La composición sigue el esquema tradicional: la cruz en el centro y los personajes de la Vírgen María, María Magdalena y San Juan Bautista del otro lado de la cruz. Atrás se ven las murallas de Jerusalén, mientras que en el lateral izquierdo, aparecen dos manos abiertas de las que salen rayos y que se dirigen hacia el cuerpo de Cristo