Antecedentes históricos
El templo de San José Obrero en Valle de Guadalupe es una obra alrededor de la cual se ha formado en definitiva uno de los barrios de la localidad que, en relativamente corto tiempo, ha devenido en un complejo urbano de cierto interés. de hecho, el sector de habitación que preside ha crecido junto al desarrollo de la construcción quizá por 50 años o más y en varios periodos identificables.
La obra fue resuelta básicamente con tabique rojo, que es un material al que se domina en la región, como lo demuestran una gran cantidad de edificios. Ese recurso fue reforzado, en sitios específicos, por una segunda estructura a base de cantera en piezas labradas. Lo más interesante de la propuesta, en fin, es que los paramentos se muestran sin refuerzos, sin alteraciones y aún sin las aportaciones de los elementos que suelen acompañar y atribuir verdadera solidez a la construcción de tabique.
En las fachadas del templo, así y por ello, predomina el tabique. En el conjunto sólo destacan los recubrimientos de la cúpula y de los remates de las torres y, en mucho menor medida, las columnas medias muestras, su entablamento y el arco que inscriben en la portada. En los exteriores del conjunto todo lo demás es tabique aunque en el interior ese material sólo aparece aparente en las superficies curvas de las bóvedas pues los muros van aplanados y sólo interrumpidos por las pilastras y columnas medias muestras que soportan el entablamento y los arcos de las bóvedas.
La fachada principal, o de acceso, es un muro verdaderamente singular pues se forma en un solo paño, sin interrupciones y, hay que reiterarlo, sólo de tabique. La puerta del templo va inscrita en un arco de medio punto hecho de cantera, desde las jambas hasta las impostas y las dovelas, en una composición que incluye columnas medias muestras que la flanquean y que terminan en un entablamento que lo cubre con el pequeño desplazamiento que facilitan una ampliación sobre los capiteles de linaje clásico y las mol duraciones que culminan en la cornisa. Por razones fácilmente comprensibles y aunque parece una confesión de falta de recursos plásticos, ahora ese diseño también va flanqueado por dos pilares y una trabe de concreto.
Arriba del arco de acceso aparece la ventana de coro, que no es más que un vano sin marco y sin la menor propuesta de capacidad simbólica; ahora, y por las mismas razones que afectaron a la puerta, la ventana también lleva un refuerzo de concreto en el papel de cerramiento. La portada y la fachada siguen hacia arriba hasta resolverse en un pretil al que defíne una nueva mol duración que termina, al centro, con un doble roleo y una figura escultórica que recrea la imagen del titular del templo.
Las torres de los campanarios son iguales entre sí y constan de dos cuerpos y remates piramidales recubiertos con lámina entre pináculos muy estilizados. Los dos cuerpos de las torres son de planta cuadrada, mayor el primero y menor el segundo; ambos llevan vanos en cada una de sus caras, en forma de arcos trilobulados en el primero y como óculos polilobulados en el segundo.
En el interior del templo son más ostensibles las relaciones entre este edificio y la parroquia de San José Obrero de Arandas. Salvo los muros laterales, que van aplanados, todo lo demás se muestra con sus materiales básicos: la estructura, que consiste en pilastras y columnas medias muestras, en capiteles, cimacios y entablamentos así como en arcos de medio punto que, con
algunas nervaduras ornamentales, sostienen las bóvedas que, esas sí, se muestran de tabique aparente aunque de menor calidad que la que se logró en la integración de los muros.
Las piezas de cantera son, como todo en la obra, creaciones populares de linaje regional, como se ha mencionado. Pero la solución de una gran cantidad de detalles, en especial los que contribuyen a resolver los encuentros entre los paños de los muros en el crucero, son francamente de origen académico muy culto o de procedencia muy particular y de las manos de un
habilísimo constructor: las columnas medias muestras van apoyadas en pilastras de sección rectangular en dos planos; luego van los capiteles, que también tienen clásicos y, después, como en la Catedral de Guadalajara, aparecen los cimacios, componentes de los objetos clásicos a los que se recurrió para compensar las proporciones de los cánones en presencia de adaptaciones debidas a la altura o a las dimensiones de anchó de los espacios. Ése no es el caso de la capilla de San José Obrero, donde claramente se utilizaron cimacios sencillamente para homenajear el origen de un edificio en el éxito y en la trascendencia de otro, su modelo.
Sobre las columnas, en fin, corre un entablamento que presenta ampliaciones en forma de curva en presencia de cada apoyo para un arco formero. Ello, que también procede de la sede episcopal tapatía, crea una serie de movimientos visuales muy importantes, realmente de diseñador consumado. El efecto del encuentro de dos de esos detalles en el crucero es, quizá, el rasgo principal del templo. Y más se considera así si se tiene en cuenta que la cúpula, la bóveda principal del conjunto, es de planta que recuerda las formas ovales aunque finalmente fue resuelta con ocho lados.
La cúpula lleva un tambor de soluciones severas aunque tradicionales; consta de ocho vanos, uno por cara, luego de un entablamento de cierto peso y, finalmente, de una superficie curva a la que sostienen nervaduras sin funciones pero que se integran de buena manera a los gallones que forman la estructura principal de esa solución espacial.
La capilla está en muy buenas condiciones, a pesar de los refuerzos que ha sido necesario incluir en la portada. Cabe agregar que ahora, sin embargo, el edificio enfrenta algunos problemas por la concentración de murciélagos en varias de las piezas que funcionan como claves en lo alto de las bóvedas, en sitios en verdad alejados de las acciones correctivas más sencillas. Mientras se resuelve la invasión de esa plaga, las autoridades de la parroquia han dispuesto cubrir parcialmente algunas zonas de la nave de feligresía así como el coro y otros sectores igualmente de difícil acceso.
El presbiterio de la nave, probablemente una de las áreas menos trabajadas del inmueble, fue resuelta, sin mayores compromisos, con un pavimento de granito, los aditamentos necesarios para los oficios y, finalmente, con un arreglo mínimo a manera de remate que consiste sólo en un nicho en forma de arco de medio punto flanqueado por dos pilastras y cerrado arriba por un entablamento sencillo. En el nicho fue colocada la imagen de San José Obrero, una pieza de linaje popular de muy escaso mérito.
Este es un edificio de relativamente grandes dimensiones en el que se advierten algunas voluntades y numerosas influencias originadas en obras de la región. Como se sabe, en el área de Lagos de Moreno se han desarrollado varias técnicas constructivas de bóvedas a base de tabique, y como también es reconocido, en Arandas fue construido, a lo largo de muchos decenios, un gigantesco templo en el que sólo se usaron estructuras de cantera y grandes lienzos de tabique. Con esos dos , y con el ánimo de formar una parroquia ejemplar, se emprendió la edificación de esta capilla en una época cercana a la década de 1890 si bien su terminación ha sido objeto de otros varios momentos.
Es probable que la parroquia de San José Obrero, de Arandas, haya sido el modelo que inspiró a esta pieza en Valle de Guadalupe: si bien las dos obras son semejantes hasta en la figura a la que se dedicaron, es de notar que los rasgos locales finalmente se expresan hasta en los detalles más mínimos. La capilla de Valle de Guadalupe está formada, en suma, sobre la idea de conseguir un gran edificio a base sólo de tabique y sin las posibilidades plásticas de una fachada como la de Arandas. El gran muro que hace la fachada del templo de de Valle de Guadalupe es, ya, un rasgo que se extendió a la localidad en su conjunto. Ello significa, además de todo, que se prefirió, como en otros sitios y a principios del siglo XX, resolver el interior sin relaciones mayores con las apariencias del exterior.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Jalisco > Valle de Guadalupe > Valle de Guadalupe (141110001)
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Valle de Guadalupe, Valle de Guadalupe
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Iturbide y 5 de Febrero
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público (culto católico)
Tipo de uso del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
14 junio, 2009