Imagen principal
-
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_14 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_15 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_16 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_17 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_18 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_19 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_20 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_21 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_22 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_23 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_24 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_25 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_26 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605_27 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-02 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-02-10 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-03 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-04 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-05 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-06 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-07 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-08 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-09 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-10 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-11 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-12 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605-13
Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-16-002605
Nombre del Inmueble
Santa Ana
Nombre del Inmueble (en cédula)
Santa Ana
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVII
Siglo de inicio de edificación
URL de Cédula del inmueble
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
Fotografía del estado actual vista desde el atrio de la iglesia después de la restauración, la parte correspondiente al segundo cuerpo fue reconstruida por anastilosis, agregándose un frontón mixtilíneo de acuerdo a la descripción de algunos ancianos lugareños.
Hacia 1570 se erige el curato de Santa Ana por disposición de don Vasco de Quiroga; en 1576 se edifica el convento anexo. La construcción es atribuida a fray Juan de Trasierra.
En 1754, el agustino fray Juan de Silva, ministro de Santa Ana Zirosto, contesta la Carta Cordillera del comisario del Santo Oficio de la Inquisición, don Joseph Antonio Ponze de León, cura beneficiado, diciendo: "...el Curato o Doctrina de la Cierra, cuya cabecera se nombra el pueblo de Santa Ana Tzirosto, que se compone de cinco vicarías: son Taretan, Tingambato, Parangaricutio, Tzacan y San Phelipe de los Erreros; la cabecera se compone del pueblo de Sta. Ana Tzirosto, en donde viven de pie dos ministros, el uno perito en el idioma de los naturales para la puntual administración...".
El edificio colapsó a raíz de los temblores provocados por el nacimiento del volcán Paricutín, quedando en estado ruinoso; en 1983 sólo permanecían en pie los muros formeros del templo y los divisorios de lo que fueron las celdas del claustro, en donde aún se conservan pinturas al fresco con decoraciones fitomórficas. Labores previas al salvamento de este edificio fueron la recopilación de canteras labradas y la liberación de ceniza del Paricutín y tierra acumulada a través del tiempo, realizándose labores de consolidación de los muros del claustro e inyecciones de los frescos.
Sería hasta la década de los ochenta cuando la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, con el apoyo de la comunidad, realizaría la pesada labor de recuperación de la nave a base de la consolidación de los muros de soporte y la restitución de la portada, en base a una fotografía de 1904.
La fachada, de pañería de cantera cortada en piedras de grandes dimensiones, conserva la disposición clásica de las columnas pareadas de basa y capitel toscano, flanqueando el arco de medio punto que conforma el acceso, profusamente moldurado sobre impostas. Siguiendo la secuela de las elegantes fachadas morelianas, entre las columnas vemos conchas inmersas en paños entablerados.
El segundo cuerpo se ornamenta por un vano rectangular rematado por una cornisa; la restauración recuperó los elementos originales que se encontraban dispersos en el lugar, ya que la fachada se cortaba a la altura del extradós del arco de acceso. El remate forma un frontón mixtilíneo que alberga una hornacina en donde debía estar colocada la imagen de la Señora Santa Ana.
La planta, orientada de cara al poniente como es común en la arquitectura conventual del siglo XVI, es de una sola nave de grandes dimensiones con ábside poligonal. Es uno de los pocos edificios michoacanos cuya mezcla está hecha a base de cal de piedra quemada; no obstante, su cercanía al volcán provocó varios colapsos de muros y techumbre, como lo demuestra la fotografía de archivo que nos sirvió para recuperar la fachada, en donde vemos la techumbre de doble tijera con el paño inclinado hacia el frente. Por el lado norte se encuentra un acceso y, en el muro sur, los vestigios de los antiguos confesionarios claustrales, ya destruidos por los frecuentes sismos. En el ábside se conservaba aún el escalonamiento del presbiterio y la base del altar, así como los vestigios del arco triunfal que lo delimitaba y los vanos rectangulares que le prestaban una relativa y escasa iluminación interior. Los trabajos de reposición de la cubierta se realizaron siguiendo la silueta que, a decir de los vecinos, era la original, en viguería de madera, recubriéndose con láminas de asbesto que, además de haber sido donadas por la comunidad, reducían el riesgo del peso estructural que representa la teja o el alto grado de pudrición del tejamanil, material cuya explotación está prohibida en la entidad.
La torre inconclusa está conformada por un ancho cuerpo cuadrangular al que se entra por el interior de la nave; conserva solamente una ventana con un elegante vano de cantera de proporción rectangular. El segundo cuerpo se concluyó durante la restauración, siguiendo la fotografía de principios de siglo; se techó con lámina de asbesto sobre viguería.
El claustro conserva la disposición de los primitivos claustros agustinos en su esquema arquitectónico, cuya similitud vemos en Malinalco, Estado de México, en donde la crujía de las celdas está medio nivel más elevada que el patio central, culminando en el extremo del deambulatorio con un vano y alineándose, del lado sur, las celdas, colocadas así para disponer de un mejor asoleamiento en el crudo invierno serrano, aunque actualmente esa parte del predio se encuentra invadida por algunos vecinos. La techumbre de vigas ha desaparecido, conservándose aún las huellas que denotan su antigua disposición; restos de enlucido a la cal cubren parcialmente las paredes, conservándose el guardapolvo a dos tonos en rombos contrastantes, delimitados por la cenefa de grutescos en rojo almagre y blanco.
Varios escalones conducen al patio claustral, en donde aún vemos en su sitio las basas de las columnas que conformaban el pórtico y parte de este último, permitiéndonos aún restituir mentalmente el esquema arquitectónico y constructivo del edificio, pese a su alto grado de destrucción.
El atrio es una extensa explanada que separa, mediante una escalinata, el edificio con un vestíbulo a todo lo largo, como en el caso de Zacán, del cuadro atrial, en el que la cruz, en su centro, desplanta sobre un ancho basamento cuadrado, sobre el que se encuentra un montículo piramidal que le sirve de peana. La parte superior y el crucero son recientes; ha desaparecido, encontrándose en su lugar una excavación en forma de fuente granadina que liberamos en 1986 en busca de las piezas faltantes para la reconstrucción de la fachada. En tres de sus lados se ubican los accesos, aunque la barda delimitante se encuentra en mal estado; carece ya de sus almenas, una de las cuales encontramos rota entre los escombros, igual que la enorme pila bautismal de cantera, que colocamos para su protección en el interior de la nave.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Michoacán de Ocampo > Uruapan > Santa Ana Zirosto (161020123)
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Uruapan, Zirosto
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Domicilio conocido
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
60291
Otra localización
Zirosto
Planta arquitectónica (original)
Tres Naves
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 noviembre, 1998



























