Imagen principal
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Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-16-000542
Nombre del Inmueble
Inmaculada Concepción de la Virgen María
Nombre del Inmueble (en cédula)
Inmaculada Concepción de la Virgen María
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVI
Siglo de inicio de edificación
URL de Cédula del inmueble
Estudio Monográfico
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
Los primeros franciscanos que llegaron a Michoacán fundaron el conjunto religioso de Santa María Sevina. El hospital, con su capilla dedicada a la Virgen, es uno de los primeros que se construyeron en la región serrana, como lo demuestran las pomas en las basas del arco de acceso.
El fraile Ciudad Real, al relatar los viajes del padre Ponce que realizó en 1585, salió de Pichátaro: “…llegó a un buen lugar, visita de clérigos y de los mesmos indios y obispado, llamado Sibina o Sabina, donde ya había estado otras dos veces, cuando en el año de 85 fue desde México…” (p. 81, Tratado Real).
Aunque no habla de la fecha del asentamiento en el sitio, sabemos que la orden franciscana funda en los primeros años de la evangelización el templo y el hospital de Sevina; sus características arquitectónicas así lo indican. En el códice de Sevina se observa la expulsión de los franciscanos por los seculares, con lujo de violencia, mismos que desde entonces administran de manera precaria el inmueble. Hoy, la capilla del Iuritzio, sobreviviente única del antiguo conjunto hospitalario, se yergue solitaria en la esquina formada por dos calles que dividen drásticamente el antiguo conjunto: parte del terreno que la rodeaba se convirtió en vialidad, otra parte en plaza cívica y el resto en viviendas y escuela.
La capilla subsiste milagrosamente, ya que todas las agresiones políticas se han cernido sobre ella. Primeramente, el paso de la orden franciscana al clero secular debió afectar seriamente su funcionamiento, al ser distintas las reglas aplicadas por los regulares a las de los diocesanos; posteriormente, el decreto presidencial de don Félix Zuloaga, “…votado por el Congreso el 22 de dic. de 1858 [mediante el cual] fueron intervenidos todos los hospitales edificados por el clero para que la tierra que ocupaban fuera vendida para lotificar…” (p. 268, Tuxpan).
Este decreto fue una de las causas de la pérdida de este importante género de edificios, al destinarlos a su demolición para convertirlos en vivienda, entre otros; posiblemente afectó también a Sevina, ya que sabemos que fue aplicado en Michoacán en casos bastante conocidos, como el del hospital de Tuxpan.
La pérdida del atrio no se dejó esperar, ya que, al igual que un sinnúmero de inmuebles religiosos, fue cambiado de destino al aplicárseles la Ley Juárez del 31 de julio de 1859, que trajo la supresión de los atrios en uso de camposantos y la disposición de que fueran creados los nuevos panteones civiles.
Finalmente, el golpe de gracia lo dio el agrarismo al amputar los anexos para convertirlos en escuela federal; hoy sólo se conserva un reducido anexo ocupado por los semaneros, que, siguiendo la antigua tradición del testamento de don Vasco, continúan cuidando la capilla. A este anexo le construyeron hace pocos años una fachada de tabicón, alineándose al paramento de la capilla, alterando no sólo esta última, sino la imagen urbana del poblado, que hace apenas una década conservaba su arquitectura típica de trojes con tejamanil y casas de adobe y teja. Esta pared sustituye al muro que conocimos de tecorral de piedra de malpaís (volcánica) apilada sin argamasa.
La fachada se encuentra raquíticamente precedida por cuatro escalones que fungen como vestíbulo; el paramento es liso, de proporción casi cuadrada, está aplanado con mezcla de cal y pintado con este mismo material. Sobre el paño flotan dispersas varias tallas de cantera, sin un orden específico, denotando a las claras su recolocación después de algún proceso reconstructivo. La portada es de arco de medio punto, formado por dovelas de piedra gris volcánica, apoyado sobre jambas monolíticas de base y capitel moldurados, decorados con pomas isabelinas. En el intradós destaca el cordón franciscano, con varios nudos, y cae en las jambas con borlas en los extremos. Sobre la clave se encuentra un reducido vano que, por su proporción, indica ser de reciente factura; sobre el riñón del arco, del lado poniente, se ubica una pieza de cantera esgrafiada con un texto apenas legible:
27 de ENERO
DL AÑO D 1800
PARA CONSIeeC
? DE
que posiblemente date la fecha de la última reconstrucción del inmueble.
La nave es de planta rasa rectangular, de ábside plano, de reducidas dimensiones, construida en piedra con mezcla de barro, enjarrada al exterior con mezcla de cal y al interior con aplanado de lodo y pintura azul con amarillo. Ubicada al poniente, se encuentra una puerta que comunica a los anexos; el arco que la delimita está conformado por dovelas irregulares de cantera, con arco de medio punto apoyado sobre falsas columnas de basa y capitel decorados con tallas y pomas. En ese sitio se encontraba el anexo que una vez fue la Huatapera y que hoy consta de un portal de dos niveles, en donde viven los semaneros los siete días que le son asignados a cada familia.
El techo de la nave tiene forma de doble batea, con ábside y coro avenerados en forma de concha en gajos, con un piñal al centro; desplanta de un cordón perimetral empotrado en el muro, sobre el que surge la tablazón, cuya parte central es de medio cañón de cinco tramos con trazo rebajado. Varios tirantes atraviesan la nave para unir los muros largueros, fungiendo como tensores. El artesón fue restaurado y repintado de blanco, respetándose las áreas conservadas, formándose una doble franja en cruz como testigo de la decoración original, lamentablemente casi perdida. Al pie de la nave se encuentra el coro, apoyado sobre cuatro postes circulares de madera con basa toscana de piedra; se ingresa a él mediante una escalera marinera. El entrepiso es de tablazón sobre vigas y se delimita por un barandal de madera torneada.
Por el exterior, el artesón se protege con una techumbre a cuatro aguas, desplantada sobre tijeras de par y nudillo hechas en vigas de madera recubiertas con teja de asbesto.
El piso es de ladrillo y sube un escalón hacia el presbiterio, en el cual se encuentra un altar neoclásico que, en su nicho central, contiene la imagen de la Inmaculada Concepción.
Apoyados en los muros oriente y poniente, vemos dos altares neoclásicos de poco interés artístico que albergan dos interesantes imágenes de caña que, al igual que la Dolorosa y el Señor del Calvario, denotan su factura indígena.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Nahuatzen, Sevina
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Hidalgo e Independencia
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
60280
Otra localización
Sevina
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 noviembre, 1997






















