellos que se negaban eran separados del núcleo familiar y bajo una disposición gubernamental, se les retiraban los hijos menores de 14 años para confiarlos a otras familias católicas, éste pudo haber sido el caso de Juan Ciudad Duarte.
El resto de su infancia y adolescencia residió en Oropesa donde lo acogió la familia de Francisco Cid, mayoral de rebaños del Conde de Oropesa. Trabajó por varios años como zagal de granados, cuando regía el condado Francisco Álvarez de Toledo y Pacheco.
Hacia 1521 dio un giro a su vida y partió a la batalla de Fuenterrabia, ciudad invadida por las tropas francesas de Francisco I. de regreso a Oropesa, con la misión de apoyar la cruzada de Carlos V en la defensa de Viena que se encontraba asediada por los turcos de Solimán II, el Magnifico, el enemigo de la cristiandad.
Juan egreso a España y desembarco en la Coruña, pasó a Montemayor el Nuevo con la intención de buscar a su familia, encontró un tío quien le informó sobre la muerte de sus progenitores. Su madre había fallecido días después de su desaparición y su padre viudo ingresó a un monasterio franciscano en la localidad de Xabregas donde termino sus días.
de vuelta a España, se estableció en Sevilla en la primavera de 1534, tuvo el deseo de embarcarse a América pero prefirió dirigirse a África en busca de una nueva aventura, su destino fue Ceuta donde trabajó como albañil en la construcción de la fortaleza. Las aguas del Mediterráneo se veían amenazadas por el pirata Barba Roja y ciudades como Ceuta que gozaban de una exceUn hecho fundamental para su vida se asocia con la visita a Granada de Juan de Ávila, quien en ocasión de la fiesta de San Sebastián, el 20 de enero de 1539 celebró misa en la ermita de los Mártires. Cada vez que el apóstol de Andalucía pronunciaba un sermón, la muchedumbre se juntaba a escucharlo y en esta ocasión entre loas presentes se encontraba Juan. El sermón del maestro provocó en Juan una crisis que lo condujo a un ataque de locura: imploraba a gritos misericordia, se tiraba al suelo, pegaba su cabeza contra los muros, se arrancaba barba y cejas con las manos. Cuando llego a su librería, regaló todos los volúmenes a los pasantes. Privado de todo bien material, regresó a las calles de la ciudad. En la Iglesia mayor -hoy Sagrario de Catedralse desquició. Unas personas conmovidas y enteradas del efecto que las palabras de Juan de Ávila habían provocado en el librero, lo condujeron a las casas arzobispales donde se hospedaba el maestro. Juan le manifestó su arrepentimiento, de vuelta a las calles volvió a tener otra crisis y en la plaza Bibarrambla era la burla de los niños hasta que fue llevado al Hospital Real para internos con los "inocentes".lente ubicación geográfica tuvieron que robustecer sus murallas para protegerse de las naves enemigas. Por varios años laboró en la fortificación citadina y sirvió a una familia de un noble portugués en el exilo, Luis de Almeyda, hasta que en la primavera de 1538 partió a Gibraltar donde trabajó como vendedor ambulante de libros. A fines del año, instaló un comercio fijo de venta de libros en Granada, su tienda estaba cerca de la puerta Elvira, lugar donde circulaba un gran flujo de población además de ser el punto de reunión de jornaleros y la zona fronteriza de moriscos y judíos conversos.
Entre azotes y golpes -tratamiento usual para los locos de la época- permaneció internado algunos meses. Una vez dado de alta se encaminó a Baeza a buscar al apóstol a Andalucía con quien se hospedó por un tiempo. Posteriormente peregrinó al Monasterio de Guadalupe -centro que contaba con hospital y escuela de medicina- donde ayudó en la cura de enfermos y obtuvo un aprendizaje asistencial que confirmo su futura vocación.
Hacia finales de 1539 regresó a Granada para reunirse con el grupo de discípulos del Maestro Ávila. Su primera ocupación consistió en recoger leña y venderla en las plazas de la ciudad. La ganancia de las ventas era destinada a los pobres.
Un caballero de familia noble granadina, Miguel Abiz de Venegas -morisco y bisnieto de príncipes musulmanes- fue su primer benefactor, ya que lo acogió en su hogar -conocido como la Casa de los Tiros- por algunos días. Juan instaló una especie de hospital provisional en el zaguán de los Venegas pero gracias a la ayuda de varías personas y al contacto con el grupo de discípulos del Maestro Ávila, rento un local más apropiado en el barrio de la pescadería, en la calle de Lucena. Su faena consistía en atender enfermos, recoger pobres y niños abandonados, ayudar a las familias vergonzantes, pedir limosna y hasta enmendar la vida de prostitutas. A su lado colaboraban voluntarios, médicos, enfermeros y personas de servicio. Su labor fue conocida rápidamente en toda la ciudad, las familias nobles y poderosas le apoyaban y representaron el principal sustento de su hospital.
Llegó un momento en que el establecimiento fue insuficiente para atender a todos y gracias a la ayuda del arzobispo y de sus benefactores consiguió un segundo local más espacioso en la Cuesta de los Gomerez, en la entrada el bosque de la Alhambra. Realizó diversos viajes por España con la finalidad de obtener limosnas para el mantenimiento de su hospital. En 1548 paso por Toledo, Oropesa, Salamanca y terminó en Valladolid, donde residía la Corte. El 13 de septiembre de 1548 consiguió audiencia con el príncipe Felipe -futuro Felipe II- quien le favoreció con limosnas abundantes. Las infantas Juana y Maria, así como las demás de la corte donaron joyas para su hospital.
de regreso a Granada continuó con su labor asistencial y buscó un local más amplio, el cual se ubicaba frente al Monasterio de San Jerónimo. El 3 de julio de 1549 hubo un gran incendio en el Hospital Real, Juan acudió al lugar y sacó a cuestas a los enfermos prisioneros del humo y las llamas. Arrojó por las ventanas ropa, sabanas y camas. Varios testigos presenciaron la labor heroica y cómo salió ileso de las llamaradas. A partir de se momento inicio su reputación de santidad.
En una mañana invernal del mes de febrero de 1550, Juan recogía leña en el río Genil con el objetivo de mantener calientes las salas del hospital, el caudal era tan fuerte que un joven fue arrastrado, Juan intento salvarlo entrando al río, pero sus esfuerzos fuero vanos y de este enfriamiento nunca se recuperó. Días después por orden del arzobispo Pedro Guerrero, Juan fue trasladado a la morada de la familia García Pisa, una de sus benefactoras, para que pudiera descansar y ser atendido, ya que en el hospital no tenía descanso a pesar a pesar de su enfermedad. Vivió nueve días más y el 8 de marzo de 1550 murió. Lo encontraron hincando y con un crucifijo en la mano.
San Juan de Dios fue canonizado por Alejandro VIII en 1690; desde entonces se le considera patrono de los hospitales.
Orden religiosa (original)
Juaninos
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Puebla, Puebla
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
16 Oriente y 5 de Mayo
Número y/o identificador de la vialidad o calle
1602
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Centro Histórico
Código Postal
72000
Otra localización
Puebla
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
















































