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Antecedentes históricos
El término Nurio proviene de la lengua tarasca, del nurite (Cedronella mexicana), que es una variedad que se da en la región. Forma parte del área evangelizadora por los franciscanos durante el siglo XVI; estaba sujeto a Zirosto, que era la doctrina más extensa de la sierra, dependiente de Uruapan.
Originalmente se ubicaba en una montaña, en donde aún se encuentran vestigios de la primitiva fundación, que fue abandonada debido a las reducciones que los frailes realizaron, juntando a los indios para facilitar su evangelización; su reubicación provocó conflictos con los pueblos vecinos, sobre todo por falta de agua. En 1631 tenía "...52 vecinos y un viudo..." y estaba bajo el control y beneficio del clero secular; la doctrina se administraba en tarasco y contaba con hospital, que la crónica describe como "...con la misma disposición que [los] de Nahuatzín, mirado[s] con cuidado [son] de consideración, como se ve en el buen estado de sus iglesias...."
El Iuritzio, en 1789, contaba con una cofradía dedicada a la Inmaculada Concepción "...con el mueble de once reses que pastean en tierras de la comunidad..." Desde entonces ya dependían del curato de Paracho, al cual pagaban "...entre el común, mayordomo, prioste y fiscal de misas, paños, etc., 372 pesos un real; le dan 11 y media fanegas de maíz; medio real de un bautismo; tres pesos de un entierro y cinco pesos tres reales de un casamiento..."
A fines del siglo XVIII se renovó la cubierta o artesón, terminándose en 1803, como lo indica una viga tirante.
El atrio es un espacio cuadrado que ocupa la parte posterior del templo parroquial, al cual se llega por un andador al costado de la misma; dos muros de mampostería, con una losa intermedia y techumbre de trabes de concreto recubierta de lámina, constituyen lo que conocemos como kambán-hatacua o torre campanario, ya que en ella se ubican las campanas. Al centro del patio se encuentra un basamento cuadrado con una derruida cruz de madera; a espaldas de la parroquia está una pequeña troje en donde habita el kéngi con su familia y, frente a la capilla del lado norte, se edificó en 1984 una construcción a dos niveles para alojar unas religiosas que ya abandonaron el sitio. Está delimitado hacia la calle posterior por una barda de mampostería baja, controlada por una puerta de tablones; lo que fue el terreno de la huatápera está invadido por una escuela, algunos particulares y una cancha, con la nueva jefatura de tenencia construida siguiendo el alineamiento de la parroquia sobre lo que fueron las casas reales, anexa a la cual se ubica una pila de piedra en la que se guarda el agua que abastece al poblado.
La capilla del hospital es lo único que resta del antiguo conjunto, sede del gobierno indígena; es de reducidas dimensiones y se ingresa a ella después de subir una ancha escalinata que secciona el atrio, vestibulando así la nave. No existe otra que conozcamos que cuente con pórtico como en este caso; está soportado por cuatro pies derechos de madera sobre basas de cantera y zapatas también de madera.
La fachada es muy sencilla, plana; el paramento liso solo se rompe por un acceso delimitado por un arco de medio punto de dovelas planas sin ornato, que descansa sobre impostas y jambas lisas. Sobre el sitio de la clave se encuentra una pequeña talla de cantera policromada con la Virgen de la Inmaculada Concepción, coloreada al temple; también vemos representaciones del sol y la luna, propios de esta advocación y claros recordatorios de la presencia franciscana en el lugar.
La nave es de planta rectangular, rasa, de ábside plano, delimitada por muros de piedra volcánica o de malpaís, junteada con barro colado a la manera de las construcciones ciclópeas. Están acabados con un enjarre de lodo aparente por el exterior y pintado a la cal por el interior, en donde también vemos restos de pintura al temple representando los mantos púrpura tipo cortinajes del Calvario. En el muro del ábside, por el lado de afuera, encontramos durante la restauración dos canteras talladas, una cuadrada y la otra circular, que presentan distintas fechas como son: 1653, 1751 y 1915, que conmemoran seguramente una reconstrucción o bien la referencia a un personaje que vivió 108 años.
La puerta, al igual que el resto de la carpintería, es de magnífica talla, construida a base de tableros labrados y ensamblados; el sistema de soporte es a base de pivote con molinete y abre en dos hojas.
En el interior se encuentran tres altares de distintas épocas; uno de ellos, dedicado al Calvario, conserva la imagen de bulto de Nuestra Señora de los Dolores en pasta de caña, albergada por un nicho soportado por columnas estípites y flanqueado por dos columnas ultrabarrocas, a las cuales les faltan las basas que una vez conocimos y que...
El altar principal es espléndido, formado por tres calles que se separan por columnas estípites, las dos laterales albergan nichos de dintel conopial que albergan las tallas de Santa Ana y San Joaquín así como San Nicolás y otro santo que no identificamos. Al centro un bello nicho decorado en plata y oro con las rosas marianas, con angelitos en las esquinas y una gran corona al centro protégela excelente talla de la Inmaculada Concepción con su corona y aretes de medialuna hechos de plata. Una moldura ondulante separa el imafronte del altar, presidido por un gran resplandor avenerado con el Padre Eterno en el vértice que se flanquea por los arcángeles Miguel y Gabriel pintados por el mismo artista que decoró la cubierta. A ambos lados del altar están dos tablazones a la manera de biombos decorados con rosas entrelazadas igual esa l decorado del vestido estofado de la Virgen; en ellas están representadas Santa Catalina de Alejandría y un miembro del clero secular en uno de ellos y Santiago Apóstol y un clérigo en el otro.
El tercer altar apoyado en el muro oriente no es tan antiguo, pudiéramos considerarlo dentro de la etapa ecléctica, con cuatro columnas ahusadas de basa toscana y capitel corintio cuya predela se decora con óvalos aperlados. Las columnas soportan un entablamento de finas tallas con una comnisa de perlería; las calles Inter columnas presentan rosetones neoclásicos la central un nicho con su venera
El coro está junto al acceso; es un extraordinario mueble apoyado en columnas de capitel anástilo, profusamente labrado y fuste liso, con basa de cantera. El cuerpo del mismo se ahusa a la manera de bulbo para descargar en una columna que fue suplida por un poste cuadrado de madera. Adosada a la pared se encuentra la escalera, sumamente inclinada, encerrada en un cajón decorado con ramilletes de rosas y acceso con arco de medio punto. Se empotra a los muros con las vigas que soportan la tablazón del piso y el pasamanos del barandal, ambos ornamentados con una moldura que semeja cortinillas; los barrotes son torneados y decorados con pintura al temple y oro de hoja. Una viga dentada sirve para subir a la parte interior, entre el artesón y las tijeras de madera que forman una cubierta de par e hilera simplemente apoyada.
El piso es de losetas de barro y no existe diferencia entre la nave y el presbiterio; carece de mobiliario, exceptuando unas cuantas bancas y la tabla del enrosamiento.
No hay sacristía; a espaldas del altar se encuentra la cerería, a la que se llega por dos pequeñas puertas ubicadas en las mamparas que flanquean el retablo principal.
La techumbre reviste gran importancia: el interior se cubre con un artesón de madera de doble venera y cañón central, que desplanta sobre cerchas apoyadas en una estructura exenta cargada por columnas aisladas. Está profusamente decorado con imágenes apostólicas de la letanía mariana, representada mediante símbolos insertos en un mundo de guirnaldas enrosadas sobre fondo azul. Faltan varios tablones y la policromía al lado oriente está casi perdida debido a los chorreamientos a que estuvo expuesta antes de la restauración. La iconografía es una de las más ricas que conocemos en este tipo de edificios; está fechada en uno de los tirantes, en los que alcanzamos a leer: "Año de 1803 se acabó de pintar este artesón a devoción y costo de Da. Ma. Petra y de su hijo Manuel Salvador, siendo cura de este partido Diego Nicolás y prioste Juan Miguel; el maestro carpintero José Chanaqua y el pintor Gregorio Servantes".
En el interior de la nave se conservan las andas de Santa María Magdalena y de Santa Marta, ambas con sus esculturas de pasta de caña.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Paracho, Nurio
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Domicilio conocido
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Centro del Poblado
Código Postal
60250
Otra localización
Nurio
Planta arquitectónica (original)
Incompleta
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 noviembre, 1997
































































