El Obispado de Michoacán, en el siglo XVIII, ubica la Estancia del Río en el Valle del Cacalote y agrega: “[Es] de Miguel de Villaseñor Orozco, hierra cincuenta mulas (doscientos veinte), trescientos becerros y becerras. Tiene capilla y paga al ministro veinte pesos de salario...”. Como anotación al margen, dice: “Hierra más de treinta potros...”.
El inmueble que hoy vemos no tiene nada que ver con la capilla original; esta fue demolida apenas en 1993, quedando en pie solo parte de los muros. La construcción actual es de materiales contemporáneos, a base de tabique y concreto armado, sin interés alguno; carece de imágenes relevantes.
Es de planta rectangular y cubierta a dos aguas, con su torre de tres cuerpos. Se ubica frente a un espacio abierto que hace las veces de atrio y que perteneció al patio principal de la antigua estancia.