Corresponde a la típica imagen michoacana de pasta de caña, de rostro doliente y llagas profundas, de piel pálida y amoratada. Se le representa muerto con llagas en la mejilla y los hombros. Los brazos, manos y muñecas muestran huellas de cuerdas en morado. Se fija a la cruz con clavos de madera, tallados; el cráneo liso pinta de color el cabello, usa peluca y conserva pestañas de cabello natural. Se corona con una diadema de potencias, de las cuales falta una, tallada en madera y recubierta de estuco, oro votivo cubre los vestigios del dorado original, el rostro es de ojos rasgados y labios entre abiertos, menos impactante que los hechos en los siglos XVII y XVIII. La cruz de tablones data de fines del siglo pasado y muestra en la parte superior una tabla dividida en 2 secciones IN RI.
Observaciones del bien mueble
Pudiera ser originario del taller de los Cerda en Patzcuaro. De regular proporción, más renacentista que indígena.