Imagen principal
Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-15-003686
Nombre del Inmueble
San Miguel Arcángel
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVIII
Siglo de inicio de edificación
Antecedentes históricos
El barrio de San Miguel Arcángel Apinahuisco no tiene una plaza principal o central propiamente dicha. Como se encuentra en una de las colinas al norte de la capital del Estado de México, tiene accesos a través del Paseo de los Matlatzincas, vía que incluye algunos recesos y jardines que se han utilizado como áreas de encuentro.
La iglesia, que sí tiene un atrio importante en una de las calles con mayor pendiente, se abre pues a la vía pública sin que la barda y la puerta del atrio tengan relación alguna con los trazos o los objetos urbanos del exterior. El predio que ocupan las dos iglesias y el atrio debe haber sido intervenido para crear una terraza pues las pendientes de la colina desde luego no hubieran permitido la construcción a nivel de ningún edificio.
En vista de la antigüedad del conjunto histórico, la terraza que forma el atrio y que da lugar a la iglesia histórica es sólo un tema circunstancial. La explanada en la que se desarrolla el atrio es amplia, prácticamente plana y ahora integra un jardín bien cuidado que acompaña grandes superficies de cemento y materiales pétreos.
La obra histórica se levanta en el que fue el eje principal de composición del conjunto; a ambos lados de su volumen hubo espacio generoso para la realización de las varias actividades de la iglesia. Ahora, y desde hace casi 40 años, el espacio está dominado por una obra nueva procedente de un proyecto muy discutible y la iglesia antigua ocupa un lugar secundario pero visible.
Las fachadas de esa obra fueron resueltas con aplanados de cal y arena y pintura de colores ocres claros con algunas aplicaciones de rojo en las molduras y en otros elementos que sobresalen del paño de los muros. En los muros laterales y en el testero sólo se acusan los elementos de la estructura sin otros componentes. La fachada principal, que mira al poniente, está compuesta por la portada de acceso y las dos torres de campanario que la flanquean.
El campanario en el lado norte es una obra de muy menores dimensiones y contiene un solo cuerpo que más bien ha cumplido funciones simbólicas. El otro, en el costado sur, es un campanario del tipo clásico, de un solo cuerpo y remate pero de dimensiones que deben considerarse entre las habituales para este tipo de elementos. Los vanos que se prepararon para las campanas terminan en arcos de medio punto y llevan impostas tanto para contener las molduras de las jambas que para señalar el inicio de la curva.
La portada es de un tipo muy sencillo además de ser, ostensiblemente, producto de algunas modificaciones; consta de un solo cuerpo, definido por el arco de medio punto que contiene la puerta, apertura que se forma con dos pilastras adosadas lisas y el arco propiamente dicho, que fue resuelto con varias molduras concéntricas de argamasa a las que remata una moldura final, de piedra, que reproduce un cordón franciscano. Sobre esa pieza corre otra moldura, ésta horizontal, sobre la que aparecen ocho piedras de corte cuadrado sobre las que fueron labradas pequeñas flores. La ventana de coro es un rectángulo también muy sencillo cuyo marco, de argamasa y realzado igualmente lleva diez piedras aparentes en las que también fueron labradas flores. El remate de la portada es un pretil de trazo curvo que se eleva hacia el centro del edificio y en cuyo tímpano se encuentra una escultura del arcángel patrono de la iglesia.
Los cubos de las torres que contienen a la portada corresponden, desde luego, a las dimensiones de los campanarios: el del norte es muy delgado, casi del tamaño de un contrafuerte mientras el segundo es una pieza sólida y vigorosa que apoya a la torre desde perspectivas plásticas y estructurales. En el cubo de la torre norte, un poco más arriba de la moldura que limita el primer cuerpo de la portada, se hallan cuatro piedras -cantera- que llevan labrados grafismos prehispánicos muy probablemente de la zona pues se sabe que la región estuvo habitada desde antiguo por matlatzincas y otros grupos que desde el siglo XV quedaron sujetos a los mexica de Tenochtitlan. Es una fortuna que esas piezas se hayan conservado y que, finalmente, se encuentren en un lugar seguro.
Si bien la puerta de acceso al templo se abre con muy poca frecuencia, cabe subrayar que, como fue habitual en el diseño de edificios religiosos durante el virreinato, es el principio de un eje que conduce al presbiterio y al retablo que lo ocupa.
En el interior del recinto, en efecto, todo propone al presbiterio y a su retablo como los objetos de mayor interés y valor en el conjunto. La nave es de dos tramos estructurales, espacios acusados por contrafuertes, y termina en un arco triunfal y luego en el presbiterio: los dos primeros tramos llevan, ahora, losas de concreto planas y el presbiterio conserva una bóveda de arista de buena calidad. El arco triunfal está formado por dos columnas medias muestras que llevan capiteles del orden clásico compuesto, todo en cantera gris aparente.
El espacio del presbiterio es desde luego el más interesante, tanto por la bóveda que lo cubre y la ventana lateral sur que lo ilumina como por el retablo que cubre su muro testero: se trata de una de esas creaciones populares que se afiliaron a las normas plásticas de la tendencia neoclásica pero en las que subsisten algunos rasgos importantes sobrevivientes del barroco. Está resuelto como un pórtico de cuatro columnas rematadas con capiteles también de linaje compuesto; aunque esos apoyos soportan un entablamento que adquiere las formas y las dimensiones de un frontón triangular central, sólo las dos centrales lo reciben, de manera que se crea el efecto de claroscuro, o de profundidad, que fue propio de las aportaciones del barroco. La pieza lleva esculturas notables, como el Nazareno que se encuentra arriba del vértice del frontón; los niños que aparecen en los extremos del entablamento; el Cristo en la Cruz que ocupa la caja central y las figuras de bulto de San Francisco de Asís y de San Antonio de Papua, que se conservan en los espacios intercolumnios laterales.
La antigua iglesia también posee otros tesoros, en especial los que integran su colección de pintura: de ella destaca un óleo que reproduce a San Miguel Arcángel en formato mediano y sobre un lienzo firmado en 1718. Las otras pinturas han sido restauradas o retocadas en épocas recientes.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Estado, Municipio, Localidad
Nombre de la vialidad o calle
Calz. San Miguel y Paseo de los Matlatzincas
Planta arquitectónica (original)
Rectangular
Categoría arquitectónica
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 octubre, 2005









