El edificio se encuentra en muy mal estado de conservación; quedan en pie los muros laterales y el paño de la fachada. Asimismo, se conserva parte de los del presbiterio. Según referencias locales, el conjunto del templo y el poblado fueron arrasados durante los disturbios de la guerra de Castas. El templo contaba con atrio, templo con su presbiterio y anexos contiguos, consistentes en sacristía y bautisterio.