Imagen principal
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Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-24-002032
Nombre del Inmueble
San Sebastián Mártir
Nombre del Inmueble (en cédula)
San Sebastián Mártir
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVIII
Siglo de inicio de edificación
URL de Cédula del inmueble
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
Se dice que, en donde ahora se localiza el municipio de Venado, hace muchos años, en tiempos de los aguerridos guachichiles, existía una comunidad llamada Mazatepec, que en náhuatl significaría “Cerro del Venado”. de ser cierta tal información, nos encontraríamos ante un hecho inusitado: que los guachichiles hayan tenido un centro de población estable, pues es de sobre sabido que este grupo humano se caracterizó precisamente por llevar una vida nómada, por no haber dejado, por lo tanto, vestigios materiales de su cultura y por no ser afectos a congregarse en un asentamiento.
El nombre del lugar, Mazatepec, representa, por ser de clara ascendencia náhuatl, otro fenómeno extraño, pues es igualmente sabido que los guachichiles y, en general, todos los habitantes del Gran Tunal tuvieron pocos contactos con las civilizaciones de más al sur de lo que ahora es México, en donde ese idioma alcanzó gran difusión.
Pasando ya a los tiempos posteriores a la conquista, diremos que la región de Venado, con toda seguridad, por carecer de importantes asentamientos humanos, ya que, como hemos dicho, los guachichiles eran nómadas, los misioneros no consideraron necesaria su presencia en la región prácticamente durante todo el siglo XVI. Fue bajo el gobierno del virrey don Luis de Velasco, cuando, por solicitud de fray Diego de la Magdalena, que ya había andado predicando desde hacía cuarenta años, se logró, cosa insólita, que cuatrocientos tlaxcaltecas casados, por voluntad propia, vinieran a habitar en tierra guachichila.
Los indios tlaxcaltecas venían investidos de todos los privilegios, ventajas y libertades que tenían en Tlaxcala; incluso podían portar armas como los españoles y andar a caballo, ensillado y frenado. A su llegada a tierras guachichilas, Rodrigo del Río de Loza, en cumplimiento de las órdenes virreinales y de acuerdo con los frailes, ordenó que se hicieran cinco poblaciones. Una de ellas sería Saltillo, por lo que ese rumbo tomaron algunos de los recién llegados tlaxcaltecas; pero, ya estando en camino, al pasar por la congregación guachichila de San Sebastián del Agua de Venado, se decidió que una parte se quedara ahí.
Los recién llegados tlaxcaltecas no llegaron a despoblado, pues ahí los franciscanos habían fundado una doctrina en 1591 y, en 1593, el convento del Venado. A los pocos años, encontramos que la situación de los ilusos tlaxcaltecas era muy diferente a como se la habían pintado los falaces españoles: en vez de seguir gozando, como en su tierra, de hidalguías y de prebendas, eran, por el contrario, objeto del desprecio de los guachichiles, que se negaron a relacionarse con ellos, y, por otro lado, sufrían también del abuso de los españoles, que los consideraban y trataban como a esclavos, y mediante triquiñuelas se les fue despojando de las tierras que, como merced, habían recibido, en las que, según se les había prometido, no podían asentarse ni españoles ni indios de otra nación.
Tantos fueron los despojos y los abusos que los españoles cometían en contra de guachichiles y tlaxcaltecas, que Juan de la Hija se irguió en su defensor y trató de protegerlos de las invasiones a sus tierras, de los despojos y de los abusos a los que codiciosos hacendados los sometían. Los indios se quejaban de que los españoles les ocasionaban discordias y revueltas; se quejaban también “de que echaban las bestias caballares y mulares en las sementeras, entraban a cualquier hora en las casas de los indios, alborotando a sus mujeres e hijas, y porque les resistían los maltrataban de obra y de palabra”.
La historia ha registrado los nombres de algunos de los abusivos transgresores de las leyes protectoras de los indios; entre ellos destacan, por sus abusos y sus crueldades, Alonso de Ávila, Pedro Monzón, Bartolomé de Mendoza, Diego Coronado e Isabel de Coca. de ellos y de los demás de su calaña se quejaban continuamente los indios de El Venado al alcalde de San Luis, don Pedro Salazar, quien, conmovido, giró precisas órdenes a Juan de la Hija.
Descripción arquitectónica del inmueble:
Construcción del siglo XVIII de la orden franciscana, de fachada barroca, con portada formada por tres calles, dos cuerpos y remate con imafronte formado por roleos encuatados. En el primer cuerpo, en las calles laterales delimitadas por pilastras estriadas con capitel dórico, se encuentran nichos sin escultura. El acceso se forma con arco de medio punto; la clave presenta un relieve de las cinco llagas de la orden franciscana, las impostas con ornamentación vegetal. El entablamento del primer cuerpo muestra el friso liso. En el segundo cuerpo se continúa con los ejes formando las mismas calles; el capitel de las pilastras es jónico. Tampoco se encuentran las esculturas en los nichos. La ventana del coro se localiza en la calle central; su forma es de vano vertical con enmarcamiento y cornisa. En el remate se conserva la calle central con un nicho donde se encuentra la escultura de San Sebastián. En el espacio que forman los roleos del imafronte se encuentra una cruz de cantera. La base de la torre presenta un vano cuadrado, otro octagonal y una carátula circular de reloj. La torre presenta tres cuerpos y remate en chapitel. El primer cuerpo se forma con dos vanos de arco trilobulado, flanqueados por media columna con capitel corintio que soporta el entablamento de friso liso; el segundo cuerpo presenta vanos de arcos conopiales delimitados por pilastras estípites ornamentadas que reciben el entablamento; el tercer cuerpo se forma con planta octagonal, con un vano en forma de arco conopial y delimitado por pilastras estípites que también sostienen el entablamento y remate en chapitel, presentando en los ángulos una almena.
La planta del templo es en forma de cruz latina, con un acceso lateral en el muro sur. Su cubierta se forma con bóvedas de lunetos; la cúpula semiesférica presenta un falso tambor con cuatro vanos. En la base de la torre se encuentra el bautisterio y la sacristía, de planta rectangular, se localiza al lado norte del presbiterio; presenta una bóveda de arista y una pequeña cúpula de falso tambor, y, paralelo al crucero, se encuentra un recinto con bóveda de cañón.
Estado de conservación:
En el inmueble, los elementos de madera, mobiliario y escultura presentan un avanzado estado de infestación por insectos. Se localiza escultura del siglo XVIII con estructura de madera totalmente nueva, pulverizada y en putrefacción; conserva los acabados de pasta y encarnados en rostro, manos y vestimenta, algunas ya presentan desprendimiento. En el cancel, puertas y mobiliario también se hace presente este deterioro. El púlpito, que se encuentra retirado y en bodega, de igual modo está infectado.
En la fachada principal, el inmueble presenta una grieta que nace del centro del arco de acceso, continuando por el coro y afectando parte del piso que forma la bóveda del sotocoro. En las cornisas, sobre todo en las del primer cuerpo, presentan desintegraciones; fueron intervenidas, pero en forma inadecuada, utilizando alambrón de 14" y pasta de cemento, que posteriormente fue abotado.
Los muros del templo, tanto del interior como del exterior, presentan humedad y salitre, con desprendimiento y desintegración de aplanado y pintura, presentándose hasta una altura promedio de 1,80 m sobre la superficie del guardapolvo y muro, a consecuencia de la presencia de piso de mosaico por el interior, piso de cemento por el exterior e integración en algunas áreas con acabados de cemento, por ser zona de mantos acuíferos poco profundos.
En la torre del inmueble se encuentra un entrepiso por el cual se accede a las escaleras que conducen a la azotea, de la misma manera atacado por insectos, con acumulación de basura y deyecciones de palomas, flora nociva como musgo, líquenes y plantas menores. Las ventanas no presentan cristales o telas de alambre que impidan el paso a los animales y no hay puerta de control para evitar el paso de la torre a la azotea.
En la azotea, la planilla se encuentra en proceso de deterioro, con desintegración y desprendimiento del material en un aproximado del 30 %, con craquelaciones y fisuras, además de presencia de musgo, líquenes y planta menor; también hay acumulación de basura y deyecciones de palomas. Los acabados en los pretiles y boca de bajada de agua presentan deterioro por la falta de mantenimiento.
En las áreas libres del inmueble se encuentran varias piezas de cantería en forma dispersa, sin recibir control o protección.
La instalación eléctrica es deficiente; se encuentra sin ninguna protección y con falta de planeación. Se observan agregados, improvisaciones y cables pelados; en algunas cajas de contacto y apagadores se localizan salitre y humedad.
Dentro del acervo con que cuenta el templo se encontraba la pintura de caballete de la Virgen del Refugio, que fue robada y era del autor Michail de Yebres, firmada en 1850.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
San Luis Potosí, Venado, Venado
Tipo de vialidad o calle
avenida
Nombre de la vialidad o calle
Zaragoza esquina con Porfirio Díaz
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Centro del Poblado
Código Postal
N/A
Otra localización
Venado
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Tipo de uso del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 febrero, 1998





































































