Toda esta serie con escenas de la vida de San Agustín se caracteriza por un espacio totalmente ocupado por imágenes, sin dejar casi espacio sin cubrir. El paisaje aquí tiene una importancia fundamental, de naturaleza alegre, tanto en dibujo como en color. Los fondos son azulosos y en él se ven pequeñas cabañas donde vivían los miembros de la orden. El espacio se divide en dos escenas. En la lateral izquierda se ve a San Agustín mirando a un niño, con el que está dialogando. Es uno de los pasajes más famosos de la vida del santo, que recuerda que estaba sumido en sus reflexiones sobre la Trinidad -que aparece en el ángulo superior izquierdo sobre la escena- cuando vio a un niño que una concha sacaba agua del mar, tarea que al santo le pareció imposible e inútil y así se lo hizo saber. Del mismo modo el niño-Jesús- le expresó la inutilidad de tratar de entender el misterio de la Trinidad. Del lado derecho del cuadro se ve de nuevo a San Agustín con otros dos frailes con quienes compartía seguramente la vida eremita y con quienes parece estar conversando sobre este mismo tema.
Observaciones del bien mueble
La pintura está reentelada y afianzada en un soporte nuevo pero no se le hizo reintegración de color.
La pintura forma parte de una serie firmada por Juan Becerra.
Materiales constitutivos
pigmentos al óleo, tela
Técnica de manufactura
Óleo sobre lienzo
Alto
2.05
Ancho
2.49
Profundidad
0
Responsable del levantamiento de información del bien mueble