Antecedentes históricos
La parroquia de Pegueros ocupa el lugar más importante en la plaza cívica de la localidad. Se encuentra, en efecto, en el extremo poniente de ese espacio público abierto y desde luego preside ampliación que debe ser en los que se desarrollan la mayor parte de las actividades comunitarias del sitio. Esta es una iglesia de medianas dimensiones y en la que se ensayó una propuesta de en Pegueros, considerada entre las menos frecuentes pues a varios edificios se han adicionado áreas que amplían las naves de feligresía en zonas laterales o rodeando el presbiterio: tengan a cambio, el templo ostenta un pórtico que lo mismo hace las veces de vestíbulo del espacio de culto que facilita la asistencia de un grupo adicional de fieles aunque difícilmente visibilidad hacia el presbiterio
Como la mayor parte de las obras de su época (la segunda mitad del siglo XDX), esta parroquia fue construida con piedra en sillares y en mamposterías irregulares y, como igualmente se ha observado en otros sitios, el material predominante en la edificación fue conservado aparente sólo en las fachadas laterales, como la que mira al norte y en la que se observa el mayor
contraste entre ese paramento y los aplanados que cubren el conjunto de la fachada principal, incluido desde luego el pórtico que, en varios ángulos, es el objeto arquitectónico más representativo del conjunto.
Mientras la fachada lateral norte es un gran lienzo de piedra aparente, la que mira al sur y desde luego la principal se ostentan aplanadas y pintadas en colores muy claros y sobre las que destacan lo mismo columnas que otros elementos compositivos terminados en cantera labrada. La fachada principal contiene el acceso y, con él, un pórtico que tiene todas las apariencias de haber sido incorporado al volumen en época muy posterior a la terminación del primer conjunto. La fachada fue compuesta con la combinación de una portada sencilla, un remate y dos torres dedicadas a alojar las campanas de la iglesia. En varios momentos, después, se agregó un volumen relativamente sencillo pero que creó un aspecto muy complejo en la medida en que incluye zonas a cubierto, una terraza y múltiples elementos de ornato.
La fachada a la plaza, que estaba limitada a ser un solo paño, ahora es un volumen que se alza sobre un esquema de planta en forma de "T": ello significa que hay una ampliación de la nave hacia fuera y un salón adicional que hace las veces de vestíbulo del recinto. También significa que se agregaron siete vanos al conjunto en planta baja y tres más en planta alta; que surgió una terraza que antecede a la ventana de coro; que la primera planta termina con una balaustrada soportada por pequeños pilares y que, sobre todo, ahora la parroquia ostenta un remate de fachada que es verdaderamente un tercer volumen vertical que se ubica entre las masas de las dos torres de los campanarios.
El pórtico es una aportación en la que se advierte, desde luego, una cierta inclinación plástica por los rasgos del neoclásico del siglo XIX; en el remate son evidentes, además, las propuestas de carácter urbano que casi siempre incluyeron un reloj público, y en las torres no parece haber otro compromiso que el de facilitar la celebración de rituales en las mejores condiciones que sea posible.
La portada antigua de la iglesia, que ahora se encuentra bajo la cubierta que forma el entrepiso del pórtico, es un arco sencillo, de trazo de medio punto, que aparece inscrito en un sencillo alfiz formado por dos columnas medias muestras y un entablamento de linaje clásico. La falta de espacio entre ese elemento y las pilastras que contribuyen a recibir la carga del pórtico es una evidencia de que cada componente procede de una época distinta. Llama la atención, desde luego, la paradoja que se observa entre la ampliación de la nave hacia su acceso y la dificultad con la que se dispone el mobiliario pues la mayor parte de los fieles en las bancas y en los espacios adicionales deben ser alojados entre puertas y frente al muro de la fachada, sin visibilidad hacia el interior y con graves limitaciones para captar los sonidos de las celebraciones de manera nítida. La inscripción en uno de los muros laterales al sur del volumen señalan la fecha de 1904; es probable, como se ha establecido en principio, que aquel momento corresponda a la conclusión de los trabajos de la primera integración del edificio: por ello es de notar que la ampliación que ha sido utilizada como pórtico proceda, por lo menos, de un periodo inmediatamente posterior a la fecha señalada en uno de los muros.
La vocación que se volcó y se muestra en la decoración del recinto, por su parte, también es una oferta de datos acerca de las búsquedas plásticas de los autores del templo: si bien se trata de un complejo en el que predominan las soluciones de carácter neoclásico, es un hecho que las pinturas murales, por ejemplo, reflejan parte del sentir de la comunidad respecto de algunas de las escenas que mejor representan el papel protagónico de la Iglesia en la vida de las personas. Las pinturas, que son de grandes dimensiones, recrean momentos cumbres y desde luego ejemplares de la doctrina, que es lo único que hace posible la coexistencia entre una de las apariciones de la Virgen de Guadalupe frente a la interpretación de acontecimientos básicos de la historia, como la comparecencia de Jesús ante los doctores, y otras.
El templo va cubierto por bóvedas de arista, elementos a los que luego se decoró con pintura mural "de molde", como la que fue práctica común utilizar en decoraciones en el siglo XIX. Ese recurso plástico crea, incluso, una sensación de volumen que la hace parecer algo más importante de lo que es en realidad. Ello ocurre, por ejemplo, a la altura del presbiterio, donde el muro testero desempeña papeles de cierta relevancia en el respaldo del pórtico que, como un retablo, contribuye a definir el objeto más importante del interior del recinto: se trata de una pieza en dos planos y que consiste, básicamente, en un espacio cubierto por un frontón curvo al que soportan cuatro pilastras y un entablamento que lo mismo corre paralelo al muro que avanza hacia el frente hasta encontrar a las dos columnas que son sus principales apoyos. En el centro y bajo la pequeña cubierta que proporciona el frontón se encuentra la imagen de Jesús que, además, va colocada sobre una peana de rasgos populares.
En el límite virtual entre la nave y el presbiterio fueron colocadas otras dos esculturas: una que representa a San José con el Niño, del lado del Evangelio, y otra, que evoca a María a en su Asunción, en el lado de la Epístola. Esta última, que tampoco niega su origen popular, es una pieza de mérito. Esas piezas, y quizá otras del mismo origen, forman parte de una ambientación que comienza en el sotocoro, que se encuentra al término del pórtico, y que culmina en la cúpula, objeto de la cubierta que se eleva sobre pechinas y un trazo elíptico de proporciones muy respetables. Esa cúpula lleva tambor, ocho vanos y gallones en su estructura, como fue práctica corriente en el siglo XIX. A todo el conjunto, finalmente, le da unidad y sentido el pavimento de madera de mezquite que afortunadamente todavía conserva.
Como tantas obras de linaje popular, la parroquia de Pegueros es una edificación cuyos compositivos y constructivos parecen situarse en la segunda mitad del siglo XIX. Sus apariencias actuales, como también sucedía hasta hace relativamente poco, son las que resultaron de una serie muy importante de intervenciones. Uno de los arreglos más notables a la estructura y a los rasgos del inmueble es el que fue practicado a su fachada principal: consiste, como se ha anotado, en un pórtico en planta de "T" que se adosó a la fachada y que creó un volumen que cubre el acceso y amplía la capacidad de la nave de feligresía, en planta baja, al tiempo que propuso un segundo volumen frente a la ventana del coro, en la planta alta.
El patrimonio cultural edificado de Pegueros, en el municipio de Tepatitlán, ha girado alrededor de este conjunto religioso que incluye, desde luego, una casa parroquial que es un ejemplo de arquitectura local aunque también ha sido objeto de numerosas intervenciones en prácticamente todos sus espacios. El complejo, en suma, representa la época de consolidación de los espacios públicos en el Estado de Jalisco desde finales del siglo XIX.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Tepatitlán de Morelos, Pegueros
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Independencia
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Planta arquitectónica (original)
Rectangular
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público (culto católico)
Tipo de uso del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
14 junio, 2009