Pintura de formato vertical que representa a un hombre y una mujer en el primer plano uno frente al otro. En el centro el sumo sacerdote, quien acerca las manos y se ubica entre ambos. A un lado y otro, en segundo plano dos personajes presencian la escena. San José es el hombre joven y exhibe su atributo, la vara que floreció y que lo distinguió como el esposo elegido para María. En el segundo plano se advierte un rompimiento de gloria en el centro de la escena. Esto da cuenta del carácter sagrado de esta unión. La composición es simétrica, y tiene movimiento, las telas de han trabajado con pliegues que buscan los pasos de luz y sombra. En este caso, la pintura es bastante esquemática, y los colores fuertes y planos.
Observaciones del bien mueble
El modelo de esta pintura comenzó a hacerse desde el siglo XVII en México, y ejemplo de ello es la pintura de Sebastián López de Artega actualmente resguardad en el MUNAL.
Los evangelios canónigos no hacen mención a este pasaje, pero las narraciones cristianas lo tuvieron como principal dentro del relato de la Vida de Virgen. Las tradiciones iconográficas se dividen entre dos tipos de representaciones, una donde José es un anciano y otras en donde es joven de casi la misma edad que María. Algunas de las pinturas consagradas para esta escena son la de Rafael en que la escena se desarrolla en un exterior. En el caso novohispano el modelo que sigue la pintura de Santa María es el más prolífico. Esta imagen está en el primer cuerpo, en la segunda calle lateral derecha.