José Y María Siguieron La Tradición Judía Y Llevaron Al Niño Para Presentarlo En El Templo. María Está Arrodillada Frente Al Sacerdote Y Le Extiende Al Niño Que Está Entre Sus Brazos. El Sacerdote Se Inclina Para Recibirlo Pero Aún No Lo Toca. Detrás, José, Con La Vara Florida En Una De Sus Manos, Contempla La Escena.
Todo Transcurre En Un Interior Y Hay Varios Testigos Que Están Observando Lo Que Sucede.
Como En Toda La Serie De Esta Sacristía, El Dibujo Es Muy Duro, El Tratamiento De La Luz Con Uno O Dos Focos Es Muy Simple Y Al Mismo Tiempo Provoca Contrastes De Cierta Intensidad.