San José, El Elegido Para Acompañar A María Como Marido Paciente Y Ejemplar, Lleva Al Niño Jesús En Sus Brazos. Con La Otra Mano Sostiene La Vara De Azucena Que Simboliza A La Vara, Que Floreció Milagrosamente Cuando Se Produjo Su Elección Para Casarse Con La Virgen.
Sin Embargo, Aquel Anciano Del Relato En América Se Convirtió En Un Hombre Joven, Cuya Belleza Tipificó En Un Segundo Cristo, Pues Su Imagen Se Fue Convirtiendo En La De Un Hombre Hecho A Imagen Y Semejanza De Los "retratos" De Cristo.
El Niño Abre Sus Brazos En Actitud De Recibir Al Mundo Que Lo Espera.
La Imagen, Tradicional Hasta En Los Mínimos Detalles, Es Un Ejemplo De La Estandarización De La Imaginería Religiosa Y La Pérdida De Originalidad En El Planteamiento De Las Figuras Y De Las Formas.
Observaciones del bien mueble
Cabeza y manos de madera, cuerpo de tela y ojos de vidrio.