Imagen de madera con los brazos extendidos y los pies separados, se recarga en una cruz que generalmente no se usaba, ya que el día de la Ascención se le izaba hasta atravesar el artesonado y también el sábado de Gloria en que era recibido en el cielo al "abrirse la Gloria", iconogénesis propia de la imaginería tarasca. La costumbre a través del tiempo se ha perdido y sólo se conservan la granada de Quinceo y la de Huáncito. La diadema con las potencias no le pertenece, puede verse muy holgada en su cabeza.
Los ojos son de vidrio y el cabello está integrado a la talla, pueden verse las llagas en manos y pies, ya que es un Cristo resucitado. El rostro fue repintado, tanto en cejas como barbas y cabello, el resto se conserva indicando la buena calidad del encarnado original. Los pies están sucios debido a la devoción de los fieles que en las festividades acostumbraban tocarlos o besarlos en señal de humildad.
La imagen porta la diadema de tres potencias en plata repujada, que pertenece seguramente al Cristo del Calvario, ya que le queda grande a esta imagen.
Observaciones del bien mueble
Se encuentra atado a la cruz. Esta imagen debe ser la que se izaba a través de la granada.