En este sitio se realizaban ceremonias de culto público y en él habitaban religiosas, por lo que la gente lo conoce como "casa de monjas". Durante la exclaustración, fue utilizada como refugio de las monjas que atendían el curato. La etapa chavista, que asoló la región, propició que los miembros de la Iglesia se ocultaran en este sitio, siendo protegido por los vecinos creyentes. Acudían a la práctica de ejercicios y retiros espirituales los creyentes de ciudades vecinas. Al retirarse las religiosas, la construcción quedó desocupada, proponiéndose, según el expediente n.º 147 de Hacienda, su remate en almoneda pública, sin que este se llevara a cabo. Actualmente, es utilizada como vivienda, sin que conste su desincorporación de la relación de Bienes Federales.