Imagen principal
-
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665_12 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665_13 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665_14 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665_15 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665_16 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665_17 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665_18 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665_19 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665_20 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665_21 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665_22 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665_23 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665-02 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665-03 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665-04 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665-05 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665-06 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665-07 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665-08 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665-09 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665-10 -
MX-SC-DGSMPC-BI-16-001665-11
Antecedentes históricos
Según José Padilla Villicaña, la etimología de Tiríndaro proviene de la fama de sus grandes artífices, que se dedicaban a labrar y bruñir primorosos pendientes. Tirindicua, arracada, significa también “lugar de Charanda” o “tierra roja”, equivalente a Tirinda según algunos. Otros dicen que es una elisión del término poético Tirindirindaro, expresión que podríamos traducir al castellano como “el amanecer”.
El pueblo ha ocupado sucesivamente dos sitios: el primero tiene una remota antigüedad, y en el segundo se asentó el actual poblado gracias a la intervención evangelizadora de los franciscanos. En 1541 fue doctrina de San Francisco Tarecuato y, en 1548, pertenecía a Santa Ana Zacapu, ambas fundadas por fray Jacobo Daciano. El templo original fue muy grande y estuvo “... dedicado a la Candelaria que había acompañado en su peregrinación...”.
A través del tiempo sufrió varias reconstrucciones sin perder la esencia del proyecto original. Sabemos por las crónicas que estuvo construido en adobe y cubierto con tejamanil, y que contaba, además, con capilla de Iuritzio con su hospital anexo. Se piensa que el actual edificio data de entre 1720 y 1730, aunque se reconstruyó parcialmente entre los años de 1749 y 1769.
El atrio es un amplio espacio delimitado por una barda. Se entra desde la plaza por un acceso lateral, aunque se conservan los otros dos; en el lado opuesto de este último se ingresaba al predio del hospital, desaparecido hace menos de quince años. Al centro se encontraba la cruz de piedra con símbolos pasionarios, que sustituye a otra de madera que, a su vez, ocupaba el lugar de la original, misma que “... fue profanada en los tiempos malos...” del agrarismo. Hace aún algunos años podían verse las ruinas de la antigua capilla del hospital, que fue demolido en su totalidad en la década de los ochenta.
Los terrenos del atrio funcionaron como cementerio hasta 1905, en que un párroco decidió apoyar al Gobierno para evitar los enterramientos de los muertos por la plaga de tifo que asoló al país en esa época. Actualmente está recubierto de pasto, conserva algunos árboles de fronda y tiene el frente pavimentado para el paso de peatones.
La fachada es copia fiel de la de Aranza, por lo que presumimos que son de la misma época; aquella está fechada en 1700. “... Diríase al verla que son hermanas gemelas...”. Fue remodelada en 1950 sin lograr destruir sus características. Consiste en un paramento plano, aplanado, con un rodapié de falsa piedra en el desplante, que ha producido que la humedad, por el efecto de capilaridad, ascienda hasta el nivel de los capiteles de las jambas. Remata en su parte superior en un frontón mixtilíneo, delimitado por una cornisa en saledizo, con una cruz de cantera en la cúspide.
La portada tiene el indudable sello de la orden seráfica: consiste en un alfiz de cantera remarcado por una moldura de media caña, característico de la arquitectura de la orden. Sobre basas toscanas desplantan anchas jambas monolíticas, que debieron ser entableradas, según muestran las huellas del raspado del paño más ancho en su sección inferior; los capiteles son toscanos, ornamentados con dentículos. Sobre ellos desplanta el arco de medio punto, de amplias dovelas lisas y clave resaltada sin decorar; un cordón dentado, del que penden flores resaltadas colocadas asimétricamente, dando una idea de libertad de diseño inusitada, decora el intradós. Se encuentran cinco de cada lado y otra al centro, flanqueando la cara de un angelito; la del lado opuesto fue sustituida por un recuadro de cantera sin objetivo alguno. A la altura de los riñones del arco se encuentran dos grandes veneras, que se repiten sobre la cornisa del alfiz para flanquear el vano del coro.
Esta última tiene una ventana ajimez con una columnilla candelabro al centro; en los extremos, las jambas conservan las profundas canaladuras que nos indican cómo pudieron ser las del primer cuerpo; los capiteles son angelitos de alas extendidas. Dos arcos de medio punto, remarcados por una moldura, complementan el diseño, en el que se nota la falta de alfiz perimetral.
La torre originalmente fue exenta; es una de las pocas con esas características que se conservan en la región. Es posterior a la nave, está hecha en piedra y se ingresa a ella a través de un vano rectangular frente al atrio. Se alinea al paño de la fachada y consta de dos cuerpos cuadrados, separados por cornisas voladas y molduradas. Tienen un vano de medio punto en cada una de sus caras; remata en un cupulín de tambor octagonal con almenas en las aristas. Los vanos se flanquean por pilastras planas.
El bautisterio fue construido en 1926 en el espacio que separaba la nave de la torre, dado que solo tres años antes el curato se había erigido en parroquia.
La nave es de un solo cuerpo, con ábside recto, en el cual se apoya un altar de cantera construido imitando el antiguo de madera que existía en Ciudad Hidalgo. En 1911, a raíz de los problemas revolucionarios, el padre Esteban Avilés construyó un escondite al que se ingresaba por una ventana de la sacristía para esconder a las jóvenes del pueblo de los ataques de Inés Chávez y sus secuaces. Este párroco, asimismo, cubrió de tapices los muros, arregló el cielo del artesonado y colocó tarima nueva. “... [Al morir] su valiosa biblioteca... [fue]... en 1924 arrojada al fuego por las hordas salvajes de Primo Tapia...”.
Esta última época, la del agrarismo, es considerada de los “años malos”, ya que fue la de mayor agresividad para el inmueble. En ese año de 1924, una banda comandada por Mora Tovar saqueó el curato, “... dando muerte a todos los que no eran de su modo de pensar...”. Primo Tapia relataría la hazaña: “... fuimos a la acción directa a Tiríndaro y de los enemigos prominentes que el agrarismo tenía en aquel pueblo logramos que todos ellos fueran a sumarse a los hermanos del espacio, quedando limpio de santiguados aquel pueblo...”. Un buen número de muertos cubrió de sangre la iglesia, mientras los fieles, a hurtadillas, sacaron las imágenes a Coeneo y Zacapu, quedando algunas en custodia de los vecinos; el archivo también se trasladó, perdiéndose en los movimientos gran cantidad de documentos importantes.
Tapia, llamado irónicamente el héroe agrarista, diría en una carta: “... las casas curales son hoy (y también los templos) los graneros de las comunidades...”.
Habiéndose calmado el agrarismo, los católicos exigen a Bienes Nacionales “... se respeten sus derechos...” como católicos para ejercer la libertad de culto y reparar la ruinosa iglesia que les habían legado los comuneros. En 1948 construirían un nuevo altar de cantera igual al de Ciudad Hidalgo, y la decoración del templo se haría por don Pedro Hernández, maestro yesero y pintor, que taparía el artesonado de madera con un plafón de yesería que imita bóvedas de arista. En 1949 se colocaron ventanas y se bendijo la imagen del Sagrado Corazón traída de Barcelona. En 1950 se colocaron las nuevas campanas, producto de la fundición de las antiguas, y se reparó el templo, que presentaba múltiples agrietamientos, reforzándose el coro al pie de la nave, colocándose en su parte inferior decoración acorde a la cubierta.
La cubierta de armadura de tijera en triángulo está cubierta con teja, colocada desde 1981 ante la amenaza de un incendio, aportando cinco mil cada barrio de las veinte mil que se requerían.
La casa cural fue cedida para escuela del pueblo, por lo que se reconstruyó una nueva a base de concreto y tabique en lo que restaba del terreno. Carece de interés artístico.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Zacapu, Tridaro
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Plaza Principal
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Centro del Poblado
Código Postal
58731
Otra localización
Tirindaro
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 noviembre, 1996






















