Imagen principal
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Antecedentes históricos
El terreno en el que se alza la parroquia del Apóstol Santiago ha estado ocupado desde por lo menos los primeros decenios del siglo XVI. El atrio, como todo en el conjunto que hoy forman la parroquia y varias dependencias del curato, también ha sufrido varios tipos de intervenciones y de trabajos de adecuación y de modernización: a pesar de ello, o quizá por ello mismo, la parroquia desempeña uno de los papeles principales en la organización urbana y arquitectónica del centro de la localidad.
El edificio es parte de las perspectivas del sitio desde los más variados ángulos de observación, es decir, en las cercanías y en las lejanías del centro del complejo urbano. Ello se debe, desde luego, a las alturas y a las características de sus componentes más importantes. La fachada principal, como es habitual en el género, está formada por el conjunto de la portada y la torre del campanario. La primera es una creación de aliento neoclásico sobrio y probablemente sea una de las propuestas que se sumaron al templo en los primeros decenios del siglo XX: se trata de una composición en piedra concebida y resuelta a la manera de un alfiz de dimensiones considerables si se atiende a la circunstancia de que las columnas medias muestras que flanquean la puerta de acceso están muy separadas entre sí y apenas si sobresalen del paño del muro principal.
La torre del campanario, a su vez, fue levantada sobre un cubo cuya importancia principal se debe a que, junto con otro, que quedó inconcluso, forma el volumen que hace y acentúa las calidades simétricas del inmueble. La torre, así, lleva tres cuerpos y un remate: en su diseño fueron incluidos dos vanos en cada cara mientras el elemento más elevado fue terminado como un capulín y linternilla que ahora sostienen una cruz, parte desde luego del paisaje del pueblo.
Todo en este sector del edificio, como en el resto del conjunto, fue resultado con apoyo en el material de la región, que es una cantera que presenta tonos rosados y unas tonalidades un tato más oscuras: frente a la portada y en medio del espacio que señala la entrada lateral al atrio se encuentra una cruz a la que se terminó con algunos diseños que aluden a la Pasión de Cristo y con una fecha: 1687.
El atrio terminó por ser reducido en la medida en que lo demandó la construcción del mercado de pueblo en un momento temprano del siglo XX: aquel espacio se extendía frente a su equivalente de la capilla de la Purísima Concepción que se conservo en Jalisco desde el siglo XVI con el antecedente de la construcción de los templos conventuales -primero- y parroquiales -después- a las capillas de hospital -o de indios- que caracterizaron a las primeras obras de la evangelización en la zona. En las áreas cercanas a Ameca se conservan varios de estos esquemas y, desde luego, instalaciones religiosas que se presentan en pares. Avanzando el siglo XX, y según lo atestiguan algunas fotografías antiguas, en el atrio se levantaba un obelisco que derribó un sismo.
La portada lateral de la parroquia, también de cantera rosa y ciertamente más sencilla en su trazo que la principal, incluye la única alusión a la dedicación del templo: sobre el entablamento que cubre la puerta se encuentra un relieve que representa al apóstol como un jinete y en actitud de combate, como es frecuente que se le encuentre en varios sitios del país.
Los interiores del recinto han sido transformados a lo largo de los años, en especial de la primera mitad del siglo XX: en la nave de feligresía, en efecto, sobresale y domina el arreglo del presbiterio y del muro testero con apoyo en los rasgos de un neoclásico que no pasa de ser una interpretación graciosa e ingenua de una corriente estilística que cubrió a Jalisco y una buena parte del territorio mexicano durante prácticamente todo el siglo XIX.
La planta de la iglesia es la de una cruz latina, es decir, una nave de proporciones rectangulares y alargadas a la que interrumpe una cúpula y a la que completan dos brazos a manera de crucero y un presbiterio resguardado por muros laterales que se dedicaron, desde siempre, a alojar una capilla, por un lado, y la sacristía, por el otro. La cúpula parte de un esquema octagonal y completa las cubiertas del templo, todas formadas por seis bóvedas de pañuelo a las que terminan nervaduras sobrepuestas, es decir, esa otra forma de honrar el género arquitectónico de los espacios de culto tan cercano a algunas soluciones de aliento neogótico que en algunos estados terminaron por ser prácticamente atemporales. Los trabajos que hicieron posible la cúpula proceden de una importante labor de escultura, condición que queda de manifiesto en la integración de los varios motivos de interés que se observan en el lado interior del tambor, justo debajo de las ventanas que iluminan el interior, y que son vanos de trazo octagonal.
La obra es de cantera, por lo menos en lo más destacados en sus elementos portantes y en la estructura funcional del espacio, como los muros y las pilastras que describen los arcos que forman los tramos de la nave, los arcos formeros y otros detalles de interés, como el entablamiento a manera de camisa que recorre todo el interior del conjunto.
En el brazo poniente del crucero se conservan dos altares laterales que dan fe, casi con su sola presencia, de las influencias que los estilos arquitectónicos ejercieron sobre los constructores populares: se trata, en efecto, de piezas en cantera en las que coexisten, con la mayor naturalidad, propuestas de una versión regional del neogótico que fue adoptado en el país hacia la mitad del siglo XX y soluciones decorativas que proceden de otra interpretación, la del neoclásico tardío que caracterizó los últimos lustros de aquella centuria y los primeros del siglo XX en muchos sitios del país.
Completan el equipamiento simbólico y los arreglos del edificio algunas esculturas y pinturas de notable calidad: entre ellas la imagen del Señor Grande de Ameca, que el clérigo de origen nahuatlaco don Santiago Gómez, primer párroco del templo, y el padre Pedro Bejarano ordenaron hacer en Pátzcuaro, Michoacán, a los talleres de los señores de la Cerda en una época brillante de la parroquia de Ameca.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Ameca, Ameca
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Sin Información
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
N/A
Otra localización
N/A
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 diciembre, 2008









