Imagen principal
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Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001681
Nombre del Inmueble
Jesús Nazareno
Nombre del Inmueble (en cédula)
Jesús Nazareno
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVII
Siglo de inicio de edificación
URL de Cédula del inmueble
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
Según Raúl Pérez Escutia, la Hacienda Jesús Nazareno de Angangueo fue “... la finca más grande que existió dentro de la jurisdicción del partido de Irimbo durante el periodo colonial y los primeros años del México Independiente... Se extendía en los territorios de los actuales municipios de Angangueo, Ocampo y Aporo, y en parte de los de Senguio, Irimbo, Tuxpan y Zitácuaro”.
La propiedad comenzó en la segunda mitad del siglo XVI. Gonzalo de Salazar recibió merced para estancia de ganado mayor en septiembre de 1550. Juan Velázquez de Salazar adquirió otro en 1560. Gaspar de Negrete obtuvo un sitio en el paraje de Angangueo en 1592. En 1594, Martín Hernández entró en posesión de otro sitio de estancia para ganado mayor. A principios del siglo XVII se reunieron las fincas en una sola. “...En 1632 pertenecía a Esteban de la Fuente y arrendaba sus tierras como agostadero...”. A su muerte, los herederos no la retuvieron y “...se encontraba en manos de las monjas de Santa Clara de Jesús, de Querétaro, seguramente en pago a los gravámenes a favor de las religiosas...”.
El cronista de Irimbo nos dice que las monjas acordaron su venta a Antonio González de Aragón, quien falleció antes de cerrar el trato, por lo que finalmente le fue vendida al bachiller Gabriel Roxo de Soria, clérigo del Arzobispado de México y comisario del Santo Oficio de la Inquisición. Este personaje la acrecentó y en 1712 contaba con casi diez mil hectáreas, además de casi “...cinco mil que disputaba con Aporo y San Felipe y su barrio de San Cristóbal y las haciendas de Carindapaz, Soto, Pucuaro y los parcioneros del Valle de Chupio...”.
Pasó a manos de varios propietarios más; en 1785 fue hipotecada por uno de sus dueños, el licenciado Ignacio Iglesias Pablo, abogado de la Real Audiencia, a la Catedral de Valladolid, después de que en 1765 estaba considerada como la principal productora de maíz.
La hacienda, en el siglo XVIII, contaba con 50 españoles integrados en 14 familias; en los terrenos de la finca habitaban 147 naturales distribuidos en 46 familias dedicadas a la agricultura. Al descubrirse las ricas minas de Angangueo en 1792, el auge llegó a su máximo, ya que fungió como población nodriza de Angangueo y Tlalpujahua.
En 1882, al nombrarse ayuntamiento el pueblo de Angangueo, este tenía 1896 habitantes y la hacienda contaba con 2673. Esta gran población propició el expansionismo sobre las tierras de los pueblos aledaños a sus linderos. En 1916, los vecinos de Aporo piden al gobierno que la propietaria Elodia Tello de Sánchez regrese los predios invadidos al pueblo por la hacienda. En 1927, grupos de agraristas se organizan en la región, provocándose luchas con muertos como resultado de las diferencias ideológicas y las invasiones de tierra. No obstante, al surgir el amparo agrario, los propietarios se retiraron definitivamente a vivir fuera del riesgo que representaba ser calificado como latifundista y, por lo tanto, explotador del campesino, de acuerdo al pensar de la época, quedando así en su total abandono y sin posibilidad de reclamo o reutilización por los dueños. Pasado el tiempo, la capilla se reabrió al culto para uso de los vecinos que conformaban parte de la hacienda y desde entonces estuvo bajo su control y cuidado.
La capilla es el elemento más relevante del conjunto; destaca en el paisaje por su posición y su elevada espadaña. Se ubica al extremo derecho de la hacienda, frente a una explanada que sirve de remate a una avenida que conduce al acceso principal. El casco de la casona se encuentra en condiciones ruinosas: muros interiores y techos, así como entrepisos, han desaparecido; los anexos casi no se identifican dadas sus malas condiciones. En el extremo opuesto a la capilla se encuentran el palenque, terrazas y restos de las galleras.
La capilla es de considerables dimensiones; se ingresa a ella mediante una escalinata que conduce al acceso. La fachada es plana, de dos cuerpos separados por molduras de friso sin decorar; el inferior es un paño liso cortado en su parte central por un vano de arco de medio punto de extradós moldurado que se apoya sobre impostas y jambas lisas. El segundo cuerpo presenta dos arcos apuntados que se unen mediante un balcón en saledizo, cuyo único ornamento es el barandal de herrería artística.
Sobre la cornisa se desplanta una espadaña con el cuerpo inferior trapezoidal, que tiene almenas en el desplante de los paños de trazo cóncavo, y el superior con un solo vano a eje del acceso. Se corona con un arco de medio punto formando un óculo y rematado por una esbelta cruz.
Junto a la entrada está una placa que dice: “El Mineral de Angangueo nació en esta Hda. de Jesús Nazareno en el año de 1600. Siendo su primer dueño el español Gabriel Soto de Soria”.
La nave es de un solo cuerpo, de planta rectangular y ábside plano; los muros son de piedra, con altas ventanas apuntadas que iluminan adecuadamente el espacio. Están aplanados y decorados a la manera neoclásica, con una cenefa florida en la parte alta, sobre la que se desplanta un falso plafón de tela decorada con diseños vegetales que tienen la forma de un artesón de pirámide trunca, sobre el que se encuentra una armadura de madera recubierta con teja. El piso es de mosaico, simulando tapetes de cenefas y paños; sube tres escalones hacia el presbiterio, en el cual se ubica un altar neoclásico de buena calidad. Su basamento está decorado en blanco y oro, con dos pares de columnas de fuste estriado y capitel corintio que enmarcan la calle central del único cuerpo, en el cual se ubica un ciprés albergando al Jesús Nazareno de su advocación.
El entablamento sobre los capiteles tiene el friso decorado con motivos floridos y dentículos; la cornisa es volada y sobre ella se desplanta un arco apuntado que delimita el espacio donde se encuentra un cuadro del Nazareno, rodeado por un espléndido resplandor de rayos dorados. Dos ánforas laterales le sirven de enmarcamiento. Sobre el muro derecho de la nave se conserva el púlpito, que indica que contaba con párroco, aunque eventual. Sobre el acceso, al pie de la nave, está un pequeño coro en escuadra, delimitado por herrería artística. A la altura del presbiterio está una puerta que comunica a la casa grande, en la que se ubica la sacristía. Esta última es una habitación rectangular, techada con vigas y tejamanil; el piso es interesante, ya que se recubre de mosaico formando tapetes que, a principios de siglo, constituía un auténtico lujo.
No se observan en su interior bienes de interés artístico.
Orden religiosa (original)
clero secular
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Michoacán de Ocampo > Angangueo > Mineral de Angangueo (160050001)
Estado Municipio Localidad (Original)
Michacán, Angangueo Angangueo
Tipo de vialidad o calle
carretera
Nombre de la vialidad o calle
Ocampo-Angangueo
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
61411
Otra localización
Angangueo
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 diciembre, 1996






















