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Antecedentes históricos
Se cuenta que este pueblo fue fundado por un indio principal que se decía Guatando, en la segunda mitad del siglo XV, recibiendo para esto facultades especiales del Caltzontzin de Michoacán. En 1579 se había duplicado su población y se dice que, en tiempos pasados, tenían guerra con los indios de Teocuitlán, Zacualco y otros pueblos. Con la predicación y ejemplo de los frailes, entre los que sobresalió fray Jacobo Daciano, se han tornado en gente entendida y de buenas inclinaciones, dice el cronista.
El pueblo de Tarecuato debió existir desde antes de la llegada de los españoles, como su nombre lo indica. La palabra tarasca “taracua” deriva de “tare”, viejo, y “cuato”, cerro, de donde Tarecuato es equivalente a “cerro viejo”. Lo que indica que era frecuentado y conocido por los grupos prehispánicos. Fue fundado por fray Juan de San Miguel, quien llegó al sitio entre los años de 1530 y 1535.
La capilla de referencia se ubica sobre la calle del costado poniente de la plaza principal, tres cuadras hacia el norte.
Desconocemos su fecha de fundación, aunque pensamos que un edificio más antiguo que el actual debió ocupar el mismo solar. Es posible que deba su ubicación urbana al mismo fray Juan de San Miguel, fraile franciscano que evangelizó la región y trazó los pueblos en barrios, en los cuales agrupó distintos núcleos de indígenas a raíz de las congregaciones de principios del siglo XVI.
La estancia en el lugar de dos eminentes miembros de la orden, como son fray Jacobo Daciano y fray Juan de Espinoza, pudo dar origen a la construcción de las cinco capillas de barrio planeadas en un principio, siguiendo las disposiciones de fray Juan de San Miguel, dado que ambos se distinguieron por la construcción de los dos principales edificios del pueblo. Al primero se le atribuye la construcción del convento y al segundo, la del hospital.
El atrio. Si llegásemos al poblado sin conocer los inmuebles religiosos con los que cuenta, no nos daríamos por enterados de la existencia de esta capilla, que pasa inadvertida a quien no indague con los vecinos, debido a que se ubica alineada a la calle, de la cual se aísla por un reducido atrio. Si hiciéramos la comparación con otras fundaciones de los franciscanos, como son Uruapan y Charapan, podríamos pensar que este último ocupaba lo que es hoy la calle, ya que sus dimensiones no concuerdan con las tradicionales para este tipo de edificios ni tampoco cuenta con cruz atrial, indispensable en una capilla de barrio, por lo que suponemos que debió adaptarse sobre algún solar no contemplado para el culto religioso y fuera de la traza urbana.
Lo que actualmente conforma el atrio es una cantidad mínima de terreno, debido a que este se encuentra invadido por los vecinos colindantes.
El piso está recubierto por una plancha de concreto a cuadros que sube cinco escalones desde la calle y uno más al acercarse a la entrada; el resto es de tierra y solo un árbol se conserva en el sitio. Del lado poniente lo delimita una barda de tabique encalada y, hacia la calle, un murete de piedra adherida con mezcla de cemento, sobre la cual se apoya un barandal metálico de escasa altura y que está rematado por dos castillos de concreto armado.
La fachada. Es muy sencilla, sin presentar aspecto de recinto religioso; consiste en un paramento liso de adobe pintado a la cal sobre un enjarre de lodo. El color, que era blanco con guardapolvo rojo, acaba de ser cambiado por otro azul, conservándose el tono del guardapolvo. Al centro del muro se encuentra el acceso, consistente en un vano rectangular en el cual se marca la viga del dintel; la puerta es de madera y su factura carece de interés artístico. En los extremos sobresalen las vigas de arrastre que conforman los estribos y, sobre ellos, las puntas de las vigas que corren paralelas a los muros largueros y en las que se apoyan los pares de la techumbre.
La planta. Es de una sola nave rectangular con ábside plano; se delimita por muros de piedra y lodo, predominando el adobe aparente por el exterior y encalada en amarillo con guardapolvo almagre sobre enjarres de lodo por el interior. El piso es de mosaico corriente, sin que se distinga la diferencia entre lo que es propiamente la nave del presbiterio.
La cubierta es un simple entablado horizontal apoyado sobre vigas en holladero; están pintadas en blanco a la cal, sin ninguna intención artística. Sobre este alfarje plano se desplanta una estructura de madera a dos vertientes que sirve de apoyo a la teja del exterior.
Anexos. Carece de habitaciones anexas y el predio no presenta límites definidos en el costado sur, en el que una barda de tabique encalado lo separa del vecino. Por lo que sería recomendable establecer los límites del terreno, a fin de que se aíslen los muros exteriores de las invasiones que procederán en breve por parte de los colindantes.
En el interior no existe altar alguno; sin embargo, encontramos dos esculturas de Cristo en la cruz, ambas de interés. La primera pertenece a la capilla y su peana es de madera, mientras que la segunda es más antigua, con mejor talla, y la peana es de cantera. Esta última imagen es el Señor de la Salud y se encontraba en la capilla del hospital, aunque, debido al colapso que esta sufrió, fue trasladada a donde hoy la vemos.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Tangamandapio, Terecuato
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Domicilio conocido
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
N/A
Otra localización
Tarecuato
GeoCoordinate
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 octubre, 2001



