Santa Mónica se presenta como una anciana llorosa, de gesto compungido. Para completar este sentido se le colocó un pañuelo en la mano derecha, que se eleva hacia el rostro. Está vestida con el hábito negro de los agustinos, con el cíngulo en la cintura. Es evidente que hace referencia a todos los sufrimientos que pasó esta madre cristiana antes de ver a su hijo convertido. Un obispo le había dicho que "el hijo de tantas lágrimas no podía perderse" y por eso, por medio de la oración confiaba en que Agustín se convirtiera.
Observaciones del bien mueble
Tiene ojos de vidrio y ocupa la tercera calle del retablo mayor.
Materiales constitutivos
madera, policromía
Técnica de manufactura
Tallada y pintada
Alto
0
Ancho
0
Profundidad
0
Responsable del levantamiento de información del bien mueble