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Antecedentes históricos
El nombre de Huiramangaro es de origen tarasco, y significa “Lugar de piedras paradas”, sus raíces son:
HUIRAM - PIEDRA
ANGA - PARADA
TO - LOCATIVO. LUGAR DE.
A la llegada de los españoles fue cedido al hijo del Calzontzi, D. Antonio Huitzimangari como parte de su encomienda; para después convertirse en uno de los barrios de Pátzcuaro. Existía desde antes de 1587 ya que Antonio de Villareal consigna la visita del Padre Ponce, diciendo que era: “... pueblo pequeño llamado Huiramangaro, visita de clérigos y de los mesmos indios tarascos y Obispado de Michoacán...”. Por sus características arquitectónicas presumimos la presencia franciscana antes que la secular, y consideramos que la fundación data del siglo XVI.
En el siglo XVII (1630) era partido de indios tarascos, siendo cabecera con los siguientes pueblos: San Juan Tumbio, Nativitas,
La Concepción Ajuno y Zirahuen. Era pueblo importante, poseía las labores de Xucutacato, Comiémbaro y el trapiche de tombendan que le rendían pingies beneficios, solo para el mantenimiento del hospital tenía como pindecuario cinco yuntas de
bueyes. Sin embargo, por razones que desconocemos se propició su decadencia, ya que, en el siglo XVIII, el visitador se quejó del mal estado de la finca: “.. Causa particular lástima la inspección de la iglesia, que es una nave de piedra y lodo, techo de tejamanil, de tierra el suelo, que aún indica en su coro alto, órgano descompuesto...”.
La actual iglesia parece ser la misma que se describe en la Inspección, y hasta nuestros días ha llegado con algunas modificaciones, pero conservando la esencia de su diseño original. El conjunto se compone de atrio, nave y casa cural, ocupa toda la manzana, la huerta, le fue amputada e invadida por los vecinos, quedando el ábside expuesto a la calle.
El atrio es de amplias dimensiones, cercado por una barda de piedra colocada en 1879 según indica una piedra de la portada que solamente conserva un acceso, en 1992 se avisó a las autoridades que no la demolieran, ya que pretendían ampliar una de las calles para la instalación de una feria de fuegos artificiales. Solo conserva el acceso principal marcado por una simple portada que se alinea a la del templo, cortándose a la mitad por la cruz atrial, de cantera colocada sobre un basamento y pedestal rectangular que ostenta la fecha 1673; el pie derecho muestra los símbolos pasionarios y tiene corte octagonal, en el crucero está el rostro de Jesús en medio de una corona de cardos trenzados; los brazos muestran igual que la parte inferior las llagas franciscanas con un marcado círculo al centro que parece ser que tuvo alguna incrustación ajena a la cantera.
El enorme espacio atrial cuando lo conocimos en 1982, contaba con múltiples árboles de peral, mismos que han desaparecido en su mayoría, para ceder paso a una cancha; en el lado sur, se encuentra una invasión provocada por dependencias gubernamentales: La jefatura de Tenencia y una clínica rural, mismos que sin pudor alguno amputaron el predio luciendo su arquitectura pseudo-modernista que afea el conjunto de adobe y teja
La iglesia carece de torre, como la mayoría de los templos misionales; junto al paramento norte, se observan varillas de cimentación para levantar una torre que ante la vigilancia de Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, han titubeado en levantar. En su lugar se levantan dos enormes horcones que soportan las campanas protegidas por una techumbre de madera y teja, una de ellas está fechada en 1621.
La fachada, es un amplio paramento de proporción cuadrada, es de bellas proporciones por no tener frontón a dos aguas, sino corte rectangular con agua hacia el frente. El paramento liso y enlucido muestra leves indicios de policromía, la portada consiste en un alfiz moldurado que descansa sobre molduras toscanas que forman parte de las amplias jambas monolíticas que repiten su molduración en la parte inferior y descansan sobre basas lisas, que sirve de marco a un arco de medio punto de grandes dovelas, todos los elementos dan la impresión de haber sido raspados para quitarles alguna talla, la escoriación de la cantera así lo indica.
Encima del alfiz vemos la huella de arrastre, y sobre este queda un espacio libre en el que parece flotar la ventana ajimez apoyada en pilastras de igual basa que capitel, de las que surge el alfiz de franca ascendencia mudéjar, con su moldura de enmarque albergando los dos vanos de arco de la ventana coral separados por una columnilla salomónica. La sobriedad del esquema del paramento le da una elegancia inusual en los templos de la región.
La nave es de un sólo cuerpo, de ábside rectangular de amplias dimensiones, los muros de piedra y topure están enjarrados a la
cal en todo su perímetro, en las esquinas del ábside vemos grietas verticales que amenazan desprender el muro con todo y retablo. La techumbre consiste en una armadura de madera en la que vemos la fecha en que se hizo sobre una de las vigas 1777, misma que se repite en un dintel de la casa cural. A fines de los ”80 se reforzó la estructura que amenazaba colapsar, pero hoy vemos que los tramos no intervenidos requieren de inmediata atención, ya que soportan uno de los más espléndidos artesones que aún se conservan, apoyado en canes escalonados en doble hilera con arrastres intermedios que forman una batea policromada con angelitos de talla indígena en las esquinas y flores también talladas y policromadas en las intervigas.
La techumbre plana a la manera de plafón de madera se divide en recuadros separados por molduras sobre fondo azul decoradas
con figuras geométricas, círculos, rombos y cuadrados con piñas en pinjante. Sobre el presbiterio aún subsiste “La Granada”,
ornamento central en diseño de granada alusivo a la sangre de Cristo.
Los muros por el interior se decoran a la manera neoclásica, con tableros imitando placas de mármol en guardapolvo hechos en pintura de aceite y los paramentos en tapiz con pilastras y entablamentos simulados de ascendencia neoclásica. El espacio se divide en tres, mediante triple arcada, siendo la central más amplia que las laterales, una anciana nos indicó que “...antes no había bancas, y a la derecha entraban las mujeres, a la izquierda los hombres, la del centro es más grande por la grandeza de la Virgen que pasa por el pasillo central...”. La primera línea de arcadas corresponde al sotocoro, apoyado sobre columnas de fuste liso y capitel florido, el interior plafoneado con rombos y recuadros geométricos. El barandal es una interesante hilera de barrotes cruciformes y pasamanos labrado; se sube mediante una escalera de caracol del siglo XIX de buena talla.
A un tercio antes del presbiterio, se levanta otra triple arcada con el arco central más peraltado inmerso en una moldura recta que se escalona a la manera de alfiz con flores en las esquinas; sobre las claves se encuentran tres imágenes, las dos laterales con esculturas de vírgenes y la central con una pintura en tabla. Las columnas abalaustradas de capitel cúbico soportan el intradós de los arcos decorados con grecas de franca influencia mudéjar. El piso de mosaico de pasta desentona con el resto de la decoración; original mente fué de madera.
La nave que describe la Inspección Ocular, contaba con: “... ocho antiguos retablos dorados, púlpito y artesón, un adorno que fué muy lindo, bien coordinado y de una escultura y distribución de partes, muy superior a la que hoy comúnmente se usa, pues se ven simétricas columnas, frisos, arquitrabes, zócalos, etc., que parece que la moderna moda churrigueresca ha desterrado de los templos...”.
Actualmente tres de los retablos se han perdido, se conservan cinco platerescos y uno neoclásico. El altar del ábside es de primer orden, ya que posiblemente date de fines del siglo XVI; la imaginería que se encuentra en ellos es de relevante valor artístico.
La casa cural, se encuentra al sur del templo con el que se conecta a través de la sacristía, conformada ésta última por tres habitaciones de adobe con techo de vigas y teja de barro. La mayor de las tres comunica hacia un patio rodeado en dos de sus lados por crujías formando escuadra en la esquina opuesta al templo, al frente de ellas se encuentra un pórtico con columnas de madera y Zapatas sobre basas de cantera. Consta de dos niveles, con piso de mosaico y entrepiso de madera y vigas. La cubierta es de viguería con tablón y teja. El primer nivel sirve de dormitorio a Quenys y semaneros, por lo que cuenta con su cocina y fogón de adobe y cuatro habitaciones más. El segundo nivel, al que se ingresa por una escalera de madera tiene dos terrazas mirador con sus respectivas habitaciones colocadas en contraposición y rodeadas por un barandal torneado; el estado en que se encuentra amenaza colapso, en uno de los dinteles de las ventanas está la fecha de construcción 1777.
Orden religiosa (original)
clero secular
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Michoacán de Ocampo > Pátzcuaro > Santa María Huiramangaro (San Juan Tumbio) (160660013)
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Pátzcuaro, Huiramangaro
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Principal
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
60610
Otra localización
Huiramangaro
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 diciembre, 1995















































